POCOS ACIERTOS Y MUCHOS ERRORES
Creo que no sabremos quién ganó el debate de ayer hasta el 9 de marzo. Sin embargo podemos apuntar algunas impresiones. En primer lugar, el lenguaje de los gestos. Vimos a un Rajoy tranquilo, más seguro que Zapatero en sus análisis, menos crispado, más sereno. Por contra Zapatero apareció con el ceño fruncido, irritado en ocasiones, incapaz de despejar algunas cuestiones fundamentales.
Rajoy terminaba sus parlamentos con una pregunta dirigida a su oponente. La cuestión no fue respondida en ningún momento. Zapatero cometió el error, grave, de no entrar a discutir el asunto de la inmigración. Sus puntos fuertes fueron la economía y al política social, mientras en el terrorismo Rajoy le derrotó con claridad.
El discurso del candidato popular me pareció mejor armado, más sólido, más fundamentado. Desarmó con cifras y argumentos las vaguedades de un ZP más evanescente e inconcreto y le tuvo contra las cuerdas en momentos cruciales, cuando el socialista negó que conociera el pacto del Tinell.
Sorprende la falta de reflejos de un Zapatero que ante la acusación de que mentía en el asunto de las becas, dejó pasar el tema como si no quisiera entrar, o que arguía que la vivienda ha bajado, cuando lo único que ha disminuido es el ritmo de crecimiento del precio.
La realización notable, y el moderador un poco palizas al principio, con un preámbulo de televisión del siglo pasado.