Tan polivalente que da asco
Hubo una época en la que yo veía mucho la tele. Más que verla, la devoraba. Y claro, eso causaba estragos en mi trabajo. Mi empleo en
Los Lunnies se vio resentido por mis ausencias injustificadas y, claro, al no aparecer por el plató de
TVE decidieron prescindir de mí. Por eso me dedico ahora a escribir esto. Me han acogido en
Portalmix, para que comente la tele desde dentro. Y yo la veía mucho. Sobre todo por las mañanas. Esas mañanas de batalla entre
Inés Ballester,
Ana Rosa Quintana y
María Teresa Campos.
Inés Ballester, reconozcámolo, es la más gris. Es una presentadora que parece que se duerma por los sitios, ya sea mientras el periodista de turno está narrando sucesos macabramente sórdidos o mientras cocina bacalao al pil-pil con una espectadora. La
Campos, en cambio, es otro cantar.
Siempre he creído que cuando a una presentadora se la conoce con la fórmula "La + apellido" es que ha llegado lejos. Y la
Campos es así. Reina indiscutible de las mañanas televisivas con ese peinado a medio camino entre moderno y de peluquería de extrarradio, adalid del