Un domingo cualquiera, cuando uno se despierta todo paposo de la juerga del sábado sabadete, enciende la tele medio resacoso con un café en una mano y una botella de agua en la otra, y encuentra la serie de sobremesa por antonomasia:
Cosas de casa. Los
Winslow,
Urkel y compañía. Pero hoy, este humilde ser de trapo os desvelará secretos ocultos al mundo mundial (o no ocultos, simplemente cosas que no sabéis y de las que yo me enteré antes de ayer) sobre esta serie, que empezó su andadura allá en 1989.

Empezaremos por el final: la serie duró nueve temporadas, y se conoce que las dos últimas fueron las menos productivas en cuanto a audiencia. Tanto fue así que
JoMarie Payton (
Harriette, la madre) abandonó la serie y fue sustituida chapuceramente por otra actriz encarnando el mismo papel (lo mismo que pasó con
El Príncipe de Bel-Air, vamos). El planteamiento original contemplaba el fin de esta serie con la boda de
Steve Urkel y
Laura Winslow, pero la cadena norteamericana
CBS decidió echar el cerrojo y enviar a tomar vientos a todo el equipo antes de la ansiada boda.
Pero esa no fue la única desgracia de la serie. No sé si os habréis dado cuenta, pero los actores solían desaparecer sin motivo aparente. ¿Os acordáis de la tía
Rachel, la hermana de
Harriette? Pues bien, la señora se largó del show en 1993 por estar en desacuerdo con el excesivo protagonismo que se le estaba dando al personaje de
Jaleel White,
Steve Urkel. Pero lo más dramático y surrealista fue el caso de la hija menor de los
Winslow,
Judy, también conocida como “
la niña que subió las escaleras y nunca más las bajó”.
También en 1993, año en que la tía
Rachel se largó con viento fresco, la madre de la niña que interpretaba a
Judy les pidió a los productores un aumento para la chica. Ellos le dijeron que los milagros se hacen en
Lourdes y que nanay, a lo que decidieron eliminarla de la forma más chapucera posible. De un día para otro ya no aparecía ni en los títulos de crédito, y nadie en la familia se preguntaba qué habría pasado con la niñita de las trencitas. Esta chica, llamada
Jaimee Foxworth, acabó siendo alcohólica, yonki y actriz porno (sí, sí, como lo leéis y todo a la vez) y, bajo el pseudónimo de
Crave, rodó seis filmes de esta temática. Una vez recuperada de sus adicciones varias, llegó a aparecer en el show de la gran dama de la televisión americana,
Oprah Wingfrey, para contar su experiencia.
Otro momento trágico sobre el que se habló largo y tendido fue sobre
Myra, la novia de
Urkel. La actriz que interpretaba a este personaje,
Michelle Thomas, falleció con sólo 29 años a causa de un cáncer de estómago. Otra muerte, esta más predecible, fue la de
Rosetta LeNoire (
Stelle Winslow, la madre de
Carl), que con 91 años falleció a causa de la diabetes que padecía.
El resto de los actores de la producción terminaron donde todo el mundo esperaba que terminaran: en series chungas, telefilmes baratos de los que hablaba el otro día o miniseries infames que fueron olvidadas con la misma rapidez que estos actores saltaron a la fama.