La ruleta rusa
Así es como ven la vida los programadores de televisión, los consejeros delegados, los miembros del consejo de administración, los directores de programa de las cadenas de televisión y demás fauna que copa las altas esferas de lo televisivo. Y con alta esfera no me refiero a María Teresa Campos, no. Me refiero a señores como Paolo Vasile (reverencia), Maurizio Carlotti (reverencia con floritura) y Jesús de Polanco (besamanos), principalmente.
Estos señores, además de estar forrados y tener más dinero que la Pantoja debajo de la cama, viven en la confusión, la incertidumbre, el malestar y las mariposas en el estómago. Como todos sabemos o fácilmente deducimos, los programas de televisión no son eternos y necesitan relevo. Ya sea por anticuados, por falta de rentabilidad o por fiasco total y absoluto. Y como no sólo de cine vive una tele, las cadenas idean programas, magazines, series e incluso concursos con los que copar estos huecos que espacios más veteranos dejan en las parrillas de televisión.
Y de un tiempo a esta parte, la competitividad entre las cadenas privadas se ha vuelto cada vez más feroz y ninguna se conforma simplemente con estar segunda en el ránking, no. Tienen que estar las primeras en audiencia a todas y cada una de las franjas horarias. Ello hace que el estreno de un programa, serie, concurso o espacio en general sea un amasijo de tensión acumulada y que sus responsables esperen como agua de mayo conocer los índices de audiencia. De este modo, pueden llegar a intuir si les quedan dos semanas o bien la cosa podrá llegar a perdurar.
Ayer se estrenó en Antena 3 la serie heredera de Motivos Personales, Círculo Rojo. Y pese a los insultantes índices de audiencia que tenía la serie de Lydia Bosch (que ahora está en una clínica para desintoxicarse de los yogures Vitalínea), esta serie no ha heredado su share… De hecho lo ha heredado todo, hasta su estructura. Vamos, que le pasa lo que a las novelas de Agatha Christie, que una vez leída una ya sabes cómo terminarán todas las demás.
Y Antena 3 no tiene últimamente la suerte de su parte. Recordemos, si no, los últimos fiascos que se han colado en su parrilla: el más sonado fue, sin duda, Ellas y el sexo débil, seguido de otros como Cafetería Manhattan (¿alguien se acuerda?) o Cambio Radical (que está ya en las últimas, entubado y a punto de ser condenado al olvido más cochambroso tras pasearse por la parrilla como Sara Montiel por las calles de Madrid).
Esto lleva a preguntarnos: ¿qué es lo que hace que un programa funcione? Y a respondernos automáticamente: los designios astrales, porque hay bodrios que triunfan y espacios de calidad que se hunden en el olvido más furibundo. Parece no haber una fórmula mágica para que un programa llame la atención a la gente. ¿Introducimos en televisión algo absolutamente novedoso que dé que hablar y se convierta en un fenómeno a lo Gran Hermano? Se ha intentado con Cambio Radical, pero falla el formato. Y no se dan cuenta. ¿Cogemos el formato de una serie que tuvo un rotundo éxito y lo adaptamos? Cagada, Círuculo Rojo consiguió ayer un discretísimo 12.7% de share. ¿Nos ponemos transgresores y ponemos una brevísima sitcom después del informativo que parodie la actualidad llamada Cafetería Manhattan? Ni p’atrás, el corazón del Tomate y los dramas de Bea la fea siguen copando el share vespertino. ¿Y si montamos otra sitcom, esta surrealista a más no poder, y la emitimos justo antes de House, que lo ve un montón de gente? Fallo estrepitoso, los ácaros de Paco León no pudieron con los imbatibles oficinistas de Camera Café.
De todo ello se destila lo arriesgado de la tele, el continuo intríngulis de no saber si eso que parece tan bueno va a llegar a algo o, de lo contrario, será olvidado más deprisa que Estudio de Actores. Sí queridos y queridas, la vida del directivo de televisión es una ruleta rusa constante… pero ya me gustaría a mí preocuparme de eso y no de hipotecas, alquileres, llegar a fin de mes, lo que tarda el metro o a cuánto ha subido el kilo de tomates, que parece que estén rellenos de cocaína de lo caros que estan, j**er.
- La noticia del día: Parece ser que José Coronado ha abandonado los yogures laxantes y se convertirá en el Grissom español al protagonizar una serie inspirada en otra que, a su vez, se inspira en CSI. Sí, más maderos forenses.
- Para llorar un poco: Enrique Iglesias se hace actor en una serie americana. Vivir para ver.
- Evento del día: Después de House, la serie de Dani Martín. Pero en Antena 3 emiten una peli estupenda, El Hundimiento… me asalta la duda, tú.
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