Si la televisión no existiese
Suena el despertador a las siete de la mañana y clamas al cielo que no sea verdad. Sin embargo, la vida es dura y tienes que levantarte y ponerte en movimiento, que el trabajo te espera. Te duchas, te cepillas los dientes, te preparas el desayuno y piensas en tus cosas mientras mojas las madalenas en el café. Coges el metro, te dan el periódico gratuito de turno y lo lees mientras recorren las cinco estaciones que te separan tu casa del trabajo. Llegas, os vais a la máquina a tomaros un café y habláis del último libro que habéis leído, de las nuevas declaraciones del presidente del gobierno o de la película que acaban de estrenar y te recomendó tu cuñada.
Cuando llega la hora de comer, vuelves a tu casa, pones tu CD favorito y te haces la comida al son de los acordes de, pongamos, Ella Fitzgerald. Comes mientras escuchas música y ojeas una revista porque tu pareja no viene a comer a casa. Te echas un rato en el sofá, lees unas cuantas páginas de ese libro que empezaste antes de ayer y, cuando llega la hora, vuelves al trabajo. Tienes suerte y ese día sales antes, así que vas a dar una vuelta por el centro de la ciudad con tu amiga, a la que hace tiempo que no ves.
Habláis de vuestras aficiones, tomáis un café en una terraza, os vais de tiendas. Vuelves a casa sobre las ocho de la tarde, tu pareja ya ha llegado y os contáis cómo ha ido el día. Mientras hace la comida, tú le ayudas poniendo la mesa y quitando la ropa del tendedero. Habláis de vuestras cosas, os dais besos. Coméis tranquilamente, charlando, atentos el uno al otro, degustando la comida. Hay momentos de silencio pero no importa, compartir un buen silencio con tu pareja es como degustar un sorbo de complicidad. Os gusta.
Aprovechando que no es demasiado tarde y, aunque mañana haya que trabajar, vais a dar una vuelta. No será difícil encontrar a alguien ya que es una costumbre bastante extendida salir a pasear después de la cena. En un bar os encontráis a una pareja amiga vuestra. Entráis, os tomáis una copa con ellos y quedáis para montar un fin de semana en una casa rural todos juntos, que hace mucho que no pasáis tiempo juntos.
Os despedís pasada la media noche con cierto sentimiento de culpabilidad ya que mañana hay que madrugar, pero eso no es problema. Volvéis a casa, os cepilláis los dientes y os metéis en la cama… mañana será otro día.
Un día sin series, sin informativos tendenciosos, sin realities, sin colaboradoras del corazón, sin reporteros persiguiendo a famosos televisivos, sin concursos y sin magazines matinales. Un día sin televisión, sin María Patiño, sin Ana Rosa Quintana, sin Karlos Arguiñano, sin Pedro Piqueras, sin Camera Café, sin Supervivientes, sin el Tomate. Qué descanso pero, a la vez, qué angustia… uno no se lava igual el cerebro ante Dolce Vita que leyendo la Crítica de la razón pura de Kant. Y yo estaría en el paro, claro.
- La noticia del día: Cuatro comenzará sus castings en breve para Supermodelo 2007. ¿Os acordáis de Odilia Pamela? Qué maja chica…
- Para llorar un poco: “Dos periodistas del corazón, por primera vez en el ranking de los más valorados”, titula Vertele. Y a mí que me duele en el pundonor llamar a esta gente periodistas…
- Evento del día: Dos estrenos (Como el perro y el gato y El internado) y una expulsión con cambio de isla incluido en Supervivientes. Hagan juego.
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