Tristes conclusiones de los realities
Que a la concursante jamona de turno de la enésima edición de Gran Hermano le falte tiempo para aparecer en tetas en el Interviú. Que cuando se acaba el reality, hablar de esos personajes lleva incluido un nivel intrínseco de caspa del 400%. Que, durante la primera gala, nos enganchemos a la tele esperando ver a algún conocido nuestro para poder vilipendiarle con la alegría que nos caracteriza. Que aún haya gente que quiera ir a La Casa de tu Vida cuando la mayoría de parejas que han pasado por el programa
están ahora como el rosario de la aurora. Que Hotel Glam no haya tenido más ediciones, siendo como fue el mejor reality de la historia. Que ya no sepamos nada de la vida de Tamara/Ámbar/Yurena. Que la inmensa mayoría de chicas de Popstars hayan quedado relegadas al olvido más absoluto. Que la jurado de Popstars (versión negra de Edith Salazar) esté ahora desaparecida en combate. Que no tengamos noticias de un personaje tan memorable como Nube de Confianza Ciega (jo tía Nube tía). Que la gente siga entrando en Gran Hermano intentado ser lo más de lo más, cuando no se dan cuenta de que cada vez hay más ex concursantes y tienen que currárselo el triple para que la audiencia espere sus apariciones en los platós (véase Dani Rubio y sus pajas mentales). Que ¡Mira quién baila! encadene edición con edición sin darnos opción a respirar y recuperarnos de la imagen de la nietísima agitando sus carnes al son del hip-hop. Que Gran Hermano VIP no funcionase. Que siga habiendo gente cuyo máximo sueño sea entrar en la casa de Gran Hermano. Que a los seres humanos anónimos que participaron en las primeras ediciones de Supervivientes no se les esté reconocida la lucha que libraron con los mosquitos del trópico. Que no nos acordemos de ningún nombre de esos supervivientes. Que Carmen Russo se haya vuelto a Italia. Que aún no llegue a España el reality Sex Academy para poder ver cómo les explican a los famosos los secretos de la pinza birmana. Que nadie se pregunte qué pasó con los sujetos que tuvieron la feliz idea de participar en Estudio de actores, X ti, El Bus o Engaño. Que Mercedes Milá esté cada vez desquiciada. Que nadie viese El castillo de las mentes prodigiosas pero todo el mundo lamente su ausencia. Que La Granja sea recordada por el polvo entre la ex miss de cuyo nombre no quiero acordarme y el gran Dani DJ. Que yo haya compartido universidad y cursos académicos con Daniel Rubio. Que Telecinco se haya convertido en un reality en sí mismo. Que a nadie se le haya ocurrido aún la idea de meter a la Esteban en la isla de Supervivientes. Que Aída Nízar aún no presente Aquí hay tomate. Que nadie se acuerde de quién ganó la tercera edición de OT. Que nadie me haya llamado todavía para participar en ¡Mira Quién Baila!, Supervivientes o Gran Hermano VIP.
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