Un país de terror sin fin
Ayer veía Noche Hache, y hubo un momento en el que me puse a pensar y tuve miedo, mucho miedo. Os explico: resulta que Javier Coronas se encontraba de corresponsal en México diciendo que también se había autoproclamado presidente y le ofrecía a Eva Hache un ministerio. Me vino a la cabeza cómo podría ser un país gobernado por gente de la tele. Y esta es mi quiniela:
Presidencia del Gobierno: Yola Berrocal. Porque, ya que se presenta a la alcaldía de Marbella, ¿qué mal habría en seguir subiendo escalones y llegar a la Moncloa? Con una presidenta así, en la ONU se darían de leches por conseguir una recepción oficial.
Ministerio de la Presidencia: Malena Gracia. Quien mejor que ella para asesorar a la Presidenta. Ya han salido las dos juntas pechito con pechito en la portada del Interviú, así que más compenetración sería difícil encontrarla.
Ministerio de Economía y Hacienda: Mayte Zaldívar. No nos movemos de Marbella y seguimos con ella como ministra de Economía. Una señora que ve llegar bolsas de basura llenas de dinero, lo administra y cuando la meten en el trullo puede pagarse 90.000 euros de fianza debe ser una gran administradora del caudal público… ¿no creéis?
Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación: Aída Nízar. Si dice que habla con Dios, ¿cómo creéis que se llevaría con Bush? Pues eso.
Ministerio de Justicia: Jaime Cantizano. Con su polígrafo sería más efectivo que Garzón en un día lúcido. Haría que las sentencias que se dictaran fuesen espectaculares, que el jurado votase enviando un sms con la palabra clave TRULLO y que todas las abuelas fuesen a ver sus ruedas de prensa, porque es el yerno perfecto.
Ministerio de Defensa: Patricia Gaztañaga. Nadie mejor que ella, acostumbrada a lidiar con pobres desgraciados que le cuentan sus problemas, para defender a España de las garras de una posible invasión de, pongamos, Andorra. Con su mala leche y su perversidad huirían todos despavoridos de este país y la paz reinaría por los siglos de los siglos. Sólo por no escucharla.
Ministerio del Interior: Bárbara Rey, porque se ha acostado con la mitad de la población española y en algo debe ayudar eso para llevar bien un país…
Ministerio de Fomento: Julián Muñoz. Sobran las palabras, ¿no?
Ministerio de Educación y Ciencia: Belén Esteban. Por ser tan ordinaria, barriobajera y espontánea, tener pinta de no haber pasado de la EGB y vanagloriarse de ello. ¡Ministro inculto ya! ¡Basta de universitarios pedantes! ¡Viva la universidad de la calle! ¡Arriba la Esteban, hombre ya!
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: Pocholo Martínez-Bordiú. Porque nadie mejor que él ha sabido labrarse un futuro sin dar palo al agua, viviendo de su pasado dictatorial, metiéndose cada polvo blanco que se encuentra entre fosa nasal y fosa nasal, protestando porque le han roto su mochila y conseguir hacer un programa de tele en el que él hace el anormal por Ibiza.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: Pulpillo. Porque es más de pueblo que la Heidi y de cabras, uvas y cartones de leche sabe un rato.
Ministerio de Cultura: Sofía Mazagatos. Una mujer que ha dejado para la posteridad frases como “me he dejado la piel en el pellejo” o “estoy en el candelabro” merece ocupar este cargo. Vamos, que es digna sucesora de Esperanza Aguirre y su adoración a la escritora Sara Mago (ehem).
Ministerio de Sanidad y Consumo: Ana Obregón. Porque es bióloga, además de directora, productora, escritora, actriz, vedette, madre, ex esposa, ex novia…
Ministerio de Medio Ambiente: Tita Cervera. Porque no todo el mundo se ataría a un árbol para impedir su tala, porque no todo el mundo lo haría en el centro de Madrid y porque no todo el mundo lo haría vestido de Chanel y con bolso y zapatos de Prada.
Ministerio de Vivienda: Isabel Preysler. Nadie mejor que ella para conocer las estrecheces de un piso de 30 metros cuadrados, porque sólo uno de sus sesenta aseos ya tiene esa extensión.
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