GH9: Uno a uno (desde la fiebre y el cariño)
Mil disculpas a todos vosotros, de verdad. En estos momentos estoy en mi Lunny-casa, ante mi Lunny-ordenador, con la reposición de
Perdidos de fondo y un vaso vacío de
Algidol encima de la Lunny-mesa. Este verano de poco calor y los cambios bruscos de
Barcelona han provocado en un servidor una faringitis
del copón muy fuerte y, a día de hoy, está recuperándose de la fiebre. Casualmente hoy he entrado en el blog para ver cómo iban los comentarios y veo que necesitáis un comentario de la gala de
GH... pues bien, tenéis toda la razón. Y os vuelvo a pedir disculpas por la ausencia (debí haber enviado a la
Choches) y disculpas por adelantado por el post de hoy... porque la primera gala de
GH9 con 39 de fiebre está, cuanto menos, manipulada por los fármacos psicotrópicos y los delirios térmicos. Este año los concursantes son lo más jugoso, y a ellos les dedico este post, al estilo del que hice el año pasado con
Naiala y sus compinches. Y agarraos los machos, porque este post va camino de ser largo... diecisiete concursantes, nada más y nada menos.
- Amor: La concursante de la discordia. Un servidor tiene costumbre de ver las galas de los realities conectado al foro de una web con título homónimo al de un programa de Encarna Sánchez. Ya desde su entrada en la casa, su porte y garbo sorprendió a todos, pero lo que más llamó la atención fue la sombrilla de barba que muchos creímos ver en su labio superior y mentón. Las especulaciones sobre su transexualidad han durado poco, hasta que la madre ha acudido al programa de AR (no sabemos si previo pago) para confesar que Amor nació chico. Mira tú qué cosas. Ahora, el morbo se centra en ver la cara de los salidos maromos de la casa cuando la fiera de Fuerteventura con la que se restriegan con primor les confiese su secreto. Morbómetro televisivo: 10.
- Andalla: Primer africano que entra en la casa. Su libro favorito es el Corán, nada más entrar se dedicó a los rezos propios de su fe y, por el momento, no está dando demasiado juego. Sabemos que le gusta el fútbol y que instala aparatos de aire acondicionado. ¿Posibles malos rollos xenófobos? Morbómetro televisivo: 3,5.
- Ángela: Lo relevante es que su capacidad visual es del 2%. A la gente le da igual que sea rubia, que sea la doble de Rosario Mohedano, que se vaya a casar o que sea bien mona. El tema es que vende cupones. Gran idea de la organización la de meter en la casa a una chica ciega, y gran carácter de la chica al enfrentarse a las preguntas de individuas de inteligencia supina
- ¿Por qué llevas bastón? Ah, ¿es que eres ciega? – Melania dixit.
- No, es que me hace juego con el vestido – responde Ángela, vehemente.
Primera putada de la gala: meterla en una casa en la que se mueven las paredes, hay escalones por todas partes y salen jaimas de debajo del sofá. Morbómetro televisivo: 7,5.
- Conchi y Pamela (aka Rosa): Lo primero que a uno se le viene a la cabeza tras ver a estas dos jacas sevillanas es en qué pensarían los padres al poner dos nombres tan distintos a dos gemelas. Ambas se tienen que turnar para ser Rosa e intentar que los chicos no las descubran. Aliciente añadido: Pamela está pillada por Oliver, el músico canario, desde que le vio en los castings de Factor X y que se encuentra también dentro de la casa. ¿Se lo levantará su propia hermana? Morbómetro televisivo: 8.
- David: El fontanero tiene a Amor chochona perdía. La canaria está que no rige con David y el chico se deja querer. Dicen por ahí que ya conoce el secreto de Amor (qué frase tan poética). No se le entiende cuando habla pero, eso es lo de menos (féminas dixit). Morbómetro televisivo: 4.
- Eneko: Míster Euskadi 2002 y, por consiguiente, todo un imán para las mujeres. Guarda un sospechoso parecido con el jugador del Barça Puyol, y de momento le hemos visto pasearse por la casa en delantal y sin camiseta. Reprocha a Amor que calienta mucho pero que termina poco. ¿Caerá en sus redes? Parece caerle en gracia a Paula. ¿Aterrizará en sus plásticos? Morbómetro televisivo: 5.
