Arcadas vespertinas
Hoy me he levantado todo feliz y contento, me he metido en la lavadora (el equivalente a vuestra ducha humana), y mientras estaba en el programa previo al centrifugado me he empezado a angustiar de mala manera porque no sabía sobre qué hablar hoy. No recordaba los estrenos de ayer y, realmente, no me veía con estómago de hacer una extensa crónica sobre lo que pasó anoche en Supermodelo 2006, ese programa donde todas lloran más que David Bustamante.
Pero cuando estaba esperando el autobús ha aparecido una chica con la que cada mañana me cruzo. Lo que más me llama la atención de ella es que siempre lleva la misma bolsa de Gucci, como para dárselas de importante y poderosa cuando en realidad es una pardilla más que lleva en la bolsita de marras un par de zapatillas. Eso me hizo recordar la serie de anoche, el estreno más esperado desde que el mundo es mundo (espacio para risas), la octava maravilla de la televisión española, lo más revelador desde que la Pantoja se desmayó en el entierro de Paquirri… Ellas y el sexo débil, la gran serie de Anita Obregón.
Estaba yo preparando la artillería pasada para despotricar de la serie a base de bien, hasta que me he topado con el comentario de Javier Pérez de Albéniz en El Mundo, donde sentencia muy acertadamente que se trata de una “bazofia con forma de comedia de enredo que se revuelca en el lodo de los tópicos, de los diálogos chuscos, de la sobreactuación, del humor a brochazos. Una ponzoña creada por la Obregón para lucir su veterano palmito, vestirse de princesa y aparecer cada dos por tres en ropa interior. Y poco más: Ella y su seso débil.” (…) Inmundicia con aspecto de serie de televisión.” Nunca en tan pocas palabras se ocultó tanto mensaje.
Por mi humilde parte, añadir que comparto completamente la opinión del columnista de El Mundo. La sobreactuación proverbial de Ana García Obregón llevada hasta la hipérbole contagia a actrices como Beatriz Rico, que parece que esté actuando en una película muda por la de aspavientos que hace la muchacha. Personalmente, sentí vergüenza ajena al presenciar ese momento en el que Anita la Fantástica está de cháchara inglesa con George Bush; con ese inglés del Home English con el que espero que no le propusiera la mítica paella a Steven Spielberg.
Personalmente, la serie me parece un refrito chapucero de varias cosas: la estructura de cuatro mujeres despechadas y la musiquilla de fondo son calcadas a Mujeres Desesperadas, no me digáis que no. Sus modelitos y peinados son copia de Sexo en Nueva York, así como la narración en off al estilo Carrie Bradshaw. Con la única diferencia que la neoyorkina es periodista y escribe en laptop mientras hace posturas de yoga y la Obregón lo hace en la Moncloa, a mano y con pelucón. Con razón ha conseguido sólo un 16,1% frente al 30,5% de Hospital Central. Vamos, que Ellas y el sexo débil es tal cual la chica que me encuentro cada mañana en la parada del autobús: un quiero y no puedo.
Y vosotros, ¿qué opináis de la serie de la actriz-guionista-presentadora-directora-bióloga?
- La noticia del día: El ex ministro de Defensa José Bono se convierte en tertuliano de El Programa de Ana Rosa. ¿Comentará las galas de GH? ¿Apoyará a Naiala? ¿Estará de parte de Pulpillo por el carácter castizo que tienen en común?
- Para llorar un poco: La TV del PSOE recibe 65.000 visitas en sus primeras 48 horas. ¡Queremos un Aló Zapatero al estilo Chávez pero ya!
- Evento del día: Hoy hay dos, para que luego digáis. Para unos, expulsión en Guadalix de la Sierra (que se largue Laura Sevillano) y, para otros, estreno de la gran Prison Break en LaSexta. En la variedad está el gusto.
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