EL DEBATE

Ahora que Zapatero viaja a los mítines en un Falcon del ejército, debe saber que lo importante es cómo salga del encuentro de esta noche. Lo importante para él, porque lo del avión de las Fuerzas Armadas para ir a los mítines de campaña es un detalle golfo.
Lo del avión es además un detalle histórico. Hace quince años, Felipe González tuvo un incidente en un viaje, la víspera del debate con Aznar. La tripulación y los candidatos pensaron que eran sus últimos minutos en el mundo. Y todos dieron por perdido a un presidente pálido y extraviado, despresurizado, ante un Aznar punzante.
Lo importante de este debate: para los candidatos, dar confianza; para los electores, la decisión de los indecisos, que son un treinta por ciento, y que otorgarán la victoria a uno u a otro. La democracia, esta noche, vuelve a ser catódica.
Rajoy tiene los elementos suficientes como para hacer un retrato detallado de esta legislatura gris y destructiva. Zapatero caería en un error si insiste en convertir al PP en el chivo expiatorio de sus desastres. Es lo que hizo en marzo de 2004, y es lo que está repitiendo en esta hora.
Los hechos han desmotrado que los socialistas de Parla organizaron la turba contra los consejeros de la Comunidad. Pillados in fraganti, ¿que han hecho?, decir que lo volverán a hacer.