JAURÍAS

Para hablar, hay que elevarse sobre el ruido de las jaurías. Cada día es más intenso. Cada día hay que levantarse un poco más para otear sin que devore el griterio. Ahora vuelve Felipe. Es el mismo Felipe que dijo aquello de "Aznar y Anguita son la misma mierda". Llama a Rajoy imbécil. Ha deformado sus declaraciones para que el insulto le quede un poco más verosímil. Más espectáculo para los titulares, y un poco más de verguenza sobre el rostro de los electores. A la hora de escribir este mensaje escucho el berrido de un fotógrafo en la SER. Dice que Rajoy es más venenoso que el gas de los nazis. Un insulto, no para Rajoy sino para millones de judíos, gitanos, comunistas, homosexuales, etc.
En el electorado perplejidad e indiferencia. El País esconde las palabras de Felipe porque perjudican a los suyos. Sólo ganará el que sea capaz de captar al treinta por ciento de indecisos. ¿Cómo se captan? Sólo votarán por aquel que les de lo que piden: un pacto entre los dos partidos, un acuerdo básico sobre los grandes asuntos de estado. ¿Cuáles son? El terrorismo, la inmigración, la enseñanza, el modelo de estado. ¿Alguien puede ofrecerlo? Me temo que ninguno de los dos que comparecerán el día tres. Por eso el resultado esta vez es tan incierto. Y así seguirá hasta el día nueve, a menos que alguien de un giro a esta campaña vulgar, mediocre, y siniestra. Tan siniestra que han sacado a González, el hombre que deja por unos días el diseño de joyas para soltar sopapos.