Mis series favoritas II
He aquí el Top 5. Antes que nada, felicitar a Brey porque ha acertado cuatro de las cinco series de los puestos más altos de mi lista personal. Prison Break no aparece porque como ya sabéis no estoy antenizado, pero mis amigas Trancas y Barrancas me pasarán los dvds y juro verlos y comentar aquí mis impresiones. Vamos al grano:
5. Sexo en Nueva York: Si America se vicia a una serie, no voy a ser yo menos. ¿Poco criterio? Después de haber visto anoche TNT, puede que sí. El caso es que me encantó ver una serie tan irreal como esta, en la que todas son espléndidas, glamourosas, atractivas y están forradas. Y sin haber pasado la mopa ni una vez en su vida. Beben
vino francés, van a cócteles, toman brunches, se visten de Prada con zapatos de Manolo Blahnik y hablan de sexo con alegría y sin tapujos. Una comedia liviana, frívola y superflua que muchas veces he estado tentado de catalogar de serie de ciencia ficción. Pero me encanta, da mucho de sí para imaginar vidas idílicas y, además, es la única con cuyo final lloré como un merluzo.
4. Padre de familia: del llanto final de Sexo en NY al mejor humor de animación norteamericana. Esta serie, queridos y queridas, es total. Peter Griffin es más paleto y borderline que Homer Simpson, las situaciones son más jocosas y surrealistas, son más políticamente incorrectos, se mofan de todo lo que se menea, Stewie y Brian son de lo mejorcito, sus flashbacks son más absurdos que los de Los Simpson… en resumen, que me encanta, me encanta Peter Griffin y es lo mejor para partirse la caja del humor más negro y más socarrón. “Canadá es una mierda”.
3. House: Por mucho que nos encante la serie y nos hayamos quedado en bragas (con perdón) al oír a House diciendo “dile a Cuddy que me ponga ketamina”, no nos gustaría nada encontrarnos con ese hombre en urgencias. El médico más famoso de la tele actual (ha relegado a George Clooney y al doctor Vilches con creces) tiene más seguidores que celulitis tiene el cuerpo de Aramís Fuster. Una serie magnífica que, aun siendo de temática hospitalaria, cosecha fans alrededor del país y nos engancha de mala manera. Que le hagan un monumento a quien decidió emitirla.
2. Mujeres desesperadas: Para muchos la evoulción de Sexo en NY. Cuarentonas marujas, forradas y aparentemente felizmente casadas. Bree, Gabrielle, Lynette, Susan y toda la tropa restante han hecho a la gente que se desespere con ellas y que siga sus andanzas en Wisteria Lane. Una serie sobre lo que puede esconder la gente, en la que nada es lo que aparece y en la que cuanto más escondas de tu vida privada más respetada puedes llegar a ser. La primera temporada era adictiva a más no poder, la segunda era hilarante, y en la tercera Bree dice que no hace felaciones porque es republicana. Son enormes y pido a Brahma, Buda, Alá, Yahvé, Dios y su madre que TVE1 emita la nueva temporada. Porque, si no, me desespero.
1. Perdidos: La serie por antonomasia. En estos momentos un servidor está siguiendo la serie como puede vía Internet y está a la par que los americanitos. Además me muerdo los filamentos día sí día también porque me han emitido seis episodios de la tercera temporada y han decidido, desde noviembre, hacer un parón hasta febrero. Y os aseguro que está toda la cúpula de fans de Perdidos a punto de la taquicardia. Nunca una serie me había provocado tal nivel de adicción y desespero. Y Perdidos es lo más. Sólo una petición: con cuatro temporadas basta, de verdad…
Próximamente, las peores series de la historia de la humanidad.
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