Vuelve el hombre
Antena 3 debió quedar enormemente escarmentada de su tremendo fiasco con
Ellas y el sexo débil, porque esta temporada ha decidido tirar la casa por la ventana y estrenar tres series nuevas. La primera en asomar la nariz fue
Quart, la serie del cura-detective que no cosechó tanto éxito como se esperaba. Luego llegó
La familia Mata, que oscila entre segunda y tercera opción de los lunes en dura batalla con
¡Mira quién baila! Y ayer se estrenó en nuestras pantallas amigas (es un decir)
El síndrome de Ulises: La serie de
MAM, el jovenzuelo pizpireto que pegaba saltitos en
Un paso adelante y que perpetró macro-éxitos como
Morenita con el prefabricado grupo
UPA Dance (que era como
Erreway pero en este país).

Y ayer pudimos ver el primer capítulo de la serie protagonizada por uno de los vocalistas de
Sámbame. A tenor de su audiencia, podemos decir que salió victorioso de la cruda batalla que se libra todos los martes en televisión: consiguió un tibio 17,4% de cuota de pantalla. El segundo lugar del ranking lo ocupa
Herederos (
La 1), el
Falcon Crest a la española con
Concha Velasco como
Angela Channing, con un 15,9%, y completan la tabla la pesada
RIS Científica con un 14,9% y
Cuestión de sexo, con un 8,7%. Tras este surrealista ranking (
Telecinco está menos acostumbrada a ser la tercera opción que
Sonia Arenas a mantener sus piernas cerradas) y la puesta en situación, comento qué tal
El síndrome de Ulises.
Y lo cierto es que la serie del ex churri de
Mónica Cruz no es el coñazo padre pero en absoluto es para tirar cohetes. Me explico: la presencia del zagal este sin duda atrae a muchas post adolescentes con ganas de ver pectoral turgente. Y eso los productores lo saben, vaya si lo saben. Y quizás la serie tenía un toque demasiado teenager para mi gusto. El caso es que la serie bebe de una situación de conflicto que puede dar mucho de sí: el conflicto de clases. Aunque parezca que somos gente urbana, cosmopolita, tolerante y estupenda, nos cambian de ambiente y estamos más perdidos que
Victoria Beckham en el
Carrefour. Y eso es lo que le pasa a
Ulises: él, un
pijo del copón chico bien que vuelve de la patria de
Lindsay Lohan para trabajar en la elitista clínica de su padre, se encuentra con que tiene que ponerse a buscar trabajo como cualquier hijo de vecino. Y el empleo le sale en un centro de salud de un barrio arrabalero. Y ya la tenemos liada.
Un servidor no es especialmente fan de
Miguel Ángel Muñoz. Es más, me parece que es uno de los actores a los que clasifico dentro de la categoría de paralítico facial (léase
José Coronado o el que interpreta a
Grissom). Pero vamos, que la serie se deja ver. Y viendo el percal que hay en los martes, es la serie más apetecible de todas. Porque, en resumen,
RIS me parece soporífera y más de lo mismo (demasiados años de
CSI en este país como para que ahora les dé por hacer algo tan similar),
Herederos me parece un culebrón difícilmente tragable (para eso me quedo con
Ventdelplà, mi culebrón autonómico que tantas alegrías me da) y
Cuestión de sexo… bueno, esta también se deja ver. Pero como siempre pasa con los estrenos y en la medicina,
‘las próximas 24 horas son cruciales’. Y si no, atentos a
GH9, que desde su estreno ha perdido ya diez puntos de cuota de pantalla.
- La noticia del día: La esperadísima tercera temporada de
Perdidos comienza el próximo miércoles en
La2. ¡Viva!
- Para llorar un poco:
Antena 3 sigue jugando al ratón y al gato con
24. Seguirla sí que es una odisea.
- Evento del día:
Muchachada Nuí, amor surrealista y absurdo. ¡
Sr. Bucle!
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