The Big President o la pérdida del oremus
Hubo una época, feliz para muchos, en la que sólo existía un canal de televisión. Empezaba al mediodía, era en blanco y negro y lo último que ponía era el himno nacional de aquél entonces, previo a la carta de ajuste que tanto echamos de menos algunos. En ese tiempo, los programas se llamaban Galas del sábado o Reina por un día, y los presentadores eran la gente que se desearía tener de vecinos: limpios, repeinados, educados, elegantes y de buena familia. Eran semideidades para el pueblo llano y destilaban glamour por los cuatro costados. La gente vivía sin sobresaltos (televisivos, claro, de los otros ya andaban bien servidos con el Tío Paco).
Llegó La2 (antes llamada UHF), las autonómicas, las privadas (con su Telecinco mamachichero), el Plus, las plataformas digitales, las TDT fracasadas (QuieroTV, ¿os acordáis?), el pay per view, Internet, Cuatro y laSexta, la TDT, Youtube… Y en esta secuencia temporal el glamour y el estilo de los concursantes ha ido decayendo a una velocidad pasmosa porque, si no, comparad a Joaquín Prat con Santi Acosta. No hay color. El caso es que la degradación llega ya a límites completamente insospechados cuando uno se topa con la siguiente noticia, que podríamos calificarla de esta castiza manera: pa mear y no echar gota.
En poco más de dos meses se estrenará vía Internet un reality presentado por (atención) Pepe de GH7 que se dedicará a buscar al nuevo presidente del Gobierno. O, al menos, al que nos gustaría que fuese nuevo presidente. Os doy un tiempo para que os recuperéis y meditéis sobre la posibilidad de cortaros las venas o dejároslas largas. El caso es que este reality, que se titula The Big President, tendrá una mecánica similar a Operación Triunfo.
Habrá una primera preselección de unos 300 aspirantes y los internautas podrán (podremos) votar desde el primer minuto. Se celebrarán cuatro rondas de votaciones para escoger a los finalistas y, de ellos, el ganador o ganadora se llevará a casa la jugosa cantidad de 8.000 eurazos. Así, tranquilamente. Los concursantes que se presenten deberán seguir y superar una serie de pruebas que les ponga la organización, siempre de manera virtual, y colgarán en su espacio de la web sus fotos y textos con sus ideas y aspiraciones. Podrán incluso tener asesores de campaña, con los que deberán pactar previamente el porcentaje de dinero a recibir en caso de ganar el concurso.
Los tres finalistas se enfrentarán en un debate electoral, del que saldrá el ganador (el presidente, vamos), y que será moderado por el castizo Pepe, adalid del Lado Oscuro y el Nominator en GH7. Un cuadro. Se baraja incluso la posibilidad de que el ganador llegue a poderse entrevistar con Zapatero o con Rajoy. Vamos, un tête-à-tête entre presidentes, que se lleva mucho.
Yo no sé vosotros, pero como esto vaya a más y se convirtiese en algo serio (sobre todo viendo el recorrido que llevamos en España en cuanto a realities) me veo a una elementa como Yola Berrocal de presidenta. Y si eso sucede, amigos, tiro mi DNI por la ventana y me exilio. A Suecia, por ejemplo.
- La noticia del día: Ximo Rovira sustituye a Cantizano este verano.
- Para llorar un poco: Vuelve, de nuevo, Heidi. Como Verano Azul, pero en animado.
- Evento del fin de semana: Esta noche en Cuatro, un documental titulado Pechos talla XXL. Ya sabéis, teta que mano no cubre…
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