OT 2008 (I)
De sobras sabéis los que me seguís desde hace ya algún tiempo que servidor es un fan acérrimo de los realities en general y de
OT y
GH en particular. Y es en los días previos al comienzo de una nueva edición que mis nervios empiezan a aflorar. Quizá a más de uno le parezca una tontería que alguien pueda estar más o menos nervioso por la cercanía del estreno de un programa de televisión (realmente es un poco
loser, ahora que lo pienso). Pero el caso es que es así, y más cuando uno se dedica laboralmente a ver y comentar realities (ésa es otra).

Recuerdo que cuando comenzó
OT yo todavía estaba en el instituto (qué lejano me suena eso ahora mismo, por Dios) y que hasta la tercera gala no tenía ningún tipo de interés por verlo. No fue hasta que un compañero de clase de esos que recuerdas como una sombra de humo en tu vida me dijo
‘¿tú no ves Operación Triunfo?’. Yo le miré con cara de
‘pero qué mierdas me cuentas’ y le dije que no, que me daba un palo increíble (es lo que tiene la adolescencia, que todo te da palo).
Pero en estas que una noche me planté ante la tele para ver el programa ese de cantantes en el que había un tío de rizos, un albañil recién bajado del andamio y una gorda que decían que era una pasada. Ni qué decir que me encantó y que, al minuto, mi mente ya intercambió esas categorías genéricas por
Bisbal,
Bustamante y
Rosa (que aún no gozaba del sufijo
‘de España’). Tal furor fan nos dio a mí y a mis amigos con ese programa, que en un día de obcecación decidimos que, en caso de que sacasen disco, nos compraríamos con fervor los de la
Fergó,
Gisela,
Bustamante,
Bisbal,
Natalia,
Rosa y
Chenoa. Ni qué decir que cuando lanzaron sus respectivas carreras a lo máximo que llegamos fue a descargarnos por el
Napster (¿os acordáis?) el ‘
Cuando tú vas’.
El primer
OT fue tan sumamente grande que la segunda edición tuvo que batallar duramente con el hecho de que a media
España le chirriase ver ese plató y que no estuviesen encima los triunfitos primigenios. Nos gustaron
Beth,
Manuel Carrasco,
Ainhoa y
Miguel Nández pero, la verdad, no era lo mismo. La bestia del primer
OT y la revolución televisiva que ello conllevó hizo que la cosa se normalizase: no era normal que de un programa de talentos musicales saliesen 13 discos de una tacada.
Al término de la tercera edición, el sentimiento general era que ya se había terminado la era
OT y que ya había cumplido su ciclo vital en la televisión. Nada más lejos de la realidad. Dos años después el programa se mudó con todos sus bártulos a
Telecinco y allí comenzó una nueva era: volvió el fenómeno fan alrededor de
OT y de varios de sus concursantes.
Edurne,
Soraya o
Sergio Rivero fueron encumbrados al estrellato por una legión de neofans surgidos de los medidores de audiencia.
OT 2006 ratificó que el éxito del programa seguía vigente con unas excelentes audiencias y con miles de jovenzuelas que forraban sus carpetas con las fotos de
Leo.
Ahora quedan muy pocas horas para que empiece una nueva edición de
Operación Triunfo en la que descubriremos nuevos concursantes, nuevas voces y nuevas actuaciones que nos encantarán, nos pondrán los pelos de gallina o nos repugnarán. Este año hay un nuevo plató (del que sólo se sabe que caben unas 1.600 personas), han aumentado con creces el plantel de profesores, poco se sabe de la
Academia… Esta noche promete ser espectacular y, como primera artista invitada y madrina del programa, contarán con la diva
Mónica Naranjo. Nadie mejor que alguien que ha vivido su propia
rise and fall para que los triunfitos de esta sexta edición sepan la que se les viene encima: un día tienes a
España rendida a tus pies con ‘
Desátame’ y al otro te recuerdan como ‘
aquella tía del pelo a dos colores que parecía un travesti’.
That’s showbusiness, cari.
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Supermodelo 2008.
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¡OT!
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