UNA CAMPAÑA INMOBILIARIA
La porteria: Saludo a Rubén Múgica, que abandona el Partido Socialista indignado por la contabilidad terrorista de Zapatero. Trató a las víctimas como si los muertos fueran el IPC, como si se tratara de ganado lanar, como si ser víctima fuera un puesto de trabajo. Eso hizo ZP, y Ruben se va del partido corriendo. SE SIENTE AGREDIDO.
Primer piso: las encuestas. Una estafa. Se publican encuestas que se han hecho aquí y las dan diarios extranjeros. Los de aquí lo repican a través de Internet, para burlar esa prohibición absurda de no dar datos en la última semana. Miro la ficha técnica: apenas han hecho seiscientas, o mil entrevistas. Con eso no se puede saber ni el sexo de los encuestados. Las empresas que hacen estas cosas, Sigma por ejemplo, deberían abandonar el campo si no quieren hundirse en el descrédito. Una chapuza, cobrada, seguro, a precio de caviar
Segundo piso: la idea de España. Lo ha dicho en Barcelona, donde los españolistas, sobre todo en su partido, son muchos: "Nadie es dueño de la idea de España". Claro, evidente. El problema es que Zapatero abandonó esa idea ("discutida y discutible") en una cuneta. El PP la vio y se la quedó. Si no lo hubiera hecho, hoy, la idea, estaría en la inclusa.
Tercer piso: Los jueces. Han entrado en política. Nunca debieron hacerlo. La próxima vez que el juez Bermúdez tenga que juzgar un asunto delicado con ribetes políticos podrá ser recusado, y tendrá que retirarse. La entrada en la lid política le inhabilita
Cuarto piso: la prensa. Cierta prensa. Público, por ejemplo. El lunes dieron un sondeo sobre el debate antes de que comenzara el programa de televisión. Y ayer intentaban deslegitimar una sentencia porque un juez es hijo de uno que se opone a la asignatura de educación para la ciudadanía. Hoy seguro que salen con la refutación de la sentencia del 11-M después de ver el nuevo traspiés de Bermúdez.
La azotea: reformas. Las que ha hecho Bermejo en su piso, ático, y las que ha practicado Mercedes Gallizo en el inmueble que ocupa Instituciones Penitenciarias. Ha metido a la hija en un despacho reformado para que pueda dormir. Ha hecho bien, hombre, no la va a mandar a una prisión con celdas vacías, porque no hay sitio en las cárceles. La chica en el despacho. Pero al menos podía haber pedido permiso al propietario del inmueble.