Uno, due, tre, quattro
Feliz año a todos, queridos y queridas. Ya he vuelto de mis vacaciones navideñas (tan de funcionario como dice
yoo en los comentarios del anterior post) con las pilas cargadas y ganas de continuar 2008 con este blog, al que uno ya le ha cogido cariño. Pero entremos en materia.
Dos semanas han dado mucho de sí en la tele, aunque no lo parezca. Se ha terminado
Gran Hermano con el resultado más justo posible (viva Judit), ha surgido como una seta el
Tú sí que vales de
Gestmusic en
Telecinco (quizás para hacer sombra al
Tienes Talento de
Cuatro) con su fascinante aparador de frikis, ha comenzado
Fama ¡A bailar!, vuelven
Los hombres de Paco y
Hormigas Blancas, se acerca
Supervivientes y el estreno de
Sin tetas no hay
paraíso… Vamos, un sinfín de cosas sobre las que me gustaría hablar largo y tendido. Además, sé que tengo pendiente de contaros la visita que un servidor hizo a la casa de
Gran Hermano una semana antes de la gran final (prometo fotos).
Comenzaré con el no menos fascinante
Fama ¡A bailar! que desde hace poquito está poblando la parrilla de
Cuatro de
MAMs y
Beatrices Luengo en potencia. Los señores de
Cuatro decidieron comenzar a emitir los castings el día de
Navidad a la hora de cenar y, desde entonces, no ha pasado semana sin nuestra ración de reality. Que, como siempre digo, no vaya a ser que no sepamos qué hacer y nos dé por abrir un libro y leerlo.
Los castings de este talent show fueron más de lo mismo, pero no por ello menos fascinantes que los de
OT,
Factor X o
Superpomelo Supermodelo 2007. Gente ilusionada hasta las trancas con entrar en una escuela en la que, si Dios y la audiencia quieren, podrán cumplir su sueño de convertirse en bailarines profesionales previa exposición de su intimidad más personal. Y vimos lo que se ve siempre: gente inepta a la que no cogen, gente inepta a la que sí cogen (de
Marcos hablaré luego), bailarines en potencia que dejan maravillado al personal, jurado más arisco y áspero
que la entrepierna de María Teresa Fernández de la Vega que
Risto Mejide… En ocasiones considero que los castings son incluso mejor que los realities en sí (véase
Factor X y su celebérrimo
Ponte el cinturón), y
Fama ¡A bailar! tiene la pinta de ser uno de ellos.
Y en cuanto al reality en sí… pues qué queréis que os diga. La verdad es que no me apasiona por dos principales motivos: el primero de ellos es su horario. Que sí, que será la leche de innovador cascarnos un reality a la hora del café, pero uno no está para lloros, bailes y broncas a esas horas. Uno está para que le den información masticadita y lo más ligera posible para coger esa modorra tonta en el sofá y quedarse dormido como un lirón mientras
Cristina Rapado pone a parir a alguien a través de los micrófonos del
Tomate. El segundo motivo por el que
Fama no acaba de ser de mi agrado es por la excesiva, sobrada y sobreactuada mala leche de los profesores. El tío del pelo largo,
Rafa Méndez creo que se llama, lleva encima una actitud de prepotencia que le convierte en un ser bastante
hostiable detestable. Y el hecho de que
Zeppelin haya reconvertido la casa de
Supermodelo sin molestarse siquiera en hacer que no nos recuerde en absoluto a las cuatro paredes entre las que habitó la sin par
Raquel… qué queréis que os diga, yo les veo en el salón y me parece que en cualquier momento va a entrar
Cristina Rodríguez con un tacón rojo en la cabeza.
Fama cumple con lo que se esperaba: un reality más en la misma casa de
Supermodelo con los mismos personajes prototípicos de
Supermodelo (¿o no os recuerda
Marcos a
Raquel, los patitos feos con los que nadie trabajar?). Falta ver si la audiencia les acompañará en la aventura de competir contra el
Tomate,
Sé lo que hicisteis y
Amar en tiempos revueltos. Hagan sus apuestas, y escojan a su favorito… que siempre está muy bien estar al loro de los realities de la tele.
- La noticia del día: Emma García presentará el debate de
Supervivientes.
- Para llorar un poco: Vuelve
Hormigas Blancas, y con
Bertín Osborne.
- Evento del día: Lo nuevo de
House, por Dior.
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