Ana y el 6,1%
No me voy a andar con rodeos: Antena 3 ha retirado definitivamente la serie de Ana Obregón por sus pobres resultados de audiencia (espacio para aplausos, vítores y ‘oes’ de celebración). Sí, pequeños, estoy extremadamente contento de que el público haya dado la espalda a Ellas y el sexo débil. Empecemos con datos de la serie, más concretamente, con algunos extractos de la declaración de intenciones de la Obregón en su web oficial: “Es una comedia de situación en la vida de mujeres, que como otras tantas en el mundo, han sufrido los reveses del amor”. “Me hace gracia que se diga por ahí que es una versión de otra serie norteamericana, a veces no sé de dónde sacan las cosas”. “La idea y el argumento de la serie son todos míos”. “El fruto de esa creación lo he puesto (…) en manos de la productora Boca a Boca, en la que confío plenamente y sé que
harán un trabajo estupendo”. “Seréis los primeros en enteraros cuando se estrene éste, que espero que sea mi próximo éxito (…) porque os advierto que hay sorpresas y más de las que os podáis imaginar”. Y tantas sorpresas, querida.
Dejando de lado la sintaxis, gramática y estructura discursiva de la Obregón (juro que ha habido frases que me he tenido que leer tres veces por no entenderlas), a la bióloga se la veía muy ilusionada y convencida de que su originalísimo proyecto personal sería lo mejor que se ha emitido en la tele española desde que Sabrina se sacó una teta en un especial de Nochevieja. Hasta que llegó la presentación oficial de la serie, una producción que contaba con un despliegue de medios nunca antes visto para la ficción de producción patria: platós enormes, realización cinematográfica, un elenco coral lleno de gente conocida… En la presentación de Ellas y el sexo débil, la Obregón tuvo la santa templanza de afirmar que su serie estrella tendría “como mínimo” un 30 por ciento de cuota de pantalla. Algo que no se le ocurriría afirmar a nadie cabal. Excepto a ella, claro.
Hasta que llegó el estreno de la serie. Miércoles veinte de septiembre de 2006, diez de la noche… empieza la cabecera de Ellas y el sexo débil, compuesta por Rosario Flores (entre divas de la prensa del corazón hay que ayudarse), y Ana aparece como Presidenta del Gobierno. A la mañana siguiente, llegan las audiencias a los medios de comunicación y a la Obregón se le indigesta el cruasán. El estreno más rutilante de la temporada había cosechado un triste 16,1% de cuota de pantalla. Un poco más de la mitad de lo que prometió la madre de la criatura. A la semana siguiente, tras reubicarla a la noche del lunes, Ellas y el sexo débil cosechaba un triste 11,5%. Y ayer, el día D, Anita bajó a los infiernos con un paupérrimo, vergonzoso, insultante y hasta doloroso 6,1% de cuota de pantalla. Vamos, que tendría más audiencia un documental sobre el aborto de las gallinas que no la serie de marras. Conclusión: Antena 3 ha cancelado la serie de Ana Obregón.
Y ahora, la reflexión: ¿es un problema de ubicación o un problema del producto en sí? Afirmo (y proclamo, que diría Forges) que es cosa del producto, y los análisis de audiencia me dan la razón (si es que cuando yo me pongo…). Resulta que a la gente no le interesaba lo más mínimo esta serie porque no conseguía pillar la audiencia ni cuando las demás cadenas echaban anuncios. Es decir, que la gente prefería ver el anuncio de Evax&Go antes que a la Obregón en picardías pegando saltos. Quizás a Ellas y el sexo débil le ha faltado lo que a la compresa de marras le han añadido: un remate final que te deje fresco, como recién salido de la ducha. Porque a mí, verla de Presidenta de un Gobierno español sólo me provocó náuseas y me hizo entrar ganas de tirar mi DNI por la ventana. Qué queréis que os diga…
Y vosotros, ¿estáis contentos de que Ana Obregón se haya hundido con esta serie?
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