- Karen: Otra canaria; ésta, Miss Tenerife 2004. Dice que canta, es dependienta del Leroy Merlin (o algo así), va a la playa día sí también y confiesa no tener ningún libro en su casa. Ya anda a la greña con Piero, el italiano, y es lo que José Luis Moreno calificaría de “mujer explosiva”. Puede ser la nueva Maruski. Morbómetro televisivo: 6.
- Mayte: Más sosa y no nace. Ha entrado en calidad de hermana secreta de Rebeca, la choni, y de momento está dando menos juego que una maceta del jardín. Tiene pinta de no saber bien qué hace en la casa y de estar por estar. Puede que llegue a insultarse con su hermana. Morbómetro televisivo: 0,5. ÚLTIMA HORA: Mayte se larga de la casa a las 18.30 de hoy miércoles, previsiblemente por desavenencias con su recién estrenada hermana.
- Melania: Monísima, ojazos, futura abogada y un cuerpazo. Mandona, organizadora, pija y gobernanta. Tiene todas las papeletas para convertirse en una primera expulsada y/o una Marta López 2.0. Ya dio muestras de su estupidez supina al preguntarse por qué llevaría bastón Ángela. Puede dar juego si se lo curra. Morbómetro televisivo: 4.
- Mohamed “Dadi”: Da miedo. Mucho miedo. Es legionario (que Dios nos asista) y tiene dos hijos. Es más bruto que un arao y comparte fe con Andalla. Su vídeo de presentación, en el que parecía estar jurando bandera o dando órdenes a soldados rasos, nos dejó a todos patidifusos y congelados en el sofá. Todos esperamos su reacción al conocer el secretillo de Amor. Morbómetro televisivo: 5,5.
- Oliver: El objeto de deseo de Pamela es un canario dulzón (empalagoso, si me lo permitís) que canta. Y mucho. No para de cantar. Y cree que lo hace bien. Está moreno como un tizón, tiene una perilla en forma de coma y dice ser muy enamoradizo. Pamela espera que así sea y da palmas con las orejas. Conchi se lo podría levantar. Qué incertidumbre y qué cosa. Morbómetro televisivo: 6.
- Paula: La gallega neumática. Concentra en sus senos y labios toda la silicona de las provincias de Ourense y Lugo y fue azafata del Supermartes, programa de varietés de la TVG que los gallegos recuerdan con un pequeño escalofrío. Es técnico de sonido en un karaoke y canta en una orquesta. Puede montar un grupo con Karen, Oliver y los guacamayos haciendo los coros. Parece que hay química con Eneko. Morbómetro televisivo: 7.
- Piero: El italiano que vive en Barcelona y tiene una fregona vileda encima de la cabeza. Está en el paro, le encanta el surf y le encanta hacer deporte. A la vista está, pues uno de sus bíceps es igual de grande que la cabeza de Conchi. Se ha visto rodeado de 9 mujeres y está que no rige. Algunos desean comérselo entero, otros ponerlo encima de la tele por lo bien que queda, otros pasearlo por las avenidas de la ciudad porque es el complemento perfecto y otros quieren ponerle una mascarilla hidratante en el pelo o montar un circo de pulgas con su población capilar. Puede ser más triunfador que Matías, pero Karen se lo quiere llevar al huerto. Y Piero se deja. No es tonto el chico, no. Morbómetro televisivo: 9.
- Rebeca: La choni. Pasará a la historia de GH por responder a la presentación de su hermana secreta con un “dame fuego”. Se define juerguista de profesión y dice leer libros esotéricos. Se quiere casar a lo Farruquito y tiene pinta de enfadarse a lo Bea la legionaria (“¡¡Nadieeee!!”). Puede armarse la Dios es Cristo cuando empiece a tener piques con su recién estrenada hermana o incluso con el primero que la llame kinki, tani, cani o choni. Esperamos gritos, follones, manotazos en la pared y ordinarieces mayúsculas con las que aumentar nuestro repertorio. Morbómetro televisivo: 8.
- Rodrigo: El yerno perfecto. Fue militar (es un joven recto), es atractivo (de anuncio de cremas de L’Oréal), estudia empresariales (ideal para heredar la empresa del suegro) y se fue de misionero (buen corazón). Le hace tilín a más de una (Amor entre ellas, cómo no), y puede convertirse en un nuevo Gonzalo Miró. Es decir: méritos para la fama, cero; pero el cebo perfecto para ricachonas de alta sociedad que quieran dejar la gomina por los collares de madera. Predigo que dé mínimo juego en la casa, pero espero que me sorprenda. Morbómetro televisivo: 4,5.
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