Queridos Lunny-nautas! Como sabéis, mi actividad bloguera sigue en GranHermano.com. Lamentablemente, este blog no lo puedo actualizar tan frecuentemente como quisiera así que, por el momento, podéis leerme en El Pinganillo de la Milá. Allí me encontraréis! Un abrazo de trapo,
Lunny
Dejando de lado el hecho de que siga flipando con que confundan
El Pinganillo de la Milá con la propia
Merceditas en el blog que tengo en
GranHermano.com, hoy me he quedado pasmado con una noticia que publica Tiempo y recoge
FórmulaTV.com. Resulta que los señores de ese semanario en el que colabora
José Oneto (el único periodista que podría participar en el certamen de
Pelo Pantene) han decidido sacar a la luz pública los sueldos de los famosos que participan en
¡Mira Quién Baila! y… bueno… digamos que me he planteado dejar mi trabajo y tirarme a alguien famoso para ir el año que viene a
¡Mira Quién Baila! y cobrar el pastizal que se embolsan estos señores.
Resulta que la mujer que más dinero se mete en su bolso es
Ana Obregón, la única en
España que puede meter barriga durante cuatro horas seguidas y seguir teniendo cara de naturalidad. La actriz de
El Equipo A que pasó varios días en casa de
Spielberg se embolsa cada semana la nada desdeñable cifra de 30.000 eurazos (que ya viene siendo más de lo que servidor de ustedes cobra anualmente por mantenerles entretenidos). Pero
Ortega Cano se lleva la palma: el viudo de la ex mujer del marido de la viuda de
Tony Anikpe ingresa en su cuenta corriente 40.000 eurazos por baile semanal, casi lo mismo que el
Gobierno garantiza en caso de debacle financiera.

Ellos disfrutan de los sueldos más altos, pero eso no significa que el resto de bailarines amateur sean mileuristas, no…
Teresa Lourdes Borrego Campos, más conocida como
Terelu en los círculos profesionales, gana 3 millones de pesetazas por programa. Aún así, la tía jeta sigue afirmando en las entrevistas que quiere tener un programa propio (desde aquí propongo que le monten un
Lo Que InTERELU para ella solita).
Vicky Martín Berrocal, esta mujer que un día se casó con el Cordobés y ahora diseña cosas (o eso dice), tiene cifrados sus meneos de cadera en la tele en 15.000 euros, tres mil menos que la hija de la mujer que hizo del corrillo una institución a nivel estatal. Esa misma cantidad es la que gana
Jorge Cadaval, el Moranco alto.
Todo esto ha hecho que una organización de consumidores (una de las asociaciones que más tocan las pelotas junto con la
SGAE, el
Foro de la Familia y la
ANV) se queje de que ya está bien de pagar tanto dinero a cuatro celebrities para que bailen en la tele vestidos como mamarrachas, que con la crisis y todo vamos a acabar hirviendo los huesos de las aceitunas para hacer caldo.
Y sí, sí que tienen razón estos señores. Al menos en parte. Que la madre de
Álex Lecquio García tenga los santos bemoles de llevarse semanalmente lo que ganan trescientos periodistas juntos al año clama al cielo. Pero también es verdad que no hay cifra lo suficientemente elevada que pague el hecho de ver a esta espantaja vestida como un pavo real mientras baila un cha-cha-cha.
Porque el divertimento del público no tiene precio, como tampoco lo tienen las miradas de loca de
Ana Toro. He dicho.
- La noticia del día: Salvados por el ejército, lo nuevo del
Follonero.
- Para llorar un poco: Una española, finalista del
Factor X británico.
- Evento del día: Gala de eso mismo,
Factor X.
lunny.descarriado@portalmix.comEl Pinganillo De La Milá
Que si no escribes nada, que si vaya vago, que si vaya huevos, que si holgazán… pues oye, no sé si vuestras plegarias han sido atendidas o qué es lo que pasa, pero el caso es que el
Lunny ha vuelto y, esta vez, ha aprovechado para desdoblarse en
El Pinganillo De La Milá, su nuevo alter ego en la espléndida y morrocotuda web de
Gran Hermano.
El caso es que ha sido volver a
Barcelona y a la oficina en particular y, al reencontrarme con los ordenadores, me he dado cuenta de la de cosas que han pasado durante mi ausencia. Y ahí va mi opinión, en una brevedad que asustaría al mismísimo
Fidel Castro en un día especialmente hablador:
GH10 es un circo: entre el matrimonio que finge no serlo y que parece que en su vida ha habido más cuernos que en la ganadería de
Ortega Cano, entre la
Chiqui y
Li, entre
Mirentxu y
Ana Toro, entre
Palomares y
Julito, y entre lo encantado de conocerse que están algunos como
Che… Vamos, este
Gran Hermano tiene todos los ingredientes para que se convierta en un polvorín donde no quede vivo ni
Toñín, el de sonido.
Violeta Santander reincide: La
celebrity-to-be no debió tener bastante con el pollo que armó hace un mes en
La Noria pegándole gritos a la inconmensurable
Pilar Rahola, por lo que volvió antes de ayer a la cosa esta que presenta
Jordi González a decir lo mismo y a que el público la abuchease un rato. Esta mujer está llamada a ser la nueva
Carmina Ordóñez de
España.
Circus, en la cuerda floja: Vale, el chiste es muy fácil. Pero la verdad es que ninguna otra expresión ilustra mejor el hecho de que el reality de
Cuatro no lo vea ni la madre de
Josep Lobató. Está visto que la fórmula de la sobremesa sólo funciona con
Fama y que, además, teniendo
Factor X y
Gran Hermano, el cupo de realities está ya más que cubierto.
Rumores:
Britney Spears podría actuar a finales de noviembre en
Factor X, como parte de la promoción de su esperado nuevo disco,
Circus (curiosa paradoja). La compañera de reparto de
Emilio Aragón en
Médico de familia podría, además, pasarse por
El Hormiguero a hacer el canelo un rato, como ya lo harán esta noche los
Jonas Brothers.
Sabor a ti remixed:
Antena 3 está ultimando los detalles de su nuevo magacín de sobremesa, con el que pretenden recuperar el espíritu del
Sabor a ti que en su día presentó
AR. Los colaboradores estelares van a ser
Ángela Portero y
Jesús Mariñas, con lo que podríamos vivir un nuevo auge de la información de corazón en las tardes españolas. Si es que cuando a
España se le quita el vino…
Recolocación de triunfitos:
Chipper ha encontrado un trabajillo en el
Debate de Gran Hermano cantando alegres versos populares de su tierra.
