Abro la caja de Manoli de Cáceres
No sé dónde leí, ni qué estudio sesudo lo firmaba, que las corrientes económicas mundiales determinan los contenidos de televisión. De hecho creo que esto ya lo comenté algún día. El caso es que ahora nos encontramos en España en un momento bastante curioso económicamente hablando, el que todo dios tenemos créditos, hipotecas, letras por pagar y ropa para lavar y trabajamos como posesos para pagarle al banco la pasta que nos sangra mes tras mes. Y claro, esto repercute curiosamente en la televisión y sus programas. Especialmente en una cosa en la que quizá os habréis fijado: últimamente proliferan los concursos, como en los ochenta. Y no sólo me refiero a los realities (que manda huevos ahora, que estamos hasta las cejas de personas que intentan hacerse un hueco en el mundo catódico), sino a los concursos en general.
Hemos visto al ¡Allá tú! en prime time, regalando hasta dos millones de euros (quién los pillara) y con azafatas jamonas abriendo maletines de acero en lugar de concursantes de Cuenca abriendo cajas de cartón duro. Además de eso, en Antena 3 les ha entrado un furor concursil que ríete tú de TVE1 en su época de regalar apartamentos en Torrevieja. Ha recuperado La ruleta de la fortuna, El precio justo, dicen que en breve estrenarán de nuevo Sorpresa, sorpresa (cielo santo) y llegan noticias de que la archipoderosa Endemol (dueña y señora de los concursos europeos de más éxito) estrenará otro concurso en Antena 3. Concurso que, por cierto, ya ha triunfado en nosecuantos países de la Europa civilizada (es decir, todo el continente menos nosotros).
El concurso en cuestión se llama 1 vs. 100 y lo presentará Juan y Medio, al ver que con El Precio Justo han hecho algo que ya es costumbre en la cadena de Planeta: hundirse en la miseria. A primera vista tiene un planteamiento sencillito, a saber: un concursante se enfrentará a otros 100 intentando responder correctamente a las cuestiones de cultura general que plantee el programa. Es un concurso que en los países más civilizados, estupendos y fashionistas del continente (es decir, Noruega y Suecia), ha conseguido audiencias de casi el 50% (que no es moco de pavo). Vale que la gente escandinava está en casa porque fuera hace un frío que se te hielan los menudillos, pero vamos, que la cosa promete. Aún no sabemos en qué horario situarán a este concurso ni nada, pero el caso es que viene precedido por éxito internacional. Lo mismo que El Bus o Perdidos, vaya.
Y para que veáis que la cosa va en serio, un apunte sobre cosas varias que los creativos se sacan de la manga con una alegría que no veas: En los USA, también firmado por Endemol, echan Set for life, donde una pareja intenta ganar un sueldo para toda la vida. Uno de ellos debe contestar a preguntas de cultura general mientras el otro aprieta un botón y se lleva lo ganado. De nuevo el país de las hamburguesas y los disparos callejeros, tienen Chain Reaction, en el que dos equipos de tres jugadores deben completar cadenas de palabras relacionadas entre sí para ganar hasta 20.000 euros. Después de cuatro rondas, el grupo ganador pasa a una fase superior más complicada llamada “Bonus Round” en la que una parte del equipo tiene que formular preguntas descriptivas a partir de las cuales la otra parte deberá adivinar una palabra.
Pero el programa que se lleva la palma se emite en Noruega y Dinamarca (países civilizados, decíamos) y se titula Sex Academy. En él, ocho parejas vuelven al colegio para aprender una asignatura de información sexual. En una escuela a la antigua usanza, una “señorita” les enseña a mejorar sus relaciones íntimas y les da “deberes” para hacer en casa cuyos resultados deben enseñar al día siguiente. Dios bendito. No me quiero ni imaginar a una Chari y a un Manolo intentando a aprender los secretos del sexo tántrico o a hacer la postura de la libélula desequilibrada. Aquí, que del misionero y del “Maruja ponte” no hemos pasado.
lunny.descarriado@portalmix.com
Por cierto, prometo volver a escribir con la frecuencia de antes. Mil disculpas.