Con la Iglesia hemos topado
Hubo una década en la que la gente escuchaba a Natalie Imbruglia, veía Esta noche cruzamos el Mississippi, no se podía creer que el amigo Ánsar ganase al PSOE en las elecciones generales, la gente llevaba los pantalones por el ombligo, las niñas querían tener el flequillo de Brenda de Sensación de vivir y se compraban el Makina Total. Era una década en la que tener un 486 era todo un lujo, Internet eran cuatro páginas mal contadas a las que pocos accedían, la palabra iPod nos sonaba a chino, no sabíamos lo que era un mp3 ni nos importaba lo más mínimo, y lo más parecido a un reality show que conocíamos era espiar a nuestra vecina por el patio de luces.
Pues bien, como todos sabemos que Antena 3 vive en un momento de lucidez pasmosa, les ha dado la vena retro y se han dedicado a recuperar formatos de la tele de los noventa con un ansia notable. Empezaron con La ruleta de la fortuna, siguieron con El precio justo (no funcionó), intentaron recuperar Su media naranja bajo el título Tal para cual (funcionó menos todavía), e incluso se llegó a hablar de la recuperación de La Parodia Nacional o Lluvia de Estrellas (glups). Pues bien, en un futuro no muy lejano estrenarán las secuelas (por decirlo de alguna manera) de Manos a la obra (sigh) y Sorpresa, ¡sorpresa! (ouch). Vamos por partes, porque la cosa tiene miga.
Manolo & Benito Corporeision es el nombre que definitivamente llevará la nueva edición de la serie más castiza que ha parido jamás la madre televisión. Ángel de Andrés López y Carlos Iglesias volverán a encarnar a estos dos chapuzas, y también se mantiene a Carmen Rossi como Carmina. Por lo demás, hay cambios. De la idílica corrala en la que vivían sólo quedan las casas de Manolo y Benito, los únicos que se han resistido a la especulación inmobiliaria que han convertido al barrio en una amalgama de hierro, cemento y cristal (como decía Mecano en una canción). Mientras Benito aguanta las presiones del constructor don Julián (el estupendo actor gallego Manuel Manquiña) creyendo que cuanto más tiempo siga negándose, más crecerá la oferta por parte de la empresa; Manolo se resiste a abandonar la casa en la que fue tan feliz con Adela (Nuria González), desaparecida misteriosamente en Cuba.
Da la casualidad de que justo al ladito del bloque que pretenden construir se encuentra un hotel de superlujo, cuya jefa de camareras (Milagros, interpretada por Loles León) se verá atraída por Manolo (ya me dirás tú, qué cosas tiene la vida) y no tragará a Benito. Al elenco de actores se suma, además, Terele Pávez (que gracias al Tomate hemos descubierto que es hermana de Emma Penella, la Doña Concha de ANHQV o Atocha 20 o como leches se vaya a llamar). Total, un intento de resurrección desde las catacumbas del archivo de Antena 3 que, presagio, va a tener éxito. No me preguntéis por qué, pero tengo un pálpito. Aunque piense que la serie es más cutre que un reloj del Todo a Cien.
Por otro lado, y gracias a El Semanal Digital, he tenido conocimiento del anuncio casi-oficial de que Antena 3 recuperará Sorpresa, ¡sorpresa! Sí, hijos, sí. Y para más inri, con Isabel Gemio a la cabeza del programa, para que todo sea más retro y mítico aún. Como parece que la cadena de Planeta ya ha aprendido que recuperar viejos formatos no es garantía de éxito, dicen que van a ser extremadamente cautelosos. Por lo pronto, van a programar el triunfal regreso durante la temporada navideña (Jesús, María y José, qué angustia), con la idea de reunir a toda la familia alrededor de la tele con este show lacrimógeno y pseudo-emotivo. Lo más divertido es que Antena 3 pretende que supere la cota del 20% (espacio para risas). ¿No os recuerda sospechosamente a Ellas y el sexo débil con su pingüe cuota final del 6,1%? Sólo un apunte final que exijo: ¡queremos que vuelva con la sintonía original! “Acompáañameee… te sorpreeenderás… una noche con taaantas sorpreeeesas, sorpreeeeesas hasta el finaaaal…”
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