VENCE PERO NO CONVENCE
A la postre ha triunfado el miedo el PP y el rechazo a Rajoy. Zapatero ha ganado las elecciones de forma clara, pero todo sigue igual: los socialsitas buscaban una mayoría absoluta para no depender de los nacionalismos, y están de nuevo en sus manos.
El electorado ha rechazado la posibilidad de un refrendo de la política del ejecutivo que le permitiera afrontar la segunda legislatura con las manos libres. El voto de Izquierda Unida y de Esquerra Republicana se ha movilizado para evitar la victoria de los populares. Ha funcionado el voto útil, y la censura a una Izquierda Unida que gobierna en ayuntamientos como Mondragón con los proterroristas de Acción Nacionalista Vasca.
En el resultado está certificada la muerte política de Izquierda Unida (anomalía histórica que haya seguido viva hasta hoy), la debacle de Esquerra Republicana, y la irrupción de Rosa Díez en el Congreso, que aunque sólo ha conseguido un diputado, dará mucho que hablar en estos próximos años.
Vamos con el PP. Han perdido. NO hay duda. Pero Mariano Rajoy puede irse (y parece que se marchará) con la cabeza bien alta: ha conseguido sostener el partido en estos cuatro años durísimos, con un acoso del socialismo sin precedentes. Ha avanzado en 200.000 votos su rédito político, y es el que más crece. Las victorias en Madrid, en Valencia, en Murcia, son históricas, pero no han sido suficientes para la victoria.
Zapatero gobernará, seguramente con el apoyo de pequeños grupos, más que de CiU (que está en la oposición en Cataluña y pide la cabeza de Montilla para apoyar en Madrid). Pero el Psoe, con estos resultados, no puede mantener la misma política que en estos cuatro años, salvo que tenga algún interés en mantener los mismos errores que han llevado a España a una profunda crisis institucional y a una polarización extrema.