Ochenta's
Estamos en época revival. De hecho, llevamos ya unos cuantos años tirando de épocas pasadas para inspirarnos en la manera de vestir, en ver la tele, en escuchar música. Si hace unos años asistimos a un breve pero intenso revival del disco y su esperpéntica estética (toneladas de recopilatorios con lo mejor de la música disco y los pantalones de campana), ahora parece que nos gusta recuperar el espíritu, la estética y las alegres tonadillas de los años ochenta. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor: los pantalones dejan de ser de cintura baja y acampanados para llevar braguetas de cuarenta centímetros (algo que ya anticipó
Cachuli hace mucho tiempo con sus pantalones de cuello alto) y ser de pitillo, los estampados psicotrónicos tan seventies dejan paso a los ahora llamados leggins y antaño conocidos como mallas, los pelos pasan a ser revivals de los estropicios capilares de la primera
Ana Torroja de
Mecano, los cinturones se suben a las costillas, los colores pasan a ser aún más eléctricos y fluorescentes, los maquillajes vuelven a tender a los que llevaban nuestras

madres y las hombreras amenazan con volver mientras esperan su momento en su lúgubre y maligna gruta.
En la música, asistimos impávidos a cómo
Soraya Arnelas nos edita en menos de año y medio dos álbumes de versiones de clásicos discotequeros de la época, vemos cómo las modernas recuperan aquellas baterías electrónicas, comprobamos como una
Ana Torroja más de plástico que de carne presenta el triste epílogo a su carrera con un CD de versiones de
Mecano, vemos cómo
Kylie Minogue copia la estética de
Madonna en su época del
True Blue…
y en televisión también tenemos revival de los ochenta. Y quien no lo vea, queridos, es que está un poco apartado del mundo catódico.
Por citar un primer (y notorio ejemplo) tenemos el alabadísimo anuncio de
Coca-Cola en el que se repasan los años ochenta españoles en menos de dos minutos.
Mayra Gómez-Kemp, los vaqueros nevados, los viajes a la playa, los casetes con canciones grabadas de la radio (
mix tapes), el
Space Invaders y las expresiones de la época. Otro anuncio muy eighties es el surrealista y maravilloso spot del
Renault Megane, con su revisión del clásico
Neverending Story (…y
Richard Clayderman en su piano sin control). La publicidad, como todos sabemos, se adelanta a todo.
Y a los programas televisivos les faltaba poco para ir a la greña:
Cuatro anuncia con alegría el próximo estreno de la serie
Gominolas. Y digo que lo anuncia con alegría porque lleva como un mes y medio (sin exagerar) promocionando una serie aún sin fecha de estreno. Para quien no sepa de qué trata, versará sobre las vidas actuales del ficticio grupo infantil de los ochenta
Gominolas y de cómo han continuado sus carreras. Un guiño claro a grupos tan efímeros pero memorables como los incombustibles
Parchís. Y
Antena 3, por lo pronto, lleva preparando desde hace muchos más meses el que se supone que quieren que sea (ojo al dato) el late show de la temporada:
Peta Zetas. Y no será
Jiménez Losantos hablando de
Zapatero, no. Parece que es un programa nocturno que rememorará los años ochenta. El programa en sí se vendía como que iba a ser la repera, pero resulta que a los señores de
Antena 3 no les hizo demasiada gracia el fichaje de
Eduardo Aldán como presentador y ahora se baraja el nombre de
José Corbacho como conductor del espacio. Y si le sumamos el próximo reality
Fama, ¡A Bailar! en el que se buscará al nuevo
Leroy, ya tenemos la vida ochentena montada.
El diseñador que un feliz día decidió inspirarse en los ochenta para montar su colección no podía esperar que terminaríamos así, con un programa llamado
Peta Zetas y
Soraya cantando
You’re my heart, you’re my soul. Qué cosas tiene la vida. Qué cosas.
- La noticia del día: Los
guiñoles llegan a su programa 3.000
- Para llorar un poco: Lo de que
José Luis Moreno tenía a sus actores sin contrato.
- Evento del día: Aída Nízar en
Si yo fuera tú. Para reír y no parar.
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