Raquel, ese troll
Hubo un día en el que este
Lunny tuvo la feliz idea de comenzar a ver los castings de
Supermodelo 2007, aun a sabiendas de que ello me acarrearía la inevitable adicción al reality. Ese día, el primero que vi los castings, se me apareció en los morros (a mí y al porcentaje de españoles que veíamos
Cuatro en ese momento) una espantaja madrileña que desfilaba con cara de asco ante
Fiona Ferrer,
Cristina Rodríguez (la bizca) y
Daniel El Kum (el hombre-ñu). La espantaja en cuestión se hacía llamar
Raquel y comenzó su andadura en el programa mostrándose un poco impertinente y odiosa, por qué no decirlo.
“¿De qué le suena mi cara exactamente?” o
“Efectivamente, estuve aquí ayer” fueron algunas de las frases con las que la ya concursante de
Supermodelo 2007 se dio a conocer. Muchos ya empezamos a no tragarla.

Incomprensiblemente,
Raquel fue pasando fases del casting. Nos sorprendió cantando, vestida de musa de la primavera (o algo así), e incluso regalando a los miembros del jurado camisetas estampadas con caricaturas a lo
Jordi Labanda de cada uno de ellos. El nivel de peloteo comenzaba ya a ser insultante.
Raquel finalmente entró en el programa, y allí fue donde desplegó su mayor abanico de sandeces por minuto y su papel de víctima apaleada por la vida.
En la primera gala ya se vio que
Raquel no contaba precisamente con la simpatía del resto de las chicas. Ella se consideró siempre un patito feo, y más aún tras entrar en el Centro de Formación y rodearse de hembras de rostros perfectos, caderas moldeadas y melenas tremendas (a excepción de
Irene, la última expulsada, claro está). Patizamba en un mundo de ninfas, arrítmica en un mundo de delicadas bailarinas, estropajosa en un mundo de pelos
Pantene, hortera en un mundo de elegancia adolescente. Vamos, un cuadro.
Y todo fueron excusas. Ante la imposibilidad de
Raquel de coordinar un movimiento de manos con uno de pies, la chica salió al paso diciendo que de pequeña había sido disléxica y que, claro, algo se le ha quedado. Ante el pobre desfile que protagonizó sobre una pasarela flotante, alegó que para meterse en el agua tiene que taparse la nariz porque, de lo contrario, le entra agua y claro, eso es súper-incómodo. Ante una tutoría con la estilista bizca (y ciega, porque
manda huevos los modelitos que me lleva la colega), confiesa que está deprimida por haber perdido a su padre cuando tenía diez años.
Y así siempre. A todo lo malo que hace, siempre tiene una respuesta impertinente y victimista. Vamos, para que la bronca pase de ser un intento de corrección a una obligación de compadecer a la pobre chica, que mira tú lo que ha sufrido en la vida. Y en el plano estrictamente modelístico, mi humilde opinión es que:
1. no tiene cuerpo de modelo
2. parece un pato desfilando por la pasarela
3. para una foto en la que sale bien, sale horrenda en cuarenta.
Y sí, ya sé que yo no tengo ninguna idea de fotogenia, ni soy profesor de pasarela ni soy el hombre más bello del mundo (
aunque poco me falta). Pero creo que más de la mitad de espectadores del programa estará conmigo al afirmar que
Raquel no debe continuar en
Supermodelo 2007. Y que, si seguimos así, puede convertirse en la
Idaira del reality de
Cuatro.
Y vosotros, ¿qué creéis?- La noticia del día: Eva González, presentadora de
Fenómenos, ficha por
Buenafuente como colaboradora.
- Para llorar un poco: Lo de las
matrimoniadas de
José Luis Moreno me tiene en un sinvivir.
- Evento del día: A priori, prefiero
Quart a
Hermanos y detectives, qué queréis que os diga.
lunny.descarriado@portalmix.com