¡Que vienen los Pajares!
Desde que
Tómbola aterrizase en la televisión española allá por el año 1997, los programas de corazón y tele-cotilleo han estado siempre necesitados de género con el que trabajar, de un personaje que centre todos sus debates y entrevistas y que justifique el salto a la fama de otros seres humanos vinculados a ese personaje primigenio.
Encarna Sánchez, Isabel Pantoja, Rocío Jurado, Rocío Dúrcal, Jaime Ostos, Ana García Obregón, Lola Flores… todos ellos han sido, en una época u otra, el centro de discusión de las tertulias del mundo rosa y, además, durante un lapso de tiempo bastante largo.
Hasta lo acontecido esta pasada semana, llevábamos ya algún tiempo huérfanos de un personaje público cuya agonía vital viésemos narrada en directo por colaboradores, reporteros, presentadores y periodistillas de medio pelo. Una de las causas de esta orfandad famosil fue, sin duda, el ocaso de los buques insignia del mundo del corazón televisivo como
A tu lado, Aquí hay tomate o el gran
Salsa Rosa / Sábado Dolce Vita. Pero lo de
Andrés Pajares ha sido

tan grande y tan de perogrullo que los programas supuestamente serios han abandonado su seriedad y rigor y han dicho
‘vamos al lío, que aquí hay tema para meses’.
Por si alguno de vosotros es de
Urano o vive completamente aislado del mundo exterior, resumo en cuatro líneas lo que pasó: el otrora intérprete de películas como
¡Que vienen las suecas! o
El liguero mágico se presentó en el despacho de unos abogados madrileños armado con una pistola de juguete, un spray antivioladores y un bigote falso. Días más tarde volvió a liarla, esta vez en
Barcelona, destrozando la habitación de un lujoso hotel. El resultado fue
Pajares ingresado en la unidad psiquiátrica de la barcelonesa
Clínica Quirón y el diagnóstico un trastorno bipolar. Como
Britney Spears, pero con menos glamour (si es que la loca de
Lousiana aún conserva algo de glamour).
Tras estos penosos sucesos en los que hemos asistido a la bajada a los infiernos de
Andrés Pajares, sus satélites han emergido de las tinieblas mediáticas para reclamar de nuevo su parcela en el mundo del corazón. Y por satélites me refiero a
Mari Cielo Pajares (la hija) y
Andrés Burguera (el hijo). La primera acudió el viernes a
Dónde estás corazón y el segundo hizo lo propio en
La Noria (que, por cierto, parece estar mutando peligrosamente a un sucedáneo de
Salsa Rosa).
Andrés Pajares es ya como un cadáver expuesto en la plaza del pueblo para que todo el mundo le mire y, si procede, escupa.
María Patiño, Chelo García Cortés, Pepe Calabuig, Marisa Martín Blázquez y demás son las aves carroñeras que sobrevuelan en círculos el cuerpo destripado del intérprete de
Drácula Ye-yé. Mientras tanto, los hijos del pobre
Pajares se acercan sigilosamente al cuerpo de su padre y toman sus vísceras para luego pasearlas por los platós de televisión donde las aves rapaces de antes se pelearán por sacar todo el jugo a lo que puedan aportar los hijos del clan.
Es la misma cantinela de siempre pero que ahora tiene nuevos tintes: si en anteriores casos de acoso y derribo a un famoso teníamos malos tratos, presunta homosexualidad o trata de blancas, ahora tenemos enfermedades mentales, drogas, fama extinta, edad mal asumida, hijos depredadores y bigotes postizos. El clan
Pajares vuelve al redil, y algo me dice que tendremos circo para rato. Si no, mirad lo que duró el culebrón de
Britney Spears (a quien, por cierto, también se le diagnosticó un trastorno bipolar y fue ingresada de urgencia en la unidad psiquiátrica de un hospital). ¿Cuánto tardará el ganador del Goya por
¡Ay, Carmela! en afeitarse la cabeza y enseñar sus genitales al bajar de un coche? Tiempo al tiempo, caris, tiempo al tiempo.
- La noticia del día:
Cuatro estrenará en junio
Ugly Betty, después de que termine
Yo soy Bea.
- Para llorar un poco:
MacGyver podría dar el salto al cine. Qué picor.
- Evento del día: Hoy se estrena
Fama School, pero admito que me da una pereza importante.
lunny.descarriado@portalmix.com