El show de la tarde
A veces la vida veraniega te regala pequeñas joyas televisivas a las que te aficionas sin saber por qué y que te tragas religiosamente en un estado entre catatónico e hipnótico. Es, digamos, como encontrar una peli buena entre la filmografía de
Carmen Electra: no das un duro por ella pero algo que se sale de esa espiral de vulgaridad te emociona y aplaudes interiormente. Con todo esto me estoy refiriendo a
Password, el programita que los señores de
Cuatro se han sacado de la manga para las sofocantes tardes estivales.
La mecánica del concurso es sencilla (por si alguien no lo ha visto): una pareja formada por un concursante y un famoso (que suele estar vinculado como por casualidad a la productora
Grundy, dicho sea de paso) debe adivinar un cierto número de palabras concretas mediante las pistas que le da su compañero de equipo. Para que os hagáis una idea: tenemos a la concursante
Juanita Banana, de
Algete, que tiene como compañero de equipo a
Miqui Puig (ya ves tú qué envidia). A
Miqui le aparece en su pantalla la palabra ‘chocolate’ y tiene que decir palabras

relacionadas con ‘chocolate’ para que
Juanita llegue a decir ‘chocolate’ y así ganar puntos para estar en la ronda final, donde se puede llevar 25.000 eurazos como 25.000 soles.
Pero lo más interesante de este programa no es el rollo de la adivinación de palabras (que también) ni del alto nivel de ganas que provoca de gritarle a tele (que ya sabéis que me encanta), sino las patochadas de los famosetes invitados y el gracejo de su presentadora,
Luján Argüelles, una moza asturiana con nombre de princesa castellana del siglo XIII (más o menos).
Luján es como
Paula Vázquez, entra dentro de la categoría de esas presentadoras que las dejas solas ante la cámara y son capaces de hablarle durante horas sin tener nada que decir pero con la misma cercanía con la que yo hablo con mi vecina de enfrente (un beso para
Maruja). Además, en ella se da un rasgo de personalidad que a mí personalmente me encanta y fascina: es una mujer con pluma. Sí, habéis leído bien. Se trata de esas mujeres que hablan, gesticulan y entonan como el peluquero más diviiiino (pronúnciese elevando el tono en las cinco íes de divino) de todo el
Gaixample. Puede que sea mariliendre profesional o que ya lleve la pluma puesta de casa, pero el caso es que
Luján es la nueva presentadora-total. Por favor, que le den un reality ya en el que pueda explayarse y sacar lo mejor de sí misma.
El otro puntal básico de
Password son los invitados famosos (aunque lo de hacer concursar a alguien famoso con alguien anónimo está
out desde
Aventura en África, donde juntaron a camareros y jubilados con celebrities de la talla de
María Abradelo o
Rebeca), que cumplen su función a rajatabla: demostrarnos en pocos minutos si saben poner dos ideas en la misma frase o si tienen menos luces que el cuarto de
Massiel en una mañana de resaca. Y resulta que los famosos se enzarzan en divertidas diatribas dejando elegantemente de lado a los pobres concursantes anónimos. Que si has gesticulado, que si haces trampa, que si estás muy guapa, que si no puedo decir lo mismo de ti… vamos, un gracioso sainete alrededor del invento este de adivinar palabras.
Vamos, que
Password es interesante, entretenido, divierte y, encima, termina justo antes de que empiece
Ven a cenar conmigo en
Antena 3. ¿Qué más se le puede pedir? Tentado estoy de ir como concursante y de hacerme súper amigo de
Luján. Qué cosas tiene el verano.
- La noticia del día: Sogecable se hace con los derechos del mundial de fútbol de 2010.
- Para llorar un poco: El
Arguiñano inglés recomienda por error una hierba venenosa.
- Evento del día: Final de temporada de
Ugly Betty.
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