Las más petardas II
Hoy queda lo peor de lo peor… ¡empecemos el Top Five!
5. Raquel Bollo: Uno de los enésimos satélites de Isabel Pantoja, que desarrolla su tarea de defensora de la tonadillera en el plató de A tu lado. Aunque ahora la veamos como una leona que arremete contra todo aquél que osa profanar el buen nombre de la novia de Cachuli, la Bollo comenzó su andadura televisiva el día que acudió a televisión y confesó que había sido sometida a malos tratos por parte del cantante Chiquetete. Gracias a tal suceso, esta hembra del sur comenzó a trabajar como colaboradora en Antena 3 y acabó enfrentada a Carmina Ordóñez al insinuar que estuvo liada con su ex marido. Vamos, que ella solita montó un pitote de agárrate y no te menees que hizo temblar hasta a la temible Ángela Portero. Y ahora, como buena correveydile y tertuliana del corazón que se precie, la Bollo está rebozada en querellas, demandas y sentencias que le obligan a pagar 12.000 euros a la duquesita de Alba, Eugenia Martínez de Irujo. Vamos, que arrieros somos…
4. Ángela Portero y Paloma García-Pelayo: Ambas ocupan el número cuatro de este ranking por la perversidad que les caracteriza. Amas y señoras de la agencia de noticias Korpa, dedicada íntegramente al mundo del corazón, que es además famosa por explotar irremisiblemente a los jóvenes periodistas que trabajan para ellas por cuatro perras mal contadas. Estas dos señoras tan de clase alta son, además de colegas, socias y amigas, cuñadas. El hermano de Paloma es el marido de Ángela y, de paso, otro alto cargo de la agencia Korpa. Dos individuas unidas en el daño ajeno, en la perversión de un trabajo que no tiene dignidad alguna, en la explotación de jóvenes que sueñan con ser periodistas y que se creen que persiguiendo a Pepe Sancho por los aeropuertos llegarán a sentarse en uno de los sillones de ¿Dónde estás corazón? Ellas, cuya sonrisa es más falsa que un euro de madera, hacen lo único que saben hacer la gente de su estatus social y su calaña: hablar mal de los demás, malmeter y aprovecharse del trabajador que sólo quiere oportunidad. Me he desahogado a base de bien, ¿no? ¡A mí las querellas!
3. Karmele Marchante: El bronce de esta clasificación es para Karmele Marchante, el loro de la desembocadura del Ebro. Catalana de nacimiento, esta mujer que guarda un parecido razonable a una mezcla de Eva Amaral y un guacamayo tropical, comenzó a ejercer el periodismo en el campo de la economía. De ahí pasó a aquello tan chic y bonito llamado Crónicas de sociedad, donde afilaba su pluma (la de escribir, de la otra desconocemos su existencia) para romper moldes en ese género tan acartonado y de clase alta. Y de ahí, a donde de todos de sobra conocemos. Enemiga acérrima de mucha gente, saltó a la fama mundial tras su paso por Tómbola, donde protagonizó el entrañable encontronazo con Jesús Mariñas donde el gallego le espetaba su ya famoso “¡Que te calles, Karmele!”. Desde entonces, la vida de esta mujer con ojos de loca ha sido un no parar. Comenta lo que se lo ponga por delante, ya sea el embarazo de Letizia o las nuevas tetas de Yola Berrocal. Karmele puede con todo, su verborrea no tiene límites.
2. Lydia Lozano: Ella representa lo peor de la televisión nacional. Escuchar su nombre equivale a chándal con tacones, a revistas en la peluquería, a rulos por la noche, a zapatos de bazar chino, a la cocina de un McDonald’s, a vertedero a medio pudrir. Esta mujer tiene el dudoso honor de tener abierto un expediente por parte de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), por cargarse sistemáticamente las normas éticas del periodismo. Y eso, queridos y queridas, sí que son palabras mayores. Su cagada más memorable y patética a la vez (de la que se ha recuperado como si no hubiese pasado nada) fue afirmar durante nada más y nada menos que cuatro meses que la hija desaparecida de Al Bano y Romina Power estaba viva y coleando en la república isleña de Santo Domingo. Cuando la buena mujer se dio cuenta de que no podía remover más la desgracia de la familia Carrissi, admitió el error y las querellas de Al Bano empezaron a llover como dagas. ¡Váyase señora Lozano, váyase!
1. María Patiño: Esta diva de la charcutería televisiva es de lo que no hay. No sólo tiene un volumen de voz que raya el ultrasonido, no sólo se le hincha amenazadoramente una vena en el cuello cada vez que berrea, no sólo va acompañada de cientos de miles de documentos que prueban sus corrosivas intervenciones… ¡no! Si sólo tuviese esto, no pasaría del número cinco. Lo que convierte a la Patiño en la más petarda de entre las petardas son los espectáculos que arma extra-platós. A saber: La entrevistan borracha como una cuba en plena Feria de Abril Sevillana, se recrea en su embriaguez y soba a Alessandro Lecquio mientras intenta cantar una coplilla y mantenerse en pie a la vez; le arrea un patadón en la espinilla a la fabulosa Antonia Dell’Atte después de que la musa de Armani le llame “pitufa” y le pegue un golpe en plena cara; es objeto de miles de querellas criminales, denuncias y demás zarandajas judiciales por el mero hecho de abrir la bocaza. Por todo ello, por esa acumulación de lindezas propias de cronista televisiva de mal agüero, la Patiño se lleva el oro. Felicidades nena, eres lo peor de lo peor.
Y vosotros, ¿estáis de acuerdo con esta clasificación?
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