Jorge Javier, que está a la que salta, ya ha alabado las cualidades vocales del estadounidense y lo bien que le quedan los pantalones. Mientras,
Anabel ha debutado en
Al Pie de la Letra junto a
Sandra Polop. Menos da una piedra, oigan.
Supervivientes ya se huele: La próxima edición del reality de adelgazamiento para famosos de cuarta categoría se desarrollará en
Cuba, y tiene planeado su estreno el mes de enero.
Jesús Vázquez volverá a conducir el programa, aunque aún es pronto para aventurar quiénes pueden ser los concursantes.
- La noticia del día: Ana Toro es tan malérrima que se ha convertido en una de mis favoritas.
- Para llorar un poco: Mi síndrome post-vacacional, que no es moco de pavo.
- Evento del día: Física o química, que tengo mono ya.
lunny.descarriado@portalmix.comBlog de El Pinganillo de la Milá
El post de hoy no va a ser crítica de televisión, sino todo lo contrario. Hoy, y como viene siendo costumbre antes de que me vaya de vacaciones, aprovecho para contaros cosas que puede que no os importen lo más mínimo pero que a mí me gracia relatar, qué queréis que os diga. Vamos a ir partes.
Lo primero de todo es que
dentro de un par de horas comienzo mis vacaciones de verano (vale, ya casi es otoño, pero la vida es así), que mantendrán este blog desactualizado durante dos semanas. A los que estáis ya llevándoos las manos a la cabeza y rasgándoos las vestiduras al pensar que no habrá comentarios sobre el comienzo de esta nueva edición, os digo lo siguiente:
¡no os alarméis! Porque esto lleva implícita una buena noticia.
La buena noticia es que el
Lunny se desdoblará a su vuelta y
pasará a ser uno de los bloggers destacados de la web que estamos preparando de Gran Hermano. Por razones de bicefalia, no firmaré como
Lunny sino que, para la ocasión, me convertiré en
ElPinganilloDeLaMilá. Así que ya sabéis: parece que a mis señores jefes les gusta la cosa esta que hago aquí y han decidido darme una ventana de opinión en
GranHermano.com. Ni os imagináis la ilusión que me hace.
Hasta entonces os remito a la sección de televisión en
Portalmix y a la web de
Gran Hermano en la que mis compañeros os tendrán al día de todo lo que pase. Yo me despido de todos vosotros con un gran abrazo de trapo, espero que a la vuelta estés todos ahí pendientes de lo que dicen el
Lunny y
ElPinganilloDeLaMilá. ¡Gracias!
Circus es un reality nuevo que han estrenado en
Cuatro a la misma hora que
Fama ¡A bailar! y en el que concursantes anónimos luchan entre ellos por conseguir ser unos reputados artistas circenses. Lo explico así porque, como este reality no lo ve ni el tato (un 5% de audiencia es comparable a lo que consigue un documental sobre la anatomía del escarabajo pelotero), pues al menos que sepáis de lo que hablo.
El caso es que este programa, adaptado por mis amigos de
Zeppelin, era en su origen un reality en el que un nutrido grupo famosos (OMG) se dedicaban a hacer monerías en una carpa de circo para gozo y deleite del respetable, es decir, nosotros. Pero en
España, que somos así de majos, se ha decidido que hacer concursar a famosos no era necesario habiendo tantos perriflautis por nuestras aceras haciendo malabares con litronas.

Es en este momento en el que salgo por la ventana y grito a los cuatro vientos: ¡craso error! Y sólo hace falta mirar las audiencias diarias para ver que la cosa no funciona. Es aquí donde este
Lunny revela cómo le hubiese gustado que fuese
Circus.
Lo primero y primordial, que hubiesen famosos. ¿Os imagináis –por ejemplo– a cualquiera de los participantes de
¡Mira Quién Baila! dando vueltas sin cesar montados en un trapecio? ¿Visualizáis como yo a
Terelu Campos intentado domar un león? ¿Y a
José Ortega Cano haciendo funambulismo sin red? Mucho mejor que verles bailar un cha-cha-chá, donde vamos a parar…
Lo segundo sería dejarse de tanto
Cirque du Soleil y tanta tontería para volver a lo que ha sido siempre el circo en nuestro país: con sus deprimentes payasos, sus contorsionistas chinas, su maestro de ceremonias normalmente extranjero, sus arriesgados acróbatas, sus domadores de pelo en pecho y sus fieras. Porque ver a la gente aprender a hacer coreografías acrobáticas está muy bien, pero… ¿no molaría más formar a alguien como
Ana Obregón en el noble arte de domar un elefante?
Bárbara Rey podría ser una de las profesoras y, con eso, ya tendríamos el cupo de petardeo más que cubierto.
Otro detalle: para un reality de sobremesa necesitamos movimiento, excitación, baile, despiporre y mucho (pero que mucho) frenesí corporal. Y eso es algo que no encontramos en
Circus. Porque, qué queréis que os diga, ver a cuatro tíos dando vueltas colgados de una cuerda con música de
Enya mientras intento digerir unas carrilleras de cerdo con reducción de
Pedro Ximénez es lo más cercano a ponerme en la cara un pañuelo impregnado en cloroformo. Queremos vidilla y gresca, coreografías hot al estilo de las de
Rafa Méndez, cuerpos sudorosos en ropajes sexys, pelos en la cara e insinuaciones sexuales al ritmo de lo mejor del r’n b y el pop internacional.
Yo esperaba encontrarme con el mayor espectáculo del mundo, con el payaso listo y el payaso tonto, con el elefante sobre el que se suben los niños, con un ligre… y sólo me he encontrado con un grupo de veinte aspirantes a entrar en el
Circo del Sol capitaneados por un puñado de profesores ariscos y una irritante
Almudena Cid. Mi tocayo y paisano
Josep Lobató intenta con todas sus fuerzas que la broma sea interesante pero, cari, hay cosas que no tienen solución.
Porque estrenar un Circus a la vez que vuelve
Factor X o el maravilloso
Gran Hermano es más arriesgado que confiar en que
Amy Winehouse cambie el
Jack Daniels por una botella de
Font Vella. Porque la hora de la siesta en
Cuatro es sólo para
Fama ¡A bailar! Porque queríamos encontrar al nuevo
Ángel Cristo y lo máximo que veremos será una final precipitada por la pobre aceptación de la audiencia. Por cierto, quedan tres días para
Gran Hermano.
- La noticia del día: ALEGRÍA: A
Luján Argüelles le han dado un reality.
- Para llorar un poco: DRAMA: Un coyote mata a los dos perretes de
Paris Hilton.
