Vámonos de cena, cari
Ven a cenar conmigo es uno de esos programas que uno ve con una sonrisa en la cara, que dura lo justo para no aburrir y que, encima, te da ganas de cocinar y de montar cenas en tu casa para tus amigos. Al menos eso es lo que a mí me pasa. Pero lo que realmente tiene su aquél son los
concursantes que, después de observarles durante las nueve semanas que lleva el concurso en antena, tengo clasificados ya en
varios tipos. A saber:
La mujerona elitista: Este espécimen se caracteriza por tener mucho dinero, mucha cara, una casa muy grande y unas mechas que harían temblar a la mismísima
Terelu Campos. Se caracteriza por servir platos (mal) copiados de algún restaurante de ochenta tenedores al que ha acudido recientemente y, tras su fachada de maquillaje y gafas de sol que harían enloquecer a
Mayte Zaldívar se encuentra una arpía con más mala leche que
Belén Esteban. Su frase favorita es ‘esto me ha parecido una grosería’.
La maripili cocinera: En la cena que montó para ver
Eurovisión con sus mari-amigas recibió elogios por parte de las menos malas y decidió emular a
Bárbara Rey en el gran programa culinario
En casa de Bárbara presentándose a
Ven a cenar conmigo. No se sabe por qué, pero suelen tener un deje de maruja cincuentona de mercado de extrarradio al explicar cómo hacen los platos y, si pudiesen, les pondrían nombres como
Rollitos Madonna, Mousse de (Mónica) Naranjo o Ensalada al estilo de Dannii Minogue (es decir, de sucedáneos). Divierten al personal y gritan cuando se les quema la salsa. Un amor.
El putilla: Este tiene claro que va al programa a joderle la vida a los demás. Viene con su estrategia de poner a parir todo lo que se le ponga por delante y puntuará con notas ínfimas a sus contrincantes para así él poder asegurarse los
3.000 euros de premio (hay que ser rastrera, oiga). Se caracterizan por decir que la espuma de rábano estaba poco consistente y luego tienen el valor de servir como plato estrella una tortilla requemada por fuera. Se indignan cuando no ganan.
La motivada: Es el mismo tipo de persona que va de acompañante a una fiesta en la que no conoce a nadie y acaba pidiéndole los teléfonos a todo el mundo para organizar una quedada (palabra que, por cierto, está más
out que el
Umbrella de
Rihanna). Esta va con la idea de hacerse súper amiga de sus cuatro adversarios y de que todo sea de color de rosa. Le cae bien todo el mundo, lo hace todo con mucho amor para gente que no conoce y tarda diez minutos en decirle alguien ‘te quiero mucho’. Una pena. Como canta
Edurne en la sintonía en
Yo soy Bea,
“a ti te falta veneno y te sobra corazón”.
El espectáculo con patas: Nació para ser admirado y tiene la facilidad de que la gente le adore o le odie. Suele asociarse con alguien gris que le ríe las gracias y le hace el entrañable papel de garrapata que le sigue a todas partes. Pero ojo, porque estas
vedettes culinarias (por llamarles de alguna manera) pueden ser un derroche de alegría y despiporre o más malas que una drag de
Manresa a la que se le ha acabado el tapaojeras. Así que, cuidadito con el que se hace la estrella. Es un arma de doble filo.
La masa de carne con ojos: De estos los hay a puñados. No hablan, comen, no opinan y son aquellos de quienes sus compañeros nunca recuerdan sus nombres. Suelen tener profesiones grises como funcionarios de correos o sexadores de pollos (un beso a los sexadores de pollos) y nadie se daría cuenta de que existen si no tuviesen que ejercer de anfitriones. Sus casas suelen ser anodinas y deprimentes y, como saben que no van a ganar, sólo tienen dos opciones: resignarse y asumir que su vida es más aburrida que un libro de
Bienvenida Pérez o bien pillarse una turca de vino al tercer día y que la recuerden como ‘la borracha del otro día’. Porque, recordad… siempre es mejor que te recuerden como ‘la borracha’ a que no te recuerden. Que se lo digan a
Lily Allen.
El cocinillas: Le gusta cocinar, es un anfitrión perfecto y sólo le falta poner
Ferrero Rocher a la entrada de su casa. Aún le estoy esperando.
- La noticia del día: Telecinco y
Antena 3 reducen sus beneficios. Vaya por
Björk.
- Para llorar un poco: La
BBC, multada con más de medio millón de euros por manipular concursos. Ehem.
- Evento del día: Dexter!
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