Qué gala la de ayer a medianoche, oigan, qué gala. En contra de mis bajos y ardientes deseos, la gran
Olaya no se proclamó vencedora de
Libertad vigilada aunque consiguió rozarlo con las yemas de los dedos. El año de alquiler y el sueldo fueron a caer finalmente en
Moro, en mi opinión uno de los mejores concursantes. ¿Por qué? –preguntaréis vosotros, carcomidos por la curiosidad-. Porque en medio de esa jaula de grillos donde las chonis y los marulos campaban a sus anchas, él ha sido quien ha conseguido estar más al margen de los marrones y no meterse en polémicas como las tetas de
Olaya, los hielazos de
Sara o las borracheras de
Javi. Todo lo contrario a
Sergio, vamos.

Aunque lo mejor de la gala de ayer, y estaréis de acuerdo conmigo, fue el enfrentamiento brutal que se llevó a cabo entre algunos padres y algunos hijos.
Pepe, el padre de
Sergio, tuvo uno de los enfrentamientos más sonados, amenaza de denuncia incluida, con la madre más beligerante de todas: la gran
Encarni, progenitora de
Moro. Esa mujer, ataviada con una blusa de lentejuelas negras más hortera que un macarra con transistor, acabó a gritos con
Sergio, con su padre y hasta consigo misma. Y todo por el hielazo en las partes nobles del ex míster
Huelva perpetrado por la más choni de todas ellas:
Sara.
Olaya, por su parte, no salió de rositas del plató, no señor. Con su coqueto vestido negro y el floripondio que llevaba anudado al cuello cual polinesia recauchutada, recibió estoicamente las puyas que le soltaban sus compañeros. Mientras el incansable
Sergio o
Ana Isabel se despachaban a gusto con la catalana, ella seguía sentada con la mirada al frente y expresión de estar muy concentrada para poder escuchar lo que decían ellos y preparar en su mente el discurso para rebatirles. Como siempre, sus argumentos fueron más inconexos que los comentarios de
Sofía Mazagatos.
Y se descubrió el truco de lo que nos dejó a todos tan flipados el primer día: ese
strip-tease tan desenfadado, esos refrotes en pelotas entre ellos y esas palmaditas de
Olaya en su propio culo… ¡eran una broma! Qué fuerte, ahora sé lo que debieron sentir los padres… hay que reconocerle al programa que es una buena idea esconder la verdad todo este tiempo.
Qué bonito oigan. Nos ponen a los cuatro finalistas el primer día y ni nos enteramos, resulta que ese despiporre estaba más preparado que la teta que se le escapó a
Sabrina en
esa Nochevieja… y nosotros nos viciamos al programa y votamos en masa para que gane Moro y se pueda largar de su casa con viento fresco. Porque no sé a vosotros, pero a mi me asustaría ver cada mañana a la
Encarni en la casa con bata boatiné, rulos y sandalias.
- La noticia del día: Pasado mañana empieza
Gran Hermano… porque un
Lunny no tiene uñas, que si no me las habría comido hasta los codos…
- Para llorar un poco: Bienaventurados, el programa que
María Jiménez presenta en
Canal Sur junto a su callista, comenzó nueva temporada ayer por la noche. En fin…
- Evento del día: Desenlace de
Los 4400. La semana que viene, la segunda temporada.