- Evento del día: Por si nadie más se ha dado cuenta, desde aquí homenajeo a
ElCliché.com
lunny.descarriado@portalmix.com
Son las once menos cuarto de la noche y, en un alarde de amor al trabajo sin precedentes, he decidido encender mi portátil recientemente desparasitado dada la nula oferta televisiva de esta noche (o, al menos, nula para mis especiales pero no por ello menos espléndidos gustos). Hoy ha sido un día extraño: publicando vuestros comentarios de entre todo el estercolero de spam que me llega y alguna que otra intervención estelar de alguien que me llama maricón como si eso fuese un insulto, me he encontrado con uno de una persona llamada
Anónimo total (esto es discreción y no lo de
Bárbara Rey) en el que me comunica el hecho de que
Trizia de
OT 2005 ha sido seleccionada para participar en la segunda edición de
Factor X. Querido anónimo, mil gracias. Mil gracias porque en
Portalmix nos volvimos locos pensando que nadie más que nosotros recordaba a
Trizia, ya que esa gesta no aparecía en ninguna de nuestras webs de referencia (todas ellas muy petardas y extremadamente pop).
Paralelamente, esta tarde me encontraba seleccionando material y recopilando información para ampliar el tronchante especial
¿Qué fue de… GH? en
Portalmix cuando me he topado con varias
mamarrachas ex concursantes de
GH 4 que se las prometían muy felices en el momento de entrar en la casa y ahora están más acabadas que
CC Catch. Además, he tenido el gusto de presenciar el elegante y refinado desnudo de
Raquel Abad de
GH7 afirmando que “ya no se puede vivir de Gran Hermano”. Todo eso, unido a que la novísima y tremendamente fantástica
web de GH en Portalmix está ya casi al dente
y que será tan buena que la de Telecinco parecerá estar hecha con los pies, me hizo pensar en la nueva categoría social que se está fraguando en la sociedad: el ex concursante de reality.
En esta especie de categoría que tan alegremente he creído descubrir mientras me fumaba un cigarrillo caben dos grandes grupos: los que entran al programa con ansias de notoriedad pública y los que solo quieren ver su programa favorito por dentro, echarse unas risas, ganar unos cuantos euros y luego poner una tintorería en su barrio, que buena falta le hace. De estos últimos no voy a hablar porque de sustancia tomatera tienen poca (léase
Silvia de
GH1 o, sin ir más lejos,
Rodrigo de
GH9). Los que realmente interesan son esas personas que creen que tienen algo que aportar al mundo y pretenden que el reality en cuestión les aporte fama (mucha), dinero (en abundancia), trabajo (el justo y necesario) y especímenes del sexo opuesto o del mismo sexo (a ser posible, bastante libidinosos y bastante fáciles de llevarse al huerto).

De ellos se distinguen tres grandes grupos: el primero (y más aburrido) incluye a los que quieren usar el programa para trabajar dignamente y ganarse los garbanzos con la ayuda inestimable que les proporciona el programa. Aquí encontramos a
David Bisbal (
OT1),
Javier Estrada (
GH3),
Angy o
Leire (
Factor X). Pero ahora viene lo bueno. Nos encontramos también con los quiero y no puedo:
Amor de
GH9 quería ser la nueva diva de la pequeña pantalla y se ha convertido en una joven transexual más cuya vida no le interesa a nadie más que a su madre;
Saray de
OT 2006 iba a ser la nueva gran voz de España y a día de hoy no tiene ni un triste disco de versiones en el mercado;
Mayte de
Supermodelo 2006 llegó a desfilar para
Custo en
Nueva York y ahora debate a grito pelado en el infame
No es programa para viejos de
Patricia Lucifer Gaztañaga;
Inma de
GH 7 iba a ser la nueva
Aída Nízar y ahora está perdida en los submundos de la fama… Ellos han fracasado en su intento de ser la next best thing televisiva del momento y sólo albergan la posibilidad de que
Gestmusic vuelva a hacer el inalcanzablemente sublime
Hotel Glam y les llamen para participar en el mejor reality de la historia de la televisión con el permiso de
Confianza Ciega.
El tercer grupo de los que quieren pasar el resto de sus días viviendo una vida disoluta a remolque de su paso por un reality son los que han conseguido estar en el candelero por cualquier patochada y que ahora nos sorprende recordar que han pasado por un reality de éxito. Entre ellos tenemos a
Sonia Arenas, grande de
España por el simple hecho de haber tenido el valor titular
VerSONIAndo a su último CD;
Aída Nízar, por ser el mejor personaje que ha dado un reality en España ever;
Noemí Ungría y su capacidad para dejar hecho un trapo a todo lo que toca… Vamos, los que deberían tener un monumento en la entrada de
Telecinco alabando sus gestas a favor de la democratización de la fama.
Luego, y totalmente off-topic, están los que no se dan por vencidos cuando deberían volver a sus vidas grises y anónimas y dejar ya de intentar ser algo público y notorio en la vida: hablo de la anteriormente mencionada
Trizia (que seguro que aspira a ser la nueva vocalista de cualquier grupo pop que mande a su cantante a tomar
por el culo vientos por ser una diva de mil pares que aun teniendo una bulimia galopante se cree
Guapa) o de
Karen de
GH9, que también intentó entrar en
Factor X (aunque sin éxito).
En este mes de septiembre habremos memorizado una cuarentena de nombres propios (entre
GH, Factor X, Circus, De patitas en la calle y Pekín Express) que para 2009 creeremos haber olvidado pero que cuando vuelvan a aflorar a la vida pública por cualquier tontería pensaremos en ellos durante un par de segundos para acabar diciendo aquello tan bonito de
‘Aaaah, pero si salió en nosequé reality!’. Y así cada año, desde hace casi diez.
Y todo porque en la tele no echaban nada bueno, hay que ver…
- La noticia del día: Eurovisión recuperará la figura del jurado en el reparto de puntos para evitar los denunciados amiguismos del televoto.
- Para llorar un poco:
Cuatro estrena el sábado 27
Camp Rock, la nueva cosa de la
Disney al estilo de
High School Musical para que miles de adolescentes carpeteras sueñen con los
Jonas Brothers.
- Evento de la madrugada: No sé… ¿una buena sesión de
Teletienda con el
Nicer Dicer?
lunny.descarriado@portalmix.com
El mes de septiembre suele ser el mejor mes para los amantes de los realities. Fijaos si no en los estrenos que estamos presenciando últimamente:
De patitas en la calle, Pekín Express, Factor X, Circus: Más difícil todavía y, en breve,
Gran Hermano y
Granjero busca esposa. Vamos, que aquél que dijo que el reality era un formato caduco y en retroceso no pudo estar más equivocado. Ante tal sobredosis y, a falta de saber quiénes son los concursantes reales de
Factor X y
Gran Hermano y de digerir la primera emisión de
Circus, hoy quería centrarme en
Pekín Express.

