El lupus y la punción lumbar
Charles Dickens dijo en una ocasión que el hombre es un animal de costumbres. Y no estaba falto de razón. Cuando a muchos de nosotros nos quitan de nuestra adorada y nunca suficientemente valorada rutina nos atolondramos y pasamos unos días perdidos, cual pollo descabezado y sin embargo vivo. Por eso a veces es positivo abandonar la dulce rueda en la que giramos diariamente y cambiar un poquito de hábitos, por mínima que sea esa variación
Estos días tengo a mis cuñados en casa. Ella, enfermera. Él, policía nacional. Curiosamente, dos de los sectores profesionales que más gustan a los guionistas televisivos para crear series (principalmente españolas, que parece que en este país solo hay maderos garrulos y médicos perdonavidas). Ayer, casualmente, mi cuñada la enfermera y yo vimos MIR por primera vez. Vale, sabemos que es un poco tarde porque ayer cerraron la primera temporada. Pero el caso es que nos sentamos en el sofá cena en mano y hale, a ver la tele. Y me pasó lo que nunca me había pasado: vi la tele con un servicio interactivo de notas a pie de página.
Vosotros os estaréis preguntando ahora mismo: ¿qué c**o dice este ahora? Pues que a cada vía que tomaban, catéter que metían, reanimación que cascaban o bazo que extirpaban, mi cuñada enumeraba todas y cada una de las cosas que hacían mal. Yo no salía de mi asombro. Ayer aprendí qué cosas pasan cuando tienes un embarazo ectópico, por qué es malo que se te seccione la vena femoral (o arteria, no me quedó claro…), para qué es necesario poner collarines a todo el mundo involucrado en un accidente, cuál es la ropa reglamentaria para afrontar un caso de contaminación radiactiva y cuáles han de ser las obligaciones de las enfermeras en caso de huelga. Sí, sí, y todo en dos horas. Ella, encantada de comentarlo y yo, preguntando como un niño.
Eso me hizo pensar en la cantidad de goles que nos deben colar los guionistas. Y en la de cosas que puede ser que hayamos aprendido falsamente de tanto ver series de médicos. Ahora sabemos que hay que hacer punciones lumbares para descartar el lupus (enfermedad terrorífica con la que siempre amenazan en House), que a la primera de cambio hay que meterle en vena al enfermo trescientos miligramos de lidocaína o que el primer diagnóstico suele ser erróneo (lo que nos puede llevar a que un dolor de cabeza signifique gangrena en el dedo meñique del pie izquierdo).
Además, el otro día leía en no sé qué diario que ahora hay una nueva hornada de pacientes hospitalarios que llegan a la consulta con su diagnóstico ya hecho y pretenden saber más que el médico. Me pongo en la piel del pobre y sufrido especialista, con su bata y tal, al que le llega un señor con dolor de cabeza:
- Doctor, hágame una punción lumbar.
- ¿Usté perdone?
- Es para descartar el lupus
- ¿Me está tomando el pelo?
- ¿Es que usted no ve House?
- Qué ganas tengo de jubilarme, la virgen…
Pues eso, que romper la costumbre a la que está predestinado el ser humano hace que te plantees cosas como esta que me he cuestionado yo hoy. Filosofía de bar, a dos euros cincuenta el kilo y, además, te lo envuelvo para regalo. Feliz fin de semana.
- La noticia del día: Kate (Evangeline Lilly) y Derek (Patrick Dempsey), los actores televisivos más deseados por el público.
- Para llorar un poco: El semáforo arrasa en Italia 40 años después de su creación. Hay que fastidiarse con lo horteras que son los italianos televisivamente hablando.
- Evento del fin de semana: Cualquier peli de sobremesa para echar una siestecilla sabatina.
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