Cuatro le pone ganas
Dijo un día
Paolo Vasile, el
mafioso mandamás italiano de
Telecinco, que
Cuatro les copia. De momento no sabemos si les copiará o no, pero el caso es que están tirando de su artillería más pesada para intentar hundir (o, al menos, tocar gravemente) la millonaria audiencia de
Gran Hermano. Si ayer emitieron en primicia exclusivísima el primer capítulo de la cuarta temporada de
House (recién estrenada en
Estados Unidos), el próximo jueves tienen programada la emisión de una de las
teen-movies más aclamadas por el público adolescente desde la versión cinematográfica de
Salvados por la campana. La cadena de
Sogecable estrenará el próximo jueves
High School Musical 2 (segunda parte de un telefilme, qué picor), con los celebérrimos
Zac Efron y
Vanessa Hudgens (actriz post-adolescente cuyas fotos en tetas circularon por Internet cual rayo de unos y ceros y que casi le costaron la rescisión de su contrato con la casta
Disney).

El caso es que la cosa de programar cosas de éxito seguro con el fin de
joder fastidiar a
Telecinco le está funcionando relativamente a
Cuatro. Me explico:
Gran Hermano consiguió, la semana pasada, un nada desdeñable 28% de cuota de pantalla mientras que ayer, enfrentado a la première de
House, casi no llegó al 25%. Tres puntos de una tacada arrebatados (puede) por el doctor con más mala leche de la historia de la tele. Y el próximo jueves se prevé una pequeña debacle comparada con la de anoche, ya que los protas del musical de la
Disney acaparan portadas de la
Super Pop y son la nueva sensación de las adolescentes (superada ya la etapa de
Rebelde y
Rebelde Way).
Sigamos con
Cuatro. Esta semana, la cadena de
Sogecable ha hecho dos anuncios que le alejan (más si cabe) de su imagen asquerosamente moderna que vendieron en sus inicios: la compra del formato
Got Talent y el anuncio de la puesta en marcha de un nuevo reality,
Fama, ¡A Bailar! El primero será la adaptación del famosísimo
Britain’s Got Talent, creado por el padre de
Factor X,
Simon Cowell. Se trata de un concurso de talentos multidisciplinar (algo similar al
Operación Casting que iniciarán
Telecinco y
Gestmusic en breve) en el que cualquiera que sepa hacer algo poco corriente podrá ganar fama y pasta. De él salió
Paul Potts, el vendedor de móviles que se ganó el favor del público al cantar el
Nessun Dorma con una tremenda voz de tenor.
Y el otro reality,
Fama, ¡A bailar! es una especie de
OT pero con bailarines, producido por la casa madre de los realities españoles:
Zeppelin. El premio será un master de un año en una de las escuelas de baile más prestigiosas del mundo. Los concursantes convivirán en un centro de baile en el que recibirán clases por parte de profesores, coreógrafos y expertos en danza. Y en las galas semanales tendrán que llevar a cabo una serie de números de baile que serán eliminatorios, por supuesto. Vamos, que ya me los imagino haciendo coreografías para que les pasen la sal o para ir al retrete.
El caso es que la estrategia de diferenciación con la que comenzó
Cuatro sus emisiones se ha ido al traste alegremente en los últimos meses. Poco queda ya de esa cadena tan roja y cool que tenía programas como
Cuatrosfera y que decía que jamás de los jamases iba a hacer nada relacionado con el mundo del corazón. No, si al final va a tener razón
Paolo Vasile al decir que
Cuatro está intentando copiar a
Telecinco.
- La noticia del día: Pepa y
Avelino recalarán en
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Antena 3. ¿Verdad que a nadie le interesa?
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