Doctor, tengo una Zaldívar en mi sopa
Esta sociedad va a ciclos, y mientras hace unos años lo que más nos interesaba era qué pasó con la herencia y con la homosexualidad de Encarna Sánchez, ahora lo que más nos quita el sueño son las corruptelas urbanísticas que azotan los pueblos de España. Y más concretamente las de Marbella, que es una villa llena de mafiosos, folklóricas, actrices venidas a menos, vedettes venidas a más, chaperos, fulanas y multimillonarios de diversa calaña (además de la gente marbellí de toda la vida que debe estar hasta los innombrables de tal fauna). Y claro, eso atrae mucho más, donde vas a parar. No vas a comparar a Paco el Pocero con José Antonio Roca, qué falta de glamour.
El caso es que, como siempre que hay follones en Marbella, Telecinco es la tele abanderada de informar sobre todos los tejemanejes que pasan en esa bonita villa de la costa malagueña. Cuando la Pantoja se lío con Cachuli, se empezaron a frotar las manos: volvían a tener excusa para poner a parir al Ayuntamiento de Marbella. Cuando imputaron a Julián y le metieron entre rejas, más se las frotaron todavía pensando en lo bien que se lo iban a pasar escarbando en la penuria de la tonadillera. Y ahora que Mayte Zaldívar está entre rejas, el ético y respetuoso programa Dolce Vita hizo ayer un especial en horario de late night. ¿Para analizar en profundidad las repercusiones económicas que ello tendrá en nuestros bolsillos, además de proponer alternativas políticas al sistema democrático actual? No padre. Para hacer lo único que saben: poner a parir a todo lo que puebla Marbella, a los satélites de Julián Muñoz y a intentar, por lo bajini, que en la cuarta oleada de investigación de la Operación Malaya la próxima en caer sea la mujer más estrechamente emparentada con el simio: Isabel Pantoja.
Para acabar de remover bien los ánimos, el programa de Santi Acosta (Sosoman para los amigos) decidió emitir anoche una entrevista que le hicieron a la Zaldívar, ex esposa de Cachuli. La puesta en escena ya era espectacular y rompedora: su cara en primer plano, con un pedazo de foco iluminándola a más no poder como si de un interrogatorio se tratase, sombras a su alrededor y un angustioso y fijo primer plano, proclive al análisis exhaustivo de todos y cada uno de sus gentos. La Zaldívar comentó cosas como "Yo no he hecho nada para ir a Alhaurín", "Creo en la Justicia", "Si tu marido llega a casa con dinero que no es legal, le denuncias. Entonces te quedas sin dinero y sin marido" o "No está en el papel de la mujer saber si lo que hace tu marido es legal o no".
Pero no termina aquí la lucha por el morbo. En un giro malabarístico de perversidad que ha perpetrado la dirección del programa, han contratado a un señor psicólogo que se ha dedicado a mirar con lupa las reacciones de la ex de Julián “Dientes dientes” Muñoz: que si mira constantemente hacia abajo porque eso es signo de culpabilidad, que si es curioso que una mujer tan prepotente diga que tiene miedo… y el último y más curioso: el hecho de que se ponga a sudar como una cerda es sintomático de que tiene algo que ocultar. ¿Y que tenga un foco que ríete tú de los del Camp Nou a diez centímetros de la cara no influirá en su excesiva sudoración? Por Dios, ¿se han creído que nos hemos caído de un guindo?
Señores, creo que hablo en nombre de todos cuando digo que ESTAMOS HASTA LAS NARICES DE MARBELLA, DE LA OPERACIÓN MALAYA, DE ISABEL GARCÍA MARCOS, DE MARISOL YAGÜE, DE CACHULI, DE LA PANTOJA, DE LA ZALDÍVAR Y DE TODO ESTE MUNDO DE INFRASERES. La corrupción urbanística es deleznable, pero háganme el favor de que ese tema no monopolice toda la programación de una cadena, porque estamos empezando a creer que José Antonio Roca está construyendo un bloque de apartamentos en su celda de Alhaurín. Y punto en boca.
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