LA HORA DE LA CATARSIS

No es difícil adivinar lo que hará Rajoy. Él mismo, la noche de la derrota, ´lo anticipó al recordar su condición de hombre previsible. Ha llegado el día de cumplir con el guión que marcan los resultados del pasado domingo.
Rajoy no es Almunia, y tampoco está en su situación. La derrota, amarga, ha tenido elementos dulces que marcarán el rumbo del partido en los últimos años. A Rajoy no le bastado con ser un hombre honesto, capaz, serio,buen gestor, y fiable. Los males de su candidatura han estado en su equipo, o en su noequipo. No ha sabido distanciarse del pasado y ha mantenido entre los suyos a los que han impedido, con su imagen, con su actuación, con sus mensajes, un aumento de escaños en Cataluña que era lógico y natural después de esta legislatura.
Hay razones para que Rajoy no tire la toalla como un boxeador tumbado en la lona. Pero pesan más los motivos para que organice con sensatez y tiempo una renovación profunda de la dirección y las ideas de un partido que debería haber hecho ese ejercicio hace cuatro años. ¿Quién tomará las riendas? Rajoy hasta un congreso adelantado antes del verano. ¿Quién será el nuevo dirigente del partido? Esa es una incógnita que sólo debe resolver ese congreso, con el voto de los militantes. Aguirre jugará sus bazas. Gallardón, agazapado desde la noche del domingo, también. Pero hay otros que cuentan, como el valenciano Camps, o Esteban González Pons, estrella ascendente en el PP.
Suerte, Mariano. El PP y la derecha te deberían agradecer estos años en los que no solo has sostenido el partido (tarea difícil e ingrata), años en los que has aguantado la embestida más sectaria que haya soportado un partido en nuestra democracia, sino que además has conseguido que en medio de la dificultad el PP creciera en votos y en escaños, y obtuviera un gran resultado en las urnas.
Después del 14-M Elvira te dijo aquello de "¿por qué no lo dejas?". Esta vez ella ha escrito el final. Lo llevaba estampado en su rostro la noche del 9 de marzo.