Un año de Cuatro
Parece que fue ayer la tele antes conocida como Canal+ empezó sus emisiones en abierto con la presentación de Iñaki Gabilondo. Y ahora, como la Infanta Leonor, acaban de cumplir un año. De hecho, lo cumplen hoy a eso de las siete de la tarde. Recuerdo su comienzo, en el que la emoción me embriagó bastante. La vi tan urbana, tan moderna, tan cool, tan estupenda y tan maravillosa que quedé prendado de ella. La verdad es que actualmente es una de mis cadenas favoritas, pero en aquel momento sólo me quedé prendado de su modernez y su esnobismo. Bravo. Y para celebrarlo, he aquí un repaso a mis programas favoritos de Cuatro:
Noche Hache: Eva Hache le da mil vueltas a Buenafuente. Espero vuestros comentarios desaprobadores, pero la verdad es que Andreu me tiene hasta los pompones. Son demasiados años viéndole hacer lo mismo en Cataluña. Es como si un día comieses macarrones y te gustaran tanto que a partir de ese día sólo comieses macarrones. Pues bien, no sé si la metáfora está muy lograda, pero el caso es que Eva Hache es lo mejor para ver en esas noches que los párpados se te caen. La segoviana, con su ritmo de ochocientas revoluciones por minuto (vivir con esta mujer me provocaría un paro cardíaco), hace un programa muy dinámico, divertido a más no poder, con colaboradores de lujo y… ¡Los Guiñoles! ¿Qué más se le puede pedir? ¡Viva Noche Hache! ¡Viva, bravo y hasta hurra!
Channel nº4: El sustituto perfecto a las harpías gritonas de A tu lado, la sosez de En Antena y los culebrones venezolanos de medio pelo. Channel es etéreo, es efímero, es fabulosamente frívolo, y es una maravilla. Esas tertulias, ese humor, esos comentarios, esas entrevistas, esas curiosidades… tal parece una reunión de damas inglesas a la hora del té. No es demasiado largo, no carga, es fresco, volátil… Channel nº4 ha conseguido ser lo que pretendía con el juego de palabras de su nombre: un perfume.
Humor amarillo: De lo mejorcito de los noventa, recuperado ahora por Cuatro. Qué sería de mi vida sin los mamporros de los sufridos japoneses, sin Dolores Conichiguá, sin los rollitos de primavera, sin el gran palillo chino, sin el chino Cudeiro, sin el general Tani, sin Takeshi… este programa surrealista que aquí hemos adaptado como nos ha salido de la pepitilla (hablando en plata) y doblado a nuestro real antojo, ha conseguido que toda una generación haya creado un imaginario colectivo que ríete tú del de Verano Azul. ¡Dales caña!
El hormiguero: Uno de los mayores aciertos de la cadena de Sogecable. Programar un espacio como el de Pablo Motos, dinámico, divertido, socarrón y gamberro, para las soporíferas tardes dominicales donde solo podías escoger entre “Embarazada, violada y adolescente” o “La ruta del mal 2”. Si su No somos nadie en M80 es ya estupendo, El hormiguero se sale. Hasta ahora sólo podíamos largarnos al cine, ahora ya podemos seguir tumbados en el sofá viendo la tele. ¡Ole!
Sus series: House, Anatomía de Grey, Queer as folk, Rebelde Way, Alias, Medium… de lo mejor de la TV internacional emitido ahora en Cuatro, respetando lo más posible sus temporadas y sin hacer las desgracias que perpetran Telecinco o TVE1. ¿Cómo podía vivir yo sin Gregory House?
Soy el que más sabe de televisión del mundo: El programa con el título más largo de la tele es uno de mis favoritos. Es entretenido, entras en competiciones absurdas con el televisor, cantas sintonías de tele mientras barres el salón o lavas los platos, te enfrentas a tu compañero de sofá en arduas batallas y al final (para algo soy yo el Lunny), acabo ganando yo. Un día de estos me plantearé ir al programa… sólo para conocer a las dos hermanas pijas que comentan programas y darles una colleja para que espabilen.
Mañana, la depresión que provoca en mí el retorno de Manolo y Benito. Jesús, qué drama.
lunny.descarriado@portalmix.com