Lo peor de lo peor II
Después de exponeros alegremente las series que yo considero más malas de la tele (siempre desde mi alegre subjetividad, a dónde vamos a parar), vamos a por el top five:
5. Hostal Royal Manzanares: ¿Os acordáis? Esa serie en la que Lina Morgan hacía de una jovencita de pueblo que llegaba a la gran ciudad desde su pueblo natal toda llena de ilusiones sobre lo que le podría ofrecer la capital del Reino… vale, sé que eso no soluciona nada en el caso de la actriz y que recuerda mucho a las películas de Paco Martínez Soria. Aunque la serie era híper-líder de audiencia, nunca jamás me gustó. De hecho, cada vez que aparece Lina Morgan por la tele cambio de canal como alma que lleva al diablo, temeroso que el espíritu de esa mujer me posea y empiece a hacer yo cosas raras con las piernas. Pero claro, a las abuelas les hacía gracia ver a la Reme coqueteando con Joaquín Kremel y haciendo sus tonterías… y más si recuperaba el espíritu de La tonta del bote. En resumen, un esperpento memorable que pudo haber sido el germen de los chascarrillos matrimoniales en Noche de fiesta.
4. Rex, un policía diferente: Estás en casa un domingo a eso de las siete-ocho de la tarde. Aún vas en pijama, te da pereza hasta ir a hacer pis y lo único de tu cuerpo que se mueve es el dedo pulgar con el que haces zapping. De repente, Antena 3: nombres alemanes, explosiones y un pastor alemán que pega brincos. Sí, echan Rex. Como siempre. Como desde el amanecer de los tiempos. Cuando Dios creó este planeta, hizo a la vez a Rex y a otros elementos milenarios, como Sara Montiel. He visto Rex, he tenido muchas tardes de sopor en las que el devenir de la vida me ha llevado a ello. Yo no sé vosotros, pero tengo siempre la sensación de que cada episodio que veo es el mismo de la vez anterior… con lo que cumple su cometido con creces: hace que me levante del sofá y me ponga a hacer algo productivo. Vaya con el perro…
3. Mis adorables vecinos: Entramos en el top 3 con algo que me irrita mucho: las series gritonas. Si os fijáis, Médico de familia y Los Serrano son series en las que no paran de vociferar y en las que los actores tienen una facilidad tremenda para dialogar extramuros. No me ha gustado ninguna de las series que ha perpetrado Paz Padilla, y Mis adorables vecinos no es para menos. La abuela es peor que la Juani y la Choni de los Serrano juntas, Paz Padilla me pone nervioso, la chacha rusa de los ricos me da vergüenza ajena, la niña cantora me provoca urticarias y úlceras estomacales… no puedo con la serie, es algo totalmente irracional… pero no puedo con ella. Lo siento.
2. Manolo y Benito Corporeision: Ayer comenzaba mi post diciendo que avatares de la convivencia me obligaron a ver este subproducto patrio. Pues bien, después de ignorar esta secuela gracias al trauma que me causó Manos a la obra, el visionado del capítulo del lunes me provocó tal estado de shock que, con sólo dos capítulos, ha ido cagando leches al puesto número dos. Si ya parecía imposible que Manolo y Benito fuesen más simples, pues lo han conseguido. Como decía alguien en los comentarios a mi anterior post, si fuese albañil me indignaría hasta tal punto que les iba a dejar la cara con gotelé. Pero los caminos del señor son inescrutables, y la gente quiere que esta serie siga siendo líder de audiencia. Asi que, como dice el dicho, nunca digas de esta agua no beberé y este cura no es mi padre. Porque nunca sabes qué te deparará la vida.
1. Ellas y el sexo débil: Cómo no. El número 1, la peor serie de la historia del mundo mundial, tenía que ser para el gran producto de Ana García Obregón. La actriz, presentadora, guionista, productora, directora, show-woman, stripper aficionada y bióloga demostró con esta serie que quien mucho abarca, poco aprieta. Cogió Sexo en Nueva York y Mujeres desesperadas, las mezcló en una batidora y se convirtió a sí misma en la prota de tamaña tragedia. Del estreno de la serie se habló durante meses, Anita la fantástica vaticinó más de un 30% de share (espacio para risas) y ya se imaginaba elevada a los altares de la ficción española. La serie no podía ser peor, y así lo dijo la audiencia. El 6% del tercer episodio fue lapidario, y la Obregón se largó tan deprisa como había venido. Ahora dice que tiene muchas ideas para series nuevas y, mientras tanto, se pasa por la piedra a un stripper polaco.
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