House M.D.
Érase una vez una cadena que empezó ocupando la frecuencia de Canal+, toda roja ella, que pretendía revolucionar la manera de hacer televisión. Un buen día compraron los derechos de una serie estadounidense que gustaba mucho allí. Se llamaba House, y era una serie de hospitales con un protagonista sumamente peculiar. Ahora, casi un año después, House ha vuelto con la segunda mitad de la segunda temporada y el resultado no puede ser más halagüeño para los responsables de Cuatro: algo inusitado para la cadena de Sogecable: casi un 20% de cuota de pantalla, lo que significa que está a puntísimo de superar a (atención) El Comisario. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? A mí, a lunares.
Tengo que decir que, primigeniamente, House no era santo de mi devoción. Sí, podéis empezar a fustigarme. Pero con el paso del tiempo y, a medida que ha ido aumentando mi mala leche por causas que no vienen al caso (algún día os daré detalles de mi vida privada), he visto en House un ejemplo a seguir en el mundo de la bordería y el cinismo. Primera muestra: una monja le comenta a House, refiriéndose a otra de su clan: "La hermana cree en cosas que no existen." A lo que nuestro médico responde: "¿Eso no es un requisito indispensable en su oficio?".
Porque, señoras, 3.800.000 espectadores no son moco de pavo. Seguramente haya contribuido muchísimo los miles de programas especiales que se han ido haciendo a lo largo de estos días. Como por ejemplo el programa House Unplugged, que rozaba el frikismo más absoluta cuando la presentadora pluriempleada ésta de Cuatro se emocionaba hasta de ver el retrete en el que el doctor House hace sus necesidades humano-biológicas. No puedo evitar imaginarme a todo el equipo de la serie al ver que una panda de españoles se desplaza a Los Ángeles a grabar el rodaje del show y a extasiarse con cada detalle del set de rodaje. Yo, realmente, entiendo produndamente a Cameron, cuando se quedaba a cuadros y con margen cuando la chica le dice que la serie es un exitazo en España. Creo que sus palabras exactas fueron: “Ah, pues muy bien”.
Aunque ara rematar la jugada, unas de las mejores sentencias del ácido doctor House… que sé que lo estábais deseando:
House: "Tiene los senos obstruidos y a juzgar por esos arañazos tiene un gato nuevo"
Paciente: "Era de mi madre. Ha muerto"
House: "¿Y tiene un gato muerto?"
Paciente: "No, mi madre ha muerto"
House: "Ah, pobre gato..."
Wilson: "Tengo un paciente"
House: "¿Agoniza?"
Wilson: "No"
House: "Puede esperar"
Cuddy: "Necesito que uses tu bata"
House: "Y yo necesito dos días de sexo desenfrenado con alguien obscenamente más joven que tú".
Cameron: "Mi tía Elisa vive en Filadelfia"
House: "¡Oh! Hora de los cuentos. Déjame buscar mi almohadita".
Hay que canonizar a los guionistas de esta serie…
lunny.descarriado@portalmix.com