Karmele, como una regadera
Desconozco qué le debe pasar a uno por la cabeza cuando está en una isla desierta, lo que debe desear, temer u odiar. Desconozco lo que uno siente estando tirado en una playa, por muy paradisíaca que sea, hora tras hora durante muchos días. Ignoro lo que debe ser ir a por cocos a la jungla o intentar cazar un pobre pez para tener algo que echarse a la boca. Y, por suerte, no tengo el privilegio de haber sufrido en mis carnes las picaduras de los voraces mosquitos que moran en la maldita isla en la que nuestros famosotes están pasándolas putas.

Si la estancia en la isla es dura físicamente (eso es innegable), también lo debe ser psicológicamente. Pero, la verdad, el caso de
Karmele Marchante es para mear y no echar gota. La tertuliana del corazón ya nos tenía a todos salivando de emoción días antes de que entrara en el reality y, la verdad, es que momentos impagables no han faltado.
Karmele, de quien se desconoce la edad (como de toda señorona), ya llegó a la isla enfundada en un precioso dos piezas ‘à-la-coloniale’ compuesto por unas bermudas ideales, una blusa de lo más coqueta y una chaquetilla a conjunto con el beige de los pantaloncitos. Remataban el atuendo unos zapatos que se quedaron en el mismo barco que la trajo allí (como dice la copla) y una sombrilla color amarillo huevo con la que la estupenda señora se protegía de los dañinos rayos de sol.
Una vez allí, cambió el fabuloso dos piezas por una especie de mono de neopreno que cubre sus flácidas carnes desde el cuello hasta la rodilla. Aunque criticada por lo tapada que va, se le tiene que reconocer a la buena mujer su alto grado de sensatez: ese mono le evitará coger frío por las noches, le protegerá de las picaduras de los tremendos mosquitos, evitará que el sol queme su blanca piel y que una medusa pasee sus urticantes extremidades por su cuerpo. Pero por muy práctico que sea, el azote de las famosillas no puede evitar parecer una patata vieja comparada con las jacas que tiene de compañeras de equipo: mientras que
Felisa lleva unos tangas de hilo que quitan el hipo o
Lucía Lapiedra unos escotes de vértigo, la gran
Karmele necesita que le empujen el culo para poderse subir a una plataforma.
Dice que no puede tomar el sol (pues hay que tener ovarios para irse a
Supervivientes si no toleras los rayos ultravioleta) y, para ello, se ha llevado una sombrilla color lila con un faldón lateral que aletea al viento cual bata de cola. Vamos, que
Karmele es el espectáculo con patas del equipo de
Nekal: pregunta dónde está el baño en una isla desierta (que, como todo el mundo sabe, está al lado de la salita de tomar el té), se cae de la barca (en eso la comprendo, que uno también es torpe) y coge las piedras que encuentra por ahí para usarlas como teléfono móvil. Recordará a lo de
Carmen Russo con sus malditos cocos, pero no me negaréis lo total de la decisión de ponerse a hablar con alguien a través de una piedra. Patidifuso me tiene.
¿El aspecto negativo? Que la buena mujer está nominada. Así, sin más. Nada más llegar me la nominan, ignorando completamente lo bien que puede ir alguien como
Karmele Marchante en el grupo. En momentos de aburrimiento, ¿quién te cuenta jugosas anécdotas? ¿La modelo a la que no conoce ni su madre? ¿
Michel Olivares, que sólo sabe sonreír y hacer que baila? Nuestra diva isleña compite en esta nominación con el gris
Miguel Such, presentador venido a menos cuya única baza, su supuesto atractivo, se desmorona compartiendo cámara con el fibrado
Leo o el extremadamente musculoso
Ojani Noa. El rubio presentador, a quien le han dicho que tiene una sonrisa bonita y exhibe su dentadura hasta para nadar, es el perfecto personaje para ser eliminado el primero.
Karmele es, como
Marcos de
Fama ¡A bailar! o
Raquel de
Supermodelo, el elemento extraño que divierte y entretiene y al que hay que mantener hasta el último momento. Pero eso sí, que no gane, que sólo le faltaría llevarse 200.000 euros y un cochazo. ¡Echad a
Miguel Such!
- La noticia del día: Malena Gracia ha enviado su candidatura para representar a
España en
Eurovisión. La que se avecina, señoras.
- Para llorar un poco: Más gente aún se queja de
Sin tetas no hay paraíso, con lo que mola.
- Evento del día: Supervivientes, con su primera expulsión y la entrada de una reserva en sustitución de
Estela Giménez.
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