No será por mi vena aventurera (que a lo máximo que se limita es a ir a un merendero de
Collserola sin repelente de mosquitos), pero el caso es que tenía unas ganas tremendas de ver el estreno de esta especie de reality de aventura (si es que podemos llamarle así). Y la verdad es que no ha podido arrancar mejor: casi un 11.5% de share es lo que ha conseguido el programa; todo un hito teniendo en cuenta que es
Cuatro y que la noche del domingo era de
Aída.
Los participantes han sido un gran acierto: hay de todo. Dos gemelas que aseguran que van a discutir lo que no está en los escritos, dos gogós que parecen la versión de mercadillo de
Sonia y Selena, una pareja en crisis que no sabe qué hacer con su relación, un profesor y su alumno, dos maris andaluzas que en sus ratos libres son las drags más petardas del barrio, una madre y su hijo, dos compañeros de trabajo, un matrimonio que nunca ha salido de su pueblo, un niñato pijo y su empleada de hogar y un tío y una tía que no se conocían y han acabado emparejados.
Ayer vivimos la primera etapa de la gran carrera que deberá llevarles hasta la misma plaza de
Tiananmen de
Pekín y pudimos ver lo que será este programa hasta su término: un reality sin galas interminables ni resúmenes innecesarios que entretiene y sacia la curiosidad viajera del espectador sin insultar a la inteligencia del respetable. Vamos, lo que para mi gusto viene siendo un programa bien hecho.
En la edición de anoche vivimos momentos remarcables: la expulsión a gritos de las gemelas de casa de un hombre al descubrir la mujer de éste que había metido a dos jovenzuelas en su casa sin su permiso, la pelea en medio de
San Petersburgo de la pareja sorpresa que les hizo llegar los últimos a
Moscú y ser eliminados, la fiesta travesti en casa de dos ancianas rusas organizada por los amigos sevillanos, lo poco que le cuesta a uno ponerse a robar comida cuando el hambre aprieta…
Pekín Express me transportó a aquellos tardíos noventa en los que programas como
El gran juego de la oca o
Fort Boyard (también con
Paula Vázquez) triunfaban en aquellas teles privadas donde tanta teta se enseñaba. Tanto disfruté viendo el programa que hasta me entraron ganas de presentarme a la segunda edición, fijaos lo que os digo. Aunque no sé yo qué es lo que pensaría un ruso al ver a un
Lunny con una mochila a cuestas haciendo autostop en una autopista camino a
Vladivostok.
- La noticia del día: GH se estrena, definitivamente, el domingo 21.
- Para llorar un poco: Me voy de vacaciones del 22 al 5 y me perderé varias galas de varios realities.
- Evento del día: Física o química (o los castings de
Factor X, vamos).
lunny.descarriado@portalmix.com
La originalidad en televisión es algo que últimamente está más puesto en entredicho que la edad real de
Ana Rosa. Y digo esto porque hoy hemos asistido a la premiere mundial de
Telecinco de intentar buscarle un sustituto al cada vez más infravalorado
Aquí hay tomate,
¿Xq no te callas? Para empezar, decir que usar cosas como ‘xq’ o poner palabras con ka ‘biblioteka’ para hacerse el moderno está más out que
Meredith Brooks. Que lo sepan, señores creativos de las productoras de televisión españolas.
El programa este tiene algo muy bueno: que no dura ni una hora. Entre gritos, efectos de sonido de call-tv y chascarrillos que pretenden hacer gracia pero que suenan tan artificiales como la pierna de
Heather Mills, la cosa se pasa rapidito. Pero el gran problema que hemos visto todo el plantel de redacción de
Portalmix (unas ochocientas personas más o menos, sin contar los monos que nos traen los cafés y los veinte maromos y jamelgas que nos dan aire muy ligeritos de ropa) ha sido que los responsables del programa han intentado hacer una copia de
Sé lo que hicisteis pero sin que lo parezca. Y el resultado es lo que dicen los PCs de medio mundo cada dos por tres: Fatal error.

La labor de presentación se la han encargado a un humorista en paro (
Eugeni Alemany) y a
Carolina Cerezuela, a quien
Telecinco tiene como puta por rastrojo en todos los programas que se le ocurre estrenar (ya lleva tres). Vale, ya tenemos al graciosillo y a la zagala de buen ver. ¿Qué es lo que falta? ¡Premio! Un nutrido grupo de colaboradores que hagan más ameno el programa y den ráfagas de aire fresco al asunto. Aquí hemos alcanzado a ver a dos: una chica con cara de husky que hablaba como muy encendida de la
Pantoja y
Paquirrín y otra, que se hace llamar Lavane pero que en realidad es
Lorena C haciendo el papel de su vida. Hay que ver.
El programa se supone que es darle una vuelta a las noticias y poner a parir todo lo que les pasa por delante pero con más o menos gracia. Vamos, lo que hace un servidor en este blog pero con mucha menos inspiración por parte de ellos (espacio para risas). Al ver los vídeos que ponen, nos hemos percatado de que hay un exceso de efectos de sonido de videojuego de los noventa y que las voces en off son bastante irritante. Y cuando todos estábamos ya un poco alterados de tanto frenesí audiovisual a la hora de la siesta, una de las mentes preclaras que pueblan
Portalmix ha afirmado: “este programa no triunfará porque a la gente les jode la siesta con tanto ruidito”. Cuánta verdad en tan pocas palabras.
Telecinco ha llevado al extremo la máxima de “si no puedes con el enemigo, únete a él”: han cogido la idea de
Sé lo que hicisteis (un programa de zapping comentado por un gracioso y una buenorra) y han pretendido ampliarlo a espectros de la actualidad como la política, la sociedad o el absurdo. El resultado es un programa descafeinado, que se queda en una mediocridad nada recomendable para la sobremesa y que, encima, ni sirve para hacer la siesta. Si
Las gafas de Angelino duraron semana y media, esto tiene la pinta de que va a ser cancelado más rápidamente de lo que
Angelina Jolie compra adopta un niño del tercer mundo.
Y ante tanto alarde de calidad, la verdad es que en la oficina no hemos aguantado mucho con la
Cerezuela y el otro, para qué mentir: a la media hora de programa, veintisiete de los ochocientos redactores se han tirado por la ventana de la redacción, angustiados ante tanta bazofia televisiva; dos de las azafatas le han tirado un tacón a la tele hartas de tanto ver a la
Cerezuela y un mono se ha dedicado a desparasitar a un informático. Vamos, un cuadro. Con este panorama, es imposible que
¿Xq no te callas? nos haya gustado.
- La noticia del día: Es de ayer, pero no deja de ser fascinante que la
Alcayde presente los resúmenes de
GH10.
