Chan chan chan, chararán chan-chan…
No, no me he vuelto majara. Leedlo como tarareando la sintonía de
Operación Triunfo y veréis como os cuadran las cosas. El caso es que, como sabéis, la bestia se acerca. Uno de los realities más grandes de este país vuelve a las andadas con su sexta edición: tras vivir las victorias de
Rosa,
Ainhoa,
Vicente,
Sergio y
Lorena, ya han comenzado las pruebas de ingreso para determinar quién entrará en la
Academia (con mayúsculas, que hay nivel) más famosa de la tele.

Hoy se han llevado a cabo estas primeras pruebas presenciales en
Barcelona, aunque ya hace más de una semana que en la estupendísima y renovadísima
web de OT tenemos en marcha el casting virtual. Me diréis ‘
¡cuánto autobombo, colega!’ Y yo responderé que sí, que gracias y que a mucha honra. El despliegue de medios que hemos montado para conseguir tener una página oficial tan maja como
operaciontriunfo.com ha sido mayúsculo, y la verdad es que está quedando más maja que las pesetas.
Tonterías aparte, yo ya tengo mono de
OT. Esas galas, esas tomas de tonos, esos comentarios de
Úrsula, la bruja del mar Edith Salazar, la perenne ausencia de
Kike Santander, los llantos por no llegar al
Mi Bemol (por ejemplo), los estilismos de las galas, la bailarina del pelo azul, la sobrada prepotencia de
Risto Mejide, las declaraciones de amor de
Jesús Vázquez a su marido, la sintonía, las tonadillas que entonarán los concursantes alegres cual mirlos en la primavera…
Vamos, que
OT mola. Y que vuelva a
Telecinco me alegra en sobremanera. En una ocasión comenté que lo mejor de los realities de talentos suelen ser sus castings (o pruebas de ingreso, como se empeñan ahora en llamarlo), y ya se está empezando a recopilar material para hacer esos maravillosos espacios tras los informativos en los que recogen lo mejor de casa: tanto los que tienen todos los números de entrar en la Academia como los frikazos que no tienen a nadie en su vida que les diga que cantan peor que una grulla a medio apalear.
Lo único negativo que servidor vislumbra al horizonte es la vaga posibilidad de que
OT coincida con el reality de la temporada:
Fama ¡A bailar! No sé si os habéis dado cuenta de que, en la de semanas que llevamos ya de concursito, han pasado por esa escuela un total de 30 personas. Si en
Gran Hermano pasaron 20 y ya me parecía que esa casa era
el coño de la Bernarda, imaginaos la escuela de
Fama. Y no sé por qué, pero algo me dice que seguirán entrando concursantes sin parar en el reality de
Cuatro. Vamos, que ya veo a
Marcos perdiendo la virginidad en la escuela, a
Susana viendo la comunión de su hijo por videoconferencia y a
Lorena yendo de cabeza al psiquiátrico tras tanto tiempo aguantando a
Marcos.
Si se produjese esta coincidencia horaria, yo me sé de más de uno que estaría permanentemente en un sinvivir en el vano intento de mantenerse completamente informado de lo que pasa entre los que bailan y los que cantan. Vamos, un drama mayúsculo. Aunque si eso sucediese (ahora que pienso) podrían hacer intercambio de realities y que una prueba semanal consistiese en hacerle las córeos al triunfito de turno o algo así… Sería lo que ya nos faltaría por ver: mezclar realities simultáneos y sacar a sus concursantes de su entorno natural para volverles más locos todavía y marear más si cabe a la audiencia. La idea es tan descabellada que no te extrañe que
Paolo Vasile se la esté anotando ya…
- La noticia del día: La Casa Azul y
Coral encabezan el ranking para
Eurovisión.
- Para llorar un poco: El tinglado que están montando por el maldito debate
PSOE-PP.- Evento del día: Física o química, que no tengo yo el cuerpo como para hacer test mentales.
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