Diario de un Lunny en Londres (y III)
Episodio III: No hay más cera que la que arde
Anoté la cita del prometedor reality inglés y me fui para un fabuloso hotel de cinco estrellas al lado de Hyde Park a llevar a cabo las famosas entrevistas de la peli que aún no sabéis cuál es. Pues ahora os lo voy a decir: mi misión londinense (al servicio de Su Alteza Real mi jefe) consistía en entrevistar (nada más y nada menos) que a Elijah Wood, Robin Williams, Brittany Murphy y Sabion Glover; artífices del doblaje y claqué de los pingüinitos de Happy feet. El caso es que allí me encontraba, en un hotel más hortera que Rappel con un tanga de lentejuelas, esperando a entrevistar a este póker de ases y rodeado de periodistas de diversos puntos del mundo mundial que se quedaron sorprendidos al ver entrar a un Lunny en la habitación. Qué queréis, nosotros porque estamos acostumbrados, pero allí no. El caso es que me tocó, hice las entrevistas, las superstars hollywoodienses no salían de su asombro al verme entrevistándolas y me fui con viento fresco. Y para que veáis que es verídico, en breve colgaremos la entrevista en Portalmix, para que veáis que no miento (aunque no me veréis).
El caso es que cogí el metro, me bajé en Piccadilly Circus, planeaba irme de compras, entré en miles de tiendas, me confundieron con un juguete extraviado, me metieron en una juguetería, exigí hablar con el encargado que resultó tener 19 años, me alarmaron, me lo arranqué, me abrí una costura, me la cosieron, me pidieron disculpas, pegué cuatro gritos, salí de allí, me metí en varias tiendas y les compré a mi amigas Trancas y Barrancas (las hormigas de El Hormiguero) sendos llaveros, me volví a meter en el metro y llegué al hotel. Puse la tele y me recreé en ver el fabuloso reality del que había prometido que hablaría ayer: How clean is your house? (traducible en: ¿Cómo de limpia está tu casa?).
Y no podía ser más predecible: un nutrido grupo de marujas inglesas, como salidas de una peli de Ken Loach, entraban en varias casas evaluando el grado de limpieza de ellas. Y se veían cosas altamente impresionantes. Centenares de ollas llenas de porquería amontonadas con aparente cautela, moscas revoloteando alrededor, encimeras con una capa de grasa más inexpugnable que el Abismo de Helm, fogones con más hollín que la chimenea de Mary Poppins, campanas extractoras en origen blancas y en ese momento marronáceas… Moquetas con manchas sospechosas, más cucarachas que en una cloaca, cubos de basura rebosantes, montones de ropa sucia y acartonada en una esquina, bolas de pelusa más grandes que el cardado de la Duquesa de Alba, ceniceros llenos con más compuestos químicos que los Esenciales Ana Rosa, retretes demasiado escabrosos como para describirlos… El caso es que las marujas revisaban con ahínco y se volvían locas al ver tanta mierda acumulada. Pero no puedo contaros como termina, porque la cosa era tan sumamente aburrida que me quedé dormido y, cuando desperté, emitían un documental sobre lo maravillosa que es la pintura del siglo XII en Rumanía.
A la mañana siguiente ya estaba en Barcelona de nuevo, con resaca de tanto ambiente londinense. Por cierto, preparo para el jueves resumen-espectáculo del videochat que hizo Dani Rubio en Terra. Y ni mañana ni viernes habrá post, para regodeo, solaz y relajo de un servidor. Pasad buenos días los que tengáis puente, y los que no decídmelo, que así me sentiré mejor. Besos de trapo a todos.
lunny.descarriado@portalmix.com