- Para llorar un poco:
Ana Rosa, superada en audiencia por
Susanna Griso. ¡Pobre
AR!
- Evento del día: Mañana es fiesta en
Catalunya, así que poca tele voy a ver hoy…
lunny.descarriado@portalmix.com
Todos tenemos unas ganas mayúsculas de que empiece
Gran Hermano 10 y no hacemos más que ver en las promos de
Telecinco que la fecha de estreno será
el puto próximamente. Para quitarnos un poco el monazo de reality de encierro, gritos y convivencia, servidor propone lo que anoche estrenó
laSexta a eso de las 21.30:
De patitas en la calle. Un clamor, oigan.
El programa este parte de una premisa básica: los adolescentes españoles son unos jeta que lo máximo que hacen en casa es fumar en el baño y monopolizar la tele y el ordenador. Ello comporta que los padres estén en pie de guerra con los niños, lo que nos lleva a hacer lo que haría cualquier padre cabal con un hijo adolescente desbocado: ¿poner medidas y corregir ese comportamiento? ¡Error! ¡Llevarle a la tele a ver si espabila!

Y
laSexta, para ayudar a todos aquellos padres que se han quedado fuera del
SOS Adolescentes de
Cuatro, ha montado un tinglado para que los chavales estos aprendan lo que es la vida y el mundo real les dé un par de hostias bien dadas, que ya viene siendo hora.
De patitas en la calle es, pues, la solución salomónica: los hijos aprenden a ser independientes, los padres se pegan un descanso, la tele gana un dinero nada desdeñable y
Carolina Ferre vuelve a la tele para ver si, de una vez por todas, consigue quitarse el gafe de encima.
Los protagonistas del reality este son tres: un chaval cuya aspiración vital es ser ser
chico Almodóvar y que está llamado a ser carne de discoteca de ambiente de extrarradio, una tía rubia de bote que gasta 400 eurazos mensuales de móvil y otra carpetera que parece la versión adolescente de
María Antonia Iglesias por su fisonomía y que es más vaga que el sentido común de
Paqui Peña.
A estos tres chavales les han puesto un loft en
Madrid y ellos solitos tienen que apañárselas para sobrevivir: a la vaga la ponen a limpiar, a la rubia le dan 100 euros y la mandan al
Carrefour a hacer la compra y al chaval le dicen que se vaya a una ETT a que le busquen algo productivo que hacer en la vida. Luego les van cambiando las tareas en base a sus haraganerías: a la que charla tanto por el móvil la colocan de teleoperadora; a la vaga la visten de camarera de hotel y la mandan a hacer veinte camas diarias a un hotel de súper lujo… Con este combi tan maquiavélico, el señor
laSexta se asegura de que los chavales se puteen (eso da juego), los padres se regodeen (ver a un hijo aprendiendo lo dura que es la vida equivale a 3.2 orgasmos) y la tele se forre.
Pero lo gracioso viene cuando ellos tienen que compartir espacio vital: surgen entonces los problemas típicos de la convivencia que todos hemos vivido con algún que otro compañero de piso que hayamos tenido. La diferencia sustancial es que aquí, en
De patitas en la calle, las peleas tienen un aire increíble a
Gran Hermano. Vamos, que estos chicos me han recordado más a
Eloísa y
Nicky o a
Bea la Legionaria en sí misma que a mis discusiones con compañeros de piso maniáticos del orden y la pulcritud. Los tres adolescentes saben que hay una cámara delante y montan el pollo bien montao para que el señor o señora que edita los vídeos diga ‘mira la que le arma, vamos a poner este trozo en las promos’.
La generación de adolescentes que ahora mismo puebla los multicines de
España y ve
Física o Química se ha criado con los realities (podéis empezar a temblar) y saben muy bien de qué va el cotarro. Saben qué hacer para ganarse la simpatía de la gente, para sobresalir de entre un grupo o para ser odiados hasta el tuétano. Es lo que tienen tantos años de realities, que uno se curte. Y eso ya no hay quien lo pare.
- La noticia del día: Circus comenzará el próximo lunes intentando heredar el éxito de
Fama.
- Para llorar un poco: La
Obregón, también a
¡Mira Quién Baila! Tócate las narices.
- Evento del día: ¡Segunda temporada (ahora sí) de
Física o Química!
lunny.descarriado@portalmix.com
Los
Estados Unidos son un país fascinante, de verdad os lo digo. Si hace unas décadas eran la meca de todo mindundi con ínfulas de ser algo importante en la vida, ahora es un sitio a donde los españoles vamos a gastarnos los dineros que tanto nos cuesta ganar porque allí el dólar está barato y las
Converse no pasan de los 25€. Tiempo atrás, los
Estados Unidos eran aquel sitio lleno de iconos del periodismo que luchaban contra el establishment y daban al concepto cuarto poder toda la plenitud que pretendía
Edmund Burke cuando se lo sacó de la manga allá en el siglo XVIII (sí, más o menos la época en la que nació
Cayetana de Alba). Ahora tienen a
Oprah Winfrey. Hubo una época en la que políticos como
Abraham Lincoln,
Kennedy o
Truman eran tomados como modelo a seguir por cualquiera que quisiese llegar a algo en la política. Ahora tienen a
George W. Bush. Con todo esto quiero hacer un prólogo lo bastante decadente como para ilustrar que ese país que tanto adoramos muchos de nosotros se ha convertido en la cuna del esperpento internacional.

¿A que viene todo esto? Pues a que las televisiones españoles están, igual que los ciudadanos de este país, fascinadas con lo que ocurre en
Estados Unidos. Entiendo y comprendo que la elección del nuevo señor que vaya a gobernar ese país (y, por ende, el mundo enterito) sea algo de interés público, pero me parece un poco exagerado que
TVE, por ejemplo, decida emitir los debates electorales entre
Obama y McCain. Así como también me parece una burrada que el magacín matinal de
TV3 (que aquí la llaman ‘la teva’, será porque la pagamos todos) le dedique el debate del día al pollo que se ha montado con la señorona ésta de
Alaska que tiene una hija menor de edad y embarazada.
Para los que no os hayáis enterado (así aprovechamos y nos ponemos en modo portera, que hace ya unos días que no saco mi vena cotilla a pasear), a la número dos de
McCain, el candidato republicano a la presidencia de los
States, ya le han salido un par de escándalos a los dos días de ser presentada en sociedad como
el nuevo perrito faldero la posible vicepresidenta de
EE.UU.
Sarah Palin (que así es como se llama la buena mujer) es la gobernadora del estado de
Alaska y es republicana hasta las cejas: conservadora, de moral férrea e intachable, con costumbres sexuales timoratas y ex miss. Toma Moreno.
