Las matrimoniadas vencen al café
Antes que nada, voy a pedir disculpas por adelantado a los fans de
Escenas de Matrimonio (que supongo que alguno de los millones de televidentes que tiene debe leer alguna vez este humilde blog), porque voy a poner a parir la serie. Pongámonos en precedentes. Si habéis estado atentos a las promos de
Telecinco, os habréis podido percatar de que vuelve
Camera Café. Lo anunciaban a bombo y platillo, pero con el peligroso subtítulo de ‘Próximamente’. Y ayer, mientras me tragaba religiosamente el
Debate de Gran Hermano, el misterio se resolvió parcialmente:
Camera Café vuelve el próximo domingo a las 21.30, justo antes de
Hermanos y detectives. Pero a mi alegría inicial le asaltó un pequeño atisbo de pánico: ¿significaría eso que vuelve el domingo y sólo los domingos? Pues

sí, las sospechas se tornaron en cruda realidad: a partir de la semana que viene,
Escenas de matrimonio se emitirá de lunes a sábado y
Camera Café, sólo los domingos. Oh infortunio.
Vale, la audiencia es la que manda. Y que las
putas matrimoniadas de
José Luis Moreno tengan más audiencia de la que tuvo
Camera Café es algo que, aun a dolor, acepto. Y vosotros os preguntaréis: ¿por qué le duele tanto en el pundonor a este
Lunny que
Escenas de matrimonio le coman espacio a
Camera Café? Pues muy sencillo:
Camera Café me pareció y me sigue pareciendo un tremendo espacio de humor al que ya me enganché en
Italia. Me encanta el costumbrismo de
Jesús, el mal humor de
Antúnez (
“qué ganas tengo de jubilarme, la virgen”), el histerismo de
Victoria, la candidez de
Cañizares, la tontería de
Bernardo… Incluso toleraba algo que sólo he tolerado con esta serie y con
Los Simpson: las múltiples y repetitivas reposiciones.
Escenas de matrimonio, por su parte, me parece un espacio completamente zafio, de humor grueso y sin pulir, que bebe de tópicos tan absurdamente anclados en la
España de las cartillas de racionamiento. Y sí, hablo con propiedad porque mi cónyuge es una persona completamente adicta a las desavenencias de estos seis personajes y me toca comérmelo con patatas noche sí, noche también. La pareja joven son completamente insoportables por lo mal que interpretan sus papeles (a la niña pija no me la creo ni cerrando los ojos), y el escritor frustrado es completamente insultante. Además, en esta joven pareja se manifiesta la tendencia de
José Luis Moreno a mostrar a jóvenes lozanos de músculos turgente enseñando más carne de la necesaria para interpretar una escena cualquiera.
Luego tenemos a la pareja de mediana edad, formada por un señor rechoncho y canoso (que bien podría ser nuestro vecino del cuarto) y la mitad oscura de
Las Virtudes. El hecho de que hayan recuperado al cincuenta por ciento de un dúo humorístico obsoleto ya dice mucho de la serie. Pero quienes se llevan la palma en cuanto a horror y grima se refiere son
Pepa y Avelino, el matrimonio insignia de
Noche de Fiesta. En ellos es, precisamente, donde la pobreza de guiones se demuestra más rápido. La estructura fetiche es la siguiente:
1. Comienza la escena con cualquier excusa.
2.
Avelino le dice a
Pepa algo relacionado con su peso.
3.
Pepa responde ‘
¿¡me estás llamando gorda!?’
4. Siguen con varios tópicos machistas-feministas
5.
Pepa le dice a
Avelino que a ver si se muere ya
6.
Avelino le responde con una de sus gracias sacadas de una película de
Ozores.
7.
Pepa le grita ‘
¡imbécil!’ y termina la escena.
Y así hasta el fin de los días.
Escenas de matrimonio, la repetición in eternum de las mismas gracias, vence a
Camera Café, un formato fresco y dinámico que, hasta hace cuatro días, le gustaba a todo el mundo. Mi batalla cotidiana en casa parece haberse decantado por mi cónyuge. Me toca tragarme
Escenas de matrimonio cinco días a la semana. Qué sinvivir.
- La noticia del día: Mañana vuelve
Tengo una pregunta para usted.
- Para llorar un poco: Que
Santi Acosta tendrá programa fijo en
Antena 3.
- Evento del día: ¿Qué chica se habrá largado voluntariamente de
Supermodelo?
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