A los Oscar en zapatillas de andar por casa
Ésa es la alternativa que nos queda a los pobres mortales. Y esta madrugada muchos lo hemos hecho, entre los que me cuento. Sí, yo soy una de esas –pocas, no nos engañemos- personas que habréis visto hoy por la calle con una cara de sueño profundo y unas ojeras cual oso panda vagando por la ciudad como por inercia y sin voluntad aparente. Uno de esos habitantes de este país que a las 0.30 de la noche conectó el satélite, puso Canal+ (en casa de papá y mamá Lunny, que un servidor no vive rodeado de lujos aunque lo parezca o merezca) y empezó tragándose el especial sobre la alfombra roja presentado por el perenne y efectivo Jaume Figueras y Àngels Barceló. En ese momento supe que tenía por delante seis horas de glamour, oropel, lentejuelas, sonrisas (algunas naturales y otras de Algasiv), diseñadores y dinero, mucho dinero.
Esto de ver los Oscars por la tele es todo un ritual. Desconozco si vosotros también lo hacéis o sabéis de alguien que lo haga (hoy no le habléis demasiado a ese alguien, no estará operativo), pero empieza con el bello momento en que te pones delante un café intempestivo para evitar que se te cierren los ojos. Continúas la peculiar liturgia con un bol de palomitas recién estalladas en el microondas, una botella de Coca-Cola para aportar un extra cafeínico, la quiniela de los Oscar en la que has marcado tus favoritos, un boli para anotar los aciertos, el mando a distancia, provisiones de tabaco y cenicero vacío.
Vídeos con la trayectoria profesional de Penélope Cruz comenzaron a aparecer en la pantalla, escuchamos por enésima vez el playback de la madrileña sobre la voz de Estrella Morente con la cancioncilla de marras, la vemos enseñando pecho en Jamón, jamón (un clásico en los repasos filmográficos de la actriz)… Luego, el repaso exhaustivo a El laberinto del fauno, monográfico sobre la presencia latina en estos Oscars… lo que ya sabíamos, bien masticadito. Eso hasta las dos de la madrugada, cuando comenzó el especial de la cadena ABC mostrando a las estrellas por la alfombra roja. ¡Qué despliegue de medios, señores! ¡Qué gran capacidad técnica! Esas actrices, todas con la misma cara de botox (véase Nicole Kidman), esos joyones, esos moños, esas colas de vestidos, esos zapatos, esos esmóquins, esos trajes, esas pajaritas. Y yo en pijama, con zapatillas y zampando palomitas como un desgraciado.
Los acartonados presentadores norteamericanos saludaban a las estrellas, les deseaban suerte y les preguntaban de quién iban vestidos. Deseé que alguien dijese: “de H&M”. Comenzó la gala, y encendí un cigarro como preparación mental para las cuatro horas de discursos y momentos pretendidamente emotivos. Preveía la debacle. Y me equivoqué. Realmente, Ellen DeGeneres me encantó. Hubo un momento, de lejos, que me recordó a Eva Hache. La manera de hablar, los chistes… y sobre todo, que parecía que ella, como yo, estuviese en el salón de casa, yendo de un lado para otro señalando a las mayores celebrities de la tierra con el dedo. Genial e incluso divertida (que ya es mucho en unos Oscar). Las presentaciones eran breves, ponían música a todo trapo a la mínima que alguien se regalaba demasiado agradeciendo el galardón a su tía la de Wisconsin… la ceremonia parecía ágil y me alegré al pensar que no tendría que hacer tanto esfuerzo para permanecer despierto.
Me precipité. Fue aparecer Al Gore y DiCaprio a hacer un alegato ecologista que me pareció muy bien pero que tampoco tenía mucho que ver con el cine en general y la cosa empezó a flojear. Luego apareció una señora que se ve que empezó queriendo ser actriz y terminó de jefa de la Paramount (a ver si me pasa a mí eso y termino de consejero delegado de RTVE) y le dieron un Oscar. Su discurso fue fulminante, me dormí como un ceporro. Al rato, me desperté asustado por los berridos proferidos por las gargantas de Beyoncé y Jennifer Hudson, me volví a dormir para finalmente despertar antes de que empezasen a anunciar los nominados a mejor director. Aguanté con dificultad a ver quién ganaba el Oscar a la mejor película (me perdí el momento Pe y los premios gordos, claro) y me fui a la cama como un zombi, a dormir dos horas antes de ir a la oficina. Qué bonitos son los Oscar, oye…
- Noticia del día: Jordi González y Sorpresa, sorpresa no llegan al 20% de share. Qué pena, oye.
- Para llorar un poco: Nash (cuatro tíos a lo Take That) representarán a España en Eurovisión con el tema I love you mi vida. Sí, se masca la tragedia.
- Evento del día: Primary colors en LaSexta, una peli interesante sobre presidentes de los USA que se la pegan a la parienta.
lunny.descarriado@portalmix.com