La
Palin, que en pocas horas ha pasado de ser la gobernadora de un estado con más focas que personas a ser una mamarracha más, resulta que tiene una candorosa hija menor de edad que es bastante ligera de cascos. Vamos, que emulando a
Jamie Lynn Spears, se ha quedado preñada de un compañero de instituto. Y eso ha hecho que se abra la caja de Pandora en la que la
Palin había depositado toda su mierda durante años: que si durante una época militó en un partido que pedía la independencia de
Alaska (olé tu coño moreno, reina), que si su marido es un borrachín que le pone los cuernos, que si el hijo pequeño que tiene es, en realidad, su nieto (vamos, que su hija parió siendo muy joven y ella hizo ver que era su hijo y no su nieto)… un sinfín de trapos sucios que han trascendido a los medios y que ahora se ven coronados con el hecho de que la gobernadora del estado que le presta su pseudónimo a
Olvido Gara podría haberle sido infiel a su marido con el
assistant del hombre. Eso es una moral conservadora y lo demás son tonterías.
Todo este sinfín de escándalos no hacen sino llevarme a pensar en un par de cosas: la primera es que
Mujeres Desesperadas no se aleja tanto de la realidad (la movida del hijo-nieto es calcada a lo de
Bree Van de Kamp, no me digáis que no). La segunda es que aquí ya no sabemos de dónde nos vienen las tortas y que la información política (especialmente en televisión) es cada día más una versión con traje y corbata de la
Cuore. Si no, mirad qué es lo más relevante de la actualidad política europea hoy… una ministra francesa soltera se queda preñada e insinúan que el padre de la criatura es
José María Aznar y sus melenas. ¿Qué será lo próximo? ¿
Montilla presentando un revival de
No te rías que es peor?
- La noticia del día: Lo nuevo de
Telecinco para la sobremesa se llamará
¿Por qué no te callas?- Para llorar un poco:
Lina Morgan se une a
Escenas de matrimonio. Horreur.
- Evento del día: Reponen el final de la primera temporada de
Sin tetas no hay paraíso.
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Es en septiembre cuando la gente vuelve, cual ovejas camino del matadero, a sus hogares habituales en sus pueblos y ciudades. Volvemos a la misma casa de siempre, con los mismos muebles pero con el triple de polvo, volvemos a esa cerradura que se rompió en 2006 y que nunca llegó el momento de arreglar, a una ducha que gotea, a la ropa oscura, a la misma persona en la misma cama, a las mangas largas, a las cargas largas, al mismo kioskero, a una tele que no para de emitir anuncios de fascículos completamente prescindibles, lociones contra los piojos y artículos para la vuelta al cole… Nos reencontramos con los vecinos, con sus perros, con un buzón lleno de cartas del banco y folletos publicitarios del MediaMarkt, con el cada vez más ineficaz transporte público de la ciudad, con el bar de al lado de casa, con los compañeros de la oficina, con el que ya hace mucho que se fue de vacaciones y ni se acuerda de lo que era eso, con el que aún no se ha ido y te da tanta envidia que le tirarías de los pelos y le estamparías contra la pared… Regresas a una televisión con informativos matinales y políticos ineficientes, a unas sobremesas irrecuperables, a unas tardes de testimonios, concursos y cenas amateur, a unas noches con voyeurismo, física, química, tetas y paraísos… Volvemos a lo de siempre y a lo que nunca debió haber dejado de ser, pero no nos damos cuenta de lo bonito que es volver a una plácida y estable rutina porque estamos demasiado ocupados pensando en aquel cuerpazo que vimos hace sólo dos días en la playa. Aprovechad los últimos estertores del verano: cuando Diario de verano se convierta en Diario y Medio sabremos que los días de birra y rosas se han terminado.
Llega septiembre, los niños regresan al cole, los adolescentes al instituto, se ponen en marcha las universidades, la gente vuelve a sus lugares de trabajo con la cabeza gacha, vuelven a abrir las tiendas, se acaba la jornada intensiva, ya es otoño en
El Corte Inglés, anochece más temprano, comienza la
Liga, vuelve
Gran Hermano, reaparecen los periódicos gratuitos y
María Teresa Campos decide que ya vale de tanto corrillo y se pone al frente de
La mirada crítica.
¿Verdad que aunque se intente disfrazar de normalidad el regreso de la
Campos es algo curioso? Desde esta misma mañana, La mirada crítica tiene nueva presentadora: la decana de las tertulias campechanas y artífice del

memorable corrillo acomete ahora (a sus ochocientos años) un nuevo reto profesional: ponerse al frente de un programa de información pura y dura a las ocho y media de la mañana, cuando las señoras que veían
Día a día aún están durmiendo o llevando a los nietos al colegio.
La verdad es que el retorno de la
Campos ha amenizado bastante lo que es terminar agosto y decirle adiós con lágrimas en los ojos sabiendo que, hasta dentro de un año, no volverán las fiestas mayores, las largas jornadas playeras, los helados en una terraza, la ciudad vacía, los chiringuitos nocturnos o las paellas al sol del paseo marítimo. La
Campos (que es a lo que iba, que me pongo a hablar del mes de agosto y se me va el santo al cielo) ha debutado hoy en la franja más matinal posible con una entrevista a
Zapatero. Toma ya.
Y no sé si es que yo estaba todavía demasiado dormido, que el café que me he preparado no estaba lo suficientemente cargado o que las tostadas estaban rancias, pero el caso es que no me parecía del todo real lo que estaba viendo. Me explico: esta mañana he recordado cuando
Maritere y
Jaime Peñafiel mantenían una amigable cháchara sobre las mamarrachas de la alta sociedad en las mañanas de antaño y, por un momento, me ha parecido que
Zapatero hablaba de los últimos devaneos sociales de
Pitita Ridruejo y que la Campos le preguntaba sobre el noviazgo de la biznieta de la archiduquesa de
Pompidou (por decir algo).
Al momento, me pareció ver detrás de
Zapatero que
Paco Valladares se preparaba para montar su teatrillo particular con
María Teresa al tiempo que
Rociíto se asomaba por una falsa ventana del decorado de
La mirada crítica para increparle al presidente del Gobierno sobre los prometidos 400 euros. Pero cuando el plano cambió y pincharon a la
Campos, juro que vi a
Terelu detrás de ella con un pañuelo en la cabeza, las gafas apoyadas en la punta de la nariz y dándole a su madre con el abanico en el brazo al tiempo que le espetaba
“mama, pregúntale por las ayudas del alquiler, que te recuerdo que tu sobrino aún las espera”.
