Señores, me ha costado. Pero al final me he decidido entre todos los intelectos y personalidades primorosas que pueblan
Libertad vigilada. Definitivamente, me quedo con ella: la más grande, la más locuaz, la más culta… la más mejor, vamos. Ella es
Olaya, es de
Barcelona y dice estudiar cuarto de
Derecho (dice, porque yo no la veo más allá de tercero de la
ESO).

En este programa, donde ya hemos comprobado de sobras que el nivel intelectual medio no es precisamente el de
Redes (ni mucho menos),
Olaya destaca entre todas sus compañeras y compañeros por ser conocida como
“la chica que se puso tetas porque tenía complejo y ahora tiene complejo de tetas grandes”. Como el perro del hortelano, vamos.
Con este punto de partida tan jugoso e incongruente, empecé a fijarme en ella, en sus razonamientos propios de un filósofo racionalista, en sus conversaciones propias de un intelectual petulante, y en sus sentencias tan espectacularmente elaboradas:
“El pelo cómo os gusta más: ¿liso o con la cola?”.
Definitivamente, esta chica es impagable. Repasando los
vídeos que se van colgando en Portalmix, he dado con uno que me ha dejado tan atónito que he decidido nombrar a
Olaya “hembra del mes porque yo lo valgo y porque soy una señora de pies a cabeza”. La pizpireta jovenzuela proclamaba su indignación porque, según ella misma, “siempre le tocan hombres tacaños”. El motivo: salió a cenar con un chico y la cuenta subió a 24€. El chico en cuestión dijo “mira, 12 cada uno”. Olaya no salía de su asombro. ¡Cómo –oh cielos, como– es posible que un chico vaya a cenar con ella y que no la invite! ¡Habráse visto tal desfachatez, deshonra, premeditación, nocturnidad y alevosía! Cómo no, la chica decidió no verle más. Porque, ¿para qué quedar con un chico que pretende que te pagues tú tus caprichos? ¡Hasta ahí podíamos llegar!
Y si lo rematamos con la leche que se pegó llevando un plato de la mesa a la barra, eso la eleva a la categoría de ídolo de masas. Atraída por el ansia de comer y por que nadie le robara esos platos llenos que ella pensaba rebañar en cuanto nadie la viese, casi se los arrebata de las narices a la sufrida camarera. Y
en el trayecto se tropieza y se da de morros contra el suelo –o rebotó, porque con esa plástica delantera véte tú a saber–. Deja toda la comida tirada en el suelo y se va como agonizante, como una muerta en vida, como si el hígado se le saliese por el tobillo, a relajarse al chill-out. Y allí soltó a su amiga
Esther la mejor frase desde que empezó el programa:
“Esto me pasa por gulas y por cerdaca”.
- La noticia del día: LaSexta, que ya parece
El Tío Gilito, adquiere los derechos de la
Liga de Fútbol.
- Para llorar un poco: El canal británico por cable
Boomerang censura a
Tom y Jerry por fumarse un cigarrillo. Anonadado me deja, oye.
- Recomendación: Los padres de ella en
Telecinco y, cuando se termine, cambias a
Cuatro y pones
Queer as folk.