Sin bragas y a lo loco
En este país nos gusta practicar el ombliguismo. Es decir, nos gusta creer que no hay prensa del corazón más sórdida que la de aquí o que los programas de televisión son menos de vertedero fuera de España que dentro. Pues no señores. Fuera de nuestras fronteras la gente está tanto o más desquiciada que nosotros, tienen entretenimientos equivalentes a los polígrafos, a Sábado Dolce Vita, a Nuria Bermudez. Con la diferencia que allí desprenden mucho más glitter y, cómo no, están rodeadas de pasta por los cuatro costados. Como Paris Hilton, heredera del imperio hotelero, que la tía está forrada y no tiene oficio ni beneficio.
Paris Hilton es sinónimo de icono y diva trash del siglo XXI, es la abanderada de las fiestas sórdidas, el adalid del anti-glamour por mucho que se empeñe en parecer estilosa, y la prueba fehaciente de que por ser la más rica del barrio no significa que sea la más chic. Paris parece ser que saltó a la fama (ni nosotros mismos nos lo explicamos) por un vídeo porno que circula alegremente por Internet de ella y su ex-novio. Si queréis detalles, a buscar el documento en cuestión. Y de ahí al cielo.
En todo ese tiempo ha tenido tiempo de hacer ver que es actriz, concursante de realities, modelo e incluso cantante (aún se me erizan los pelos al recordar su infumable single Stars are blind). En poco tiempo se ha ganado un estatus curioso al que muchos quisiesen acceder: el del amor-odio. O adoras a Paris o no puedes con ella. Y como prueba, decir que es uno de los nombres más buscados en Internet.
La chica sabe lo que se hace y le encanta. Sabe que para ocupar las portadas de las revistas hay que ser excéntrica y llamar mucho la atención. Y como la niña tiene pasta y mucho tiempo libre, pasa de ocuparlo en leer y se dedica a ir de fiesta en fiesta alrededor del mundo causando conmoción y vertiendo ríos de tinta allá por donde pasa. Como por ejemplo lo que sucedió en México pronto hará un año, cuando la joven millonaria (se calcula que en poco más de tres años tendrá una fortuna personal de 1.200 millones de dólares) decidió acudir a una carrera de automovilismo. Paris pidió trato similar al de una reina y solicitó tener para ella solita un piso completo de un hotel de cinco estrellas de la ciudad de Monterrey y se llegaron a disponer hasta tres camionetas de lujo para que la niña y sus acompañantes disfrutasen de la competición. Casi nada.
Además, como ya he dicho, es la invitada perfecta a las fiestas de Los Ángeles y de cualquier parte del mundo. Y en lugar de pasar desapercibida y rodearse de un aura de glamour, se emborracha como cualquiera, hace strip-teases, lleva modelitos imposibles y arrastra a sus amigas a una espiral de vergüenza ajena de agárrate y no te menees. A saber: Lindsay Lohan, que en sus inicios era la estrella de las películas infantiles de Disney, acabó en rehabilitación por alcoholismo. Y Britney Spears se ha contagiado también del amor de Paris por el alcohol y de la afición de la heredera a ir sin bragas por la vida. No hay más que recordar cuando le vomitó a su novio encima o cuando un paparazzi pilló un primer plano de su entrepierna a la fresca al bajar de un coche.
En fin, que Paris Hilton es lo que es gracias a la televisión, las revistas y las fotografías. Y la tía ha sido lista y ha sabido aprovecharse de ello gratamente ocupando el cargo de famosa-gracias-a-nada. Ya le gustaría a Yola Berrocal, que tiene que conformarse con intentar ser alcaldesa de Marbella.
- Noticia del día: El programa de Laura Bozzo finalmente sí que se hará pero sin la peruana al frente. Klaudio Landa, Carmen Alcayde o Lucía Riaño, principales candidatos a presentar el magazine de Mandarina.
- Para llorar un poco: Las cadenas duplicaron el año pasado el número de reposiciones respecto al anterior. La ganadora, Telecinco (en adelante, Tele-reciclaje).
- Evento del día: Voy a barrer para casa… Ventdelplà en TV3. O House, claro…
lunny.descarriado@portalmix.com