Aún recuerdo el escalofrío que me recorrió la espina dorsal después de estas alucinaciones televisivas: ver a
María Teresa Campos hablando de política, economía, crisis, empleo y asuntos exteriores con el presidente del Gobierno ha sido tan chocante como ver una foto de
Mariano Rajoy vestido de lagarterana. Puede que el cambio de registro le favorezca, que
Telecinco le arrebate el liderazgo a
Los Desayunos de
La 1 o que tanto ella como
Ana Rosa se unan en una especie de macro-magazine matinal en el que una sea la seria y la otra la campechana (algo parecido a aquel
Extra Rosa de los noventa pero en versión siglo XXI).
María Teresa ha vuelto y esta vez no va a hablar de
Gran Hermano ni a llamarle gilipollas a
Paolo Vasile envalentonada por sus compañeros de corrillo. ¿Será esto un presagio del fin del mundo? ¿Qué será lo próximo? ¿
Jaime Cantizano emulando a
José Luis Balbín en un remake de
La clave? ¿
Cristina Tárrega presentando
Espejo público? Como decían en
Los pájaros, “hace un día maravilloso. Demasiado bonito para que los animales se estén volviendo locos”.
- La noticia del día: Mar Saura ficha por
Escenas de matrimonio.
- Para llorar un poco: Jorge Javier Vázquez conducirá
El debate de Gran Hermano.
- Evento del día: ¡¡Nueva temporada de
Camera Café!!
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Ahora que el bendito señor
Terra me deja volver a actualizar de nuevo (esta administración me trae más disgustos que el estado de salud de
Raquel Mosquera), acometo un tema que llevo mucho tiempo con ganas de tratar y que, por circunstancias de la vida, no he podido: las
tarotistas de los canales locales de televisión. Sí, es verano y no echan nada por la tele que me guste, ¿qué pasa?
Para los que no lo sepan, servidor de ustedes ha llegado a la conclusión de que tiene una personalidad fácilmente adictiva. Y no, no me refiero a que quien me conoce se engancha a mí porque me necesita para vivir (otro gallo me cantaría si así fuese), sino que soy capaz de engancharme malsanamente a cualquier sustancia, estímulo o tontería que se me ponga por delante. Y aunque eso se convertiría en un peligro serio para mi salud si me llamase
Pete Doherty, os aseguro que es tremendo para cuando te aburres en casa: las cosas más imbéciles, llanas y sin sentido te dejan mirando la tele cual gato lobotomizado que contempla el tambor de la lavadora (toma comparación y olé).
El caso es que hay dos espacios de madrugada que hacen que mis noches de insomnio sean más llevaderas: la teletienda (todo un clásico) y las videntes que echan las cartas del tarot en las televisiones locales. Y si no las habéis visto, os las recomiendo encarecidamente: molan más que poner la oreja en la puerta de entrada de tu casa para escuchar la conversación de tu vecina de enfrente con la del segundo tercera. ¿Y todo esto por qué? Pues porque no sólo escuchas problemas de gente que ni te va ni te viene, sino que encima presencias el
tête-à-tête de la tarotista con quien llama. ¡Y cómodamente sentado en el sofá de tu casa! ¿Se le puede pedir más a la vida?
Mi tarot nocturno favorito es el de
TeleTaxi Televisió (una tele del área metropolitana de
Barcelona), en el que el gabinete de
Pepita Vilallonga (tócate la ídem,
Juanita) responde en directo las dudas de los teleespectadores que tienen el alma en vilo por el asunto que sea. De todas las ¿videntes? que pasean sus dotes de futuróloga por este curioso espacio, mi favorita es una que creo que se llama
Yurena (como
Tamara la mala, razón de más para adorarla) por sus dotes de adivinadora patillera que tiene.
Pero el caso es que un espacio de tarot es tan hipnótico por los elementos de reality que tiene (la gente cuenta sus problemas y tú asientes con un ‘qué fuerte’), los toques de talent-show (cada pregunta es un nuevo reto para el talento actoral de las y los tarotistas), el aire a
Cuarto Milenio (cuando me hablan de quemar pachulí y mirra para atraer el amor me entra más miedo que el que sintió la esteticién de la
Pantoja cuando ésta le pidió que le hiciese las ingles brasileñas)… También tienen un poco de
Decogarden y
Bricomanía (esos supuestos saloncitos donde los adivinos predicen el devenir de su cliente son un monumento al horterismo nacional) y algún que otro toque de vídeo educativo para estudiantes de imagen y sonido (poner las cartas sobre un croma para que, de fondo, se vea el fondo marino con merluzas dando vueltas por ahí es peor idea que darle un gintonic a
María Jiménez).
Pensaréis que estoy enfermo o que cuando nací me pegué un golpe en la cabeza, pero si a la insulsa programación veraniega le sumáis que me ha entrado un virus en el portátil más mortífero que un disco de
Sonia Monroy… pues claro, entenderéis por qué me pongo a ver los programas de tarot. Como dice
Enjuto Mojamuto, “no son zombis, son infectaos”.
- La noticia del día: Ortega Cano, confirmado para
¡Mira Quién Baila!- Para llorar un poco: No tendremos
Pekín Express hasta mediados de septiembre.
- Evento del día: El estreno de
Sin cita previa, a ver qué tal.
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No me creeréis, pero llevo varios días intentando hablar de lo que han hecho las televisiones con la tragedia aérea de
Barajas y no me salen las palabras. Temo ofender, temo herir, temo ser irrespetuoso. Tengo miedo de que, por un casual, algún afectado por ese terrible incidente lea que humildemente escribo y se sienta agredido por mis comentarios o por cómo pueda yo tratar el tema. Esta reflexión que yo me hago y que me hace borrar ocho veces una frase antes de darla por buena es algo que, quizá, deberían haber hecho la práctica totalidad de las televisiones de este país antes de emitir lo que emitieron y con los comentarios y actitudes con las que lo hicieron. Y no es que yo me considere el dueño de la verdad absoluta en cuanto a ética periodística (la aprobé por los pelos en la facultad), pero recuerdo algo que un día me enseñaron mis padres: no es bonito jugar con los sentimientos de las personas y menos meter el dedo en la llaga.

Me explicaré, aunque muchos ya habréis notado que en este post la alegría despampanante y el gracejo verbal han desaparecido momentáneamente. Como siempre que ocurre una catástrofe en la que, desgraciadamente, mueren centenares de personas y otras tantas resultan gravemente heridas, las cadenas generalistas alteran su parrilla para dar la mayor cobertura informativa a la tragedia y trasladar a la audiencia la última hora de lo que sucede en el lugar del incidente. Lo hemos visto durante el
11S, el
11M y, más recientemente, en el accidente aéreo de
Barajas. Hasta aquí todo muy bien, muy loable y muy de servicio público.
El problema viene cuando ya has transmitido a los teleespectadores los datos oficiales de los que se disponen. ¿Qué pasa después? Que comienzan las indagaciones. Se conecta con periodistas a los que han mandado allí nada más que ‘para estar’, como si de un mueble se tratase, se repiten hasta la saciedad los mismos datos, se aventura con conjeturas baratas que tienen tanto de cierto como de incierto… comienzan los errores. Puede que una mente morbosa quiera saber que podría haber fallecido todo el mundo envuelto en una bola de fuego, pero para un familiar eso no hace nada más que acrecentar su miedo. Y tanto para un familiar como para alguien que, simplemente, cree que no es de recibo aventurar posibles maneras de fallecer cuando, con perdón, hay cadáveres que aún están calientes.
Tampoco hace falta que los periodistas aborden a familiares de posibles víctimas en el aeropuerto de destino y les pongan el micro en la cara mientras hablan por teléfono con alguien, sollozan desesperados o intentan contactar con su ser querido. No es necesario que las cámaras se metan así en la intimidad de alguien que podría estar pasando el peor momento de su vida. No es necesario, oigan, no lo es. Información no es mostrar como bajan de una ambulancia a un señor con los miembros carbonizados y sin saber si está vivo o muerto. Una persona no debe enterarse de que un familiar suyo se encuentra en estado crítico porque lo ha visto por la televisión. No es necesario que programas como
Visto y oído emitan al día siguiente de la tragedia un vídeo con las imágenes ralentizadas y en tonos sepia, mientras ponen de fondo una música de violines a lo
Lista de Schindler mientras intercalan testimonios de puro dolor. Eso, señores, es sensacionalismo barato.
No seré yo quien proponga soluciones ni el que se alce como abanderado de la ética profesional y de la autorregulación del propio periodista, del propio cámara, realizador, montador, técnico de sonido o director. Porque uno, al fin y al cabo, hace lo que le dicen (porque es por lo que te pagan). Pero, por favor, no hace falta que hundamos en el dolor a gente que ha perdido un familiar, una pareja o un amigo. Porque no todo lo malo que sale por la tele se llama
Gran Hermano, Dónde estás corazón o
El diario de Patricia.
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“Joder, qué pesadito está el colega con Gran Hermano”, pensaréis. Pues no os falta razón, la verdad, pero todo tiene una explicación en esta vida: este fin de semana he decidido actuar como un buen hijo e ir a hacer una visita a mis padres. Y como todos los emancipados sabréis, la casa de los padres es ese lugar en el que las comodidades de las que disfrutas en tu hogar joven independiente se ven multiplicadas por cuatrocientos. Vamos, que en casa de mis padres encontré la gloriosa
TDT que el dueño del edificio en el que vivo aún no nos ha instalado (dicho sea de paso).

¿Y qué pasa los sábados después de comer en un canal de la
TDT llamado
Telecinco 2 y
formerly known as
Telecinco Sport? Pues que el señor
Vasile y sus amiguitos deciden reponer las galas y resúmenes del primer
Gran Hermano, ese que nació en 2000 como un experimento sociológico presentado por una
Merceditas Milá más recatada que ahora y con un parecido asombroso a
Camilla Parker-Bowles. En el preciso momento en que escuché por vez primera la versión antigua de la mejor sintonía televisiva ever mis ojos empezaron a moverse tan frenéticamente que ríete tú de los de
Marujita Díaz al ver por primera vez a
Dinio desnudo.
La de cosas que me vinieron a la cabeza tras ver la gala en la que la audiencia decidía expulsar a
Vanessa no podían quedarse en el tintero bajo ningún concepto con lo que, aun a riesgo de ser repetitivo con
Gran Hermano y después de comprobar que el señor
Terra no me dejó actualizar ayer por más que insulté a mi ordenador, aquí va mi post sobre la primera edición del programa que cambió la historia de la televisión para siempre jamás. (Señores de
Zeppelin: si leen esto, estoy dispuesto a recibir una gran compensación económica como agradecimiento por poner su formato televisivo por las nubes).
Por aquél entonces,
Guadalix de la Sierra no existía todavía (¿lo sabíais? En realidad
Guadalix es un pueblo fantasma al estilo de
Silent Hill) y los diez concursantes que entraron a participar en el programa se hacinaron en una casa construida en pleno
Soto del Real. Y qué casa, oigan. Verla ahora es como estar contemplando
Gran Hermano Moldavia (poco más o menos): esos sofás cochambrosos que, por cierto, eran de
Ikea y se rompieron a los pocos días de que
Iván, Nacho, Silvia y compañía depositasen sus reales posaderas en ellos; esas paredes más falsas que la sonrisa de
Carmen Sevilla, esa piscina en miniatura, esos catres metidos en habitaciones in un mal cuadro ni nada… ¡y ese confesionario, por Dios! Esa sala donde descubrimos
Las Mil y Una Noches de
Matisse y donde presenciamos momentos históricos de la televisión como
Jorge Berrocal agarrado a un retrato de
María José y llorando por la ausencia de su amada o como cuando
Mónica se enteró por parte de la organización de que la gente del exterior ya sabía que ella también había sido prostituta, como la
Galera en sus tiempos.
“Interviú ha sacado que la Galera es puta”, “Hay que echar a Vanesa Caraballo como sea”, “Han hecho pacto otra vez”, “En el corrillo de la Campos han dicho que Iván estuvo en la cárcel”, “¡Vanessa y Nacho se han liado!”, “Boris rompió anoche en Crónicas una camiseta con la cara de Marina”, “¿Que se ha colado un etarra?”, “Koldo sí que es etarra, que me lo han dicho”, “Iñigo es un guarro, siempre va con el polo verde ése y no se lava”, “¡Mónica también es puta!”, “Ania merece ganar porque ‘La Mafia’ la tiene marginada”, “Mabel va de buena pero es mala” o “En Internet han hecho una canción con el ‘Quién me pone la pierna encima’ y la sintonía del programa que mola mogollón” son algunas de las frases que (gracias,
ElCliché) resumen lo que fue
Gran Hermano 1 y lo que reviví al ver esa gala del sábado por la tarde en la que se terminó la vida en directo para
Vanessa.
Y ya, juro no volver a hablar de
Gran Hermano hasta que empiece (o igual hasta una semanita antes).
- La noticia del día:
Laurence Fishburne será el nuevo
Grissom de
CSI.
- Para llorar un poco:
Jennifer López adaptará
Sucedió en Manhattan para la
ABC.
- Evento del día:
Me llamo Earl, que un poco de humor inteligente no le hace daño a nadie.
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