El más tonto hace relojes
Ayer, después de varias semanas de ver los cástings día tras día justo después del informativo de las nueve, comenzaron en Cuatro las galas semanales de Factor X. Un total de 12 aspirantes se batirán en duelo cada lunes para conseguir el triunfo final, o lo que es lo mismo, un contrato de grabación con la multinacional Sony BMG. Sí, la misma que ha hecho el espectacularmente bueno (nótese la ironía) disco de Lorena.
El caso es que ayer vimos la primera gala y, desde mi humilde punto de vista, podemos resumirla en tres puntos:
1. El jurado perdió el criterio hace tiempo;
2. Hay más desafines que en un concierto de Dover;
3. Hasta las chicas con la equis pintada eclipsaron a Nuria Roca.
Me explico: digo lo del jurado porque me parece muy bien que quieran explotar la vena de Simon Cowell (el de American Idol) siendo más bordes que Risto Mejide y Marina Castaño juntos, pero no me digáis que no canta el hecho de que sus concursantes les parezcan maravillosos y los de los demás tengan el talento donde ellos el criterio. No cuela, señores. El caso es que durante unas cuantas semanas viviremos un goteo de aspirantes a artistas que se pierden en el camino a la gran equis final, animados por los insuperables comentarios de Miqui Puig y las chicas con el body-painting.
Inevitables son las comparaciones con Operación Triunfo. Cualquier formato que aparezca a remolque de otro primiegenio, estará condenado a la odiosa comparación con el programa nodrizo (Ley de Lunny). Aún así, el programa zigoto podría dejar de ser comparado en caso de que superase en calidad, audiencia y memorabilidad al primigenio (Ampliación a la ley de Lunny). El caso es que, si seguimos esta (ehem) ley, vemos que:
1. Los concursantes tienen peor calidad vocal que un posible hijo de Idaira y el Churrero;
2. Jesús Vázquez es infinitamente mejor presentador de un programa de este tipo que cinco Nurias Roca juntas;
3. Aún no entiendo la presencia de las chicas de la equis;
4. Y los comentarios del jurado están curiosamente inspirados en los de Risto Mejide (quien seguramente se inspiraría en Simon Cowell, pero como a este no le teníamos de referente, Risto nos pareció lo más original que ha parido madre).
Mención especial a las Lady’s, por cantar cada una a su bola y ser más chonis que Belén Esteban; a Pedro Heredia, por cantar un melodramático tema de Alex Ubago cuando lo suyo es el flamenco; a Aylin por sus dientes color naranja; a las chicas de la equis; a la candidez de Nuria Roca que queda muy bien en el Waku-Waku pero no en Factor X; a los comentarios de Miqui Puig subrayados con un trago a la taza del programa y a los vítores del público, que un día lanzarán un bolso a la cabeza del líder de Los Sencillos.
El caso es que el programa me divierte, qué queréis que os diga. A mí me gusta reírme con los desafines, fliparme con las caras de esfuerzo de los que no llegan a un fa sostenido (por ejemplo) o aplaudir cuando alguno del jurado dice una burrada. Y Factor X tiene todo eso, por eso intentaré seguirlo en la medida de lo posible. ¡Ah! Y la cabecera es simplemente tremebunda.
- La noticia del día: TVE ya no emitirá galas regionales. Qué pena, con lo hermoso que era aquello de Murcia, ¡qué hermosa eres!
- Para llorar un poco: Polonia analiza si hay algún indicio de homosexualidad en los Teletubbies para prohibirlos. Hay que joderse.
- Evento del día: House. O, si no, en La2 emiten ópera. Os lo juro.
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