Pasó Hiro Nakamura
Los que veáis Héroes sabéis de lo que me hablo. La representante de Serbia, Marija Šerifoviæ, mujer que guarda un sospechoso y razonable parecido con Hiro Nakamura, se ha clasificado para la finalísima de Eurovisión, que tendrá lugar mañana mismo en Helsinki. Junto a ella, otros nueve países pasaron a la final, y de mi quiniela de diez países acerté cinco. Justito, pero necesario para aprobar la prueba.
Serbia y Turquía estaba cantado que pasarían. No sabemos por qué razón, pero el baladón báltico de Hiro Nakamura ha encantado a media Europa, y no creo que me equivoque al decir que pasó a la final siendo el país más votado. Pero luego hay países cuyo paso a la final es incomprensible. Yo me pregunto: ¿por qué Georgia? Vale, es su primera vez en Eurovisión y tal pero, ¿era necesario? ¿Y el caso de Macedonia (país cuyos habitantes son los Fruittis), que lleva una canción cuya letra no se sincroniza con la música ni por casualidad?
Empezamos a ver que parece estar creándose una pequeña maldición alrededor de los cantantes famosos que representan a países. Si el año pasado la diva bakala Kate Ryan (homóloga belga de nuestra Rebeca) no pasó a la final, este año ha sido DJ Bobo, el hombre con el dudoso honor de haber perpetrado el tema Chihuahua, el no clasificado. Hemos asistido también al triunfo de la voluntad (Bulgaria, sus tambores a lo Safri Duo y los gallos de su cantante), el rechazo en bloque (Andorra seguro que sólo consiguió puntos de España) y el ya clásico hundimiento de nuestros otros vecinos, Portugal, que no hay manera de que pasen a la final. Así lo recordó Beatriz Pécker (de la que hablaré luego), que mencionó que ni llevando a Dulce Pontes consiguieron triunfar en el festival más petardo y purpurinero de la historia de la Humanidad.
La Pécker, qué queréis que os diga… No me gustaría entrar en la dinámica de despellejar a todo bicho viviente, pero… ¿No os parece que retransmite el festival como sin ganas, como si estuviese leyendo la lista de la compra? Yo aún añoro a Uribarri, con esas predicciones que solían fallar, al estilo de “Lituania siempre nos da puntos”. Pero siempre podría ser peor, ¿os imagináis a Andrés Montes como comentarista? ¿Harían el tiki-taka las representantes montenegrinas? Qué picor…
Por otro lado, alabar la verbena de luz y color que montaron los finlandeses. Ese macro-escenario era simplemente impresionante, la gala era ágil (todo lo ágil que puede ser una retahíla de 28 canciones una detrás de otra) y no dejaba un momento de respiro. El color inundaba toda la gala, incluso la piel de la presentadora finlandesa, que parecía Eduardo Zaplana con ese color naranja en el rostro y lo que le sigue. Lo que me gustó especialmente fue el festival de luces y color montado en las macro-pantallas que rodeaban el escenario. Había incluso momentos propicios a la alucinación micológica, con cuarenta millones de estímulos visuales detrás del escenario que provocaban principios de espasmo en las retinas de la abultada audiencia española del festival (que, por cierto, ayer fue de 6.9%)
Y mañana la gran final. Me despido pues con el Top 5 que me gustaría que quedase mañana:
1. Serbia
2. España
3. Grecia
4. Hungría
5. Rusia
- La noticia del día: Telecinco blinda el contrato a Christian de CQC para evitar que se vaya a Antena 3
- Para llorar un poco: Ni Andorra ni Portugal a la final. Pero que nos voten, ¿eh?
- Evento del finde: La gran final de Eurovisión, este sábado en TVE1.
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