Historia de una presentadora idolatrada
Érase una vez, hace más de medio siglo, nació una niñita en la capital de un país andino. La niña, cuyos padres eran de origen italiano, no conoció las estrecheces económicas y se crió en el seno de una familia trabajadora, pero sin apuros monetarios. El tiempo iba pasando; la niñita pronto se convirtió en una bella jovencita y tuvo la suerte de poder continuar sus estudios superiores en la universidad local. La adolescente comenzó a estudiar la carrera de Derecho, de la que terminó doctorándose junto con Ciencias Políticas. Se convirtió en una mujer culta, influyente y respetada, e incluso ejerció de catedrática en la universidad limeña.
Tan triunfadora e inteligente era la chica, que fue elegida concejal de la Municipalidad de Lima Metropolitana. Tanto cautivó a su equipo, que hasta el alcalde de la ciudad le invitó a colaborar en el Canal 11, una emisora televisiva de su propiedad. Nuestra protagonista comenzó así a meterse en el mundo de la televisión de entretenimiento. Y desde ese momento, todo consistió en pasos de gigante. De colaboradora a conductora de magacín local, más tarde a presentadora de reality para Panamericana televisión… hasta que llegó su oportunidad de oro. La limeña de origen italiano firmó un contrato con América Televisión para conducir un reality de testimonios que se vería a lo largo y ancho del continente americano. Toda la comunidad latina de América la conocía, y se convirtió en un personaje tan popular que, o la adorabas, o la odiabas.
Perú, Estados Unidos, Colombia, Ecuador, Paraguay… no tardó en convertirse en un icono. Sus programas en los que acudían campesinos, gente humilde, mujeres engañadas, traicionadas, vejadas, humilladas, maltratadas. La gente se enfrentaba en su plató. Conseguía el testimonio de una mujer engañada por su marido, le traían al marido, a la amante y a los hijos del marido con la amante. Se liaban a tortazos. Se tiraban de los pelos. La muchedumbre gritaba enfervorecida. Y nuestra presentadora sonreía para sus adentros pensando en la fama, popularidad y dinero que le reportaría todo eso.
Pero, como cantaba Rocío Jurado, “jamás duró una flor dos primaveras”. La famosa y querida presentadora vivió sus momentos más negros cuando le acusaron de haber recibido tres millones de dólares y numerosas joyas en concepto de soborno para apoyar la autocracia de Alberto Fujimori. Por ello, la exitosa presentadora fue acusada, juzgada y condenada a pasar tres años de arresto domiciliario. Y como nunca fue tonta, supo rentabilizar ese filón para emerger de las cenizas. Y decidió que su domicilio sería el plató de su programa. La gente pasó de amarla a idolatrarla. En ese momento, 16 países americanos (incluidos los EE.UU.) emitían su programa, pero Perú decidió cancelar su emisión.
Y Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, tampoco es precisamente tonto. El magnate italiano ha visto que la comunidad latina la venera, y también ha visto que cada vez hay más comunidad latina en España… Más claro, imposible. Laura Bozzo, nuestra protagonista, la presentadora del memorable Laura en América, tendrá programa en Telecinco. El primer indicio lo dio hace unas semanas en el plató de Dolce Vita, donde acudió como invitada y dejó patente su labia. Ahora, de mano de la misma productora del programa de Santi Acosta (Mandarina), desembarcará con un programa de testimonios las tardes de sábado en Telecinco, cuyo título podría ser La tarde de Laura. La Bozzo ya está aquí y, tal como dice ella, “cuando estreno un programa voy a matar”. Avisados estamos.
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