CUERNO QUEMADO
Los sondeos forman iparte ineludible de la campaña. ¿Pero sirven? Para muchos, se trata de señuelos que invitan a la participación, movilizan a los propios o desaniman a los ajenos. Son un elemento imprescindible de la tensión política. Pero tienen menos credibilidad que los anuncios de la tele.
Si le preguntas a Acebes, sus encuestas secretas les dicen que van a ganar. Si pides datos a Pepiño, lo suyo es lo mejor y lo que no publican les lleva de nuevo a la Moncloa. Así las cosas, la demoscopia se convierte en una suerte de brujería.
A estas alturas tenemos un tercio del electorado decidido a votar al PSOE. Hay otro tercio dispuesto a votar al PP. Y el resto vacila en la indecisión. Estos son los imprescindibles. A estos deben ir dirigidas las propuestas, las ideas, los mensajes, y sobre todo el TONO de esos mensajes.
Mi opinión es que, aunque tarde, el PP está ganando la campaña. Han conectado varias veces con la opinión pública, lo que equivale a dos ganchos en la mandíbula de ZP. Los socialistas están vendiendo humo, o propuestas que no tienen credibilidad, porque durante la legislatura no han hecho nada de lo que sugieren para el futuro.
El discurso del PP busca votos en caladeros tradicionales del PSOE, mientras los socialistas no tienen argumentos para robar votos al PP. El cuerno quemado en la hoguera de sus señorías es hoy el de ZP. Las encuestas, que llevan semanas de retraso con respecto a la opinón pública, no recogen corrientes de fondo. Las hay, son frías, y amenazan con convertirse en tormenta en cuanto afloren a la superficie.
Hasta Aguirre y Gallardón se han besado. ¿Será que no quieren quemarse ante una eventual victoria popular? Hay una palabra que crece, un concepto novedoso: el vuelco. Electoral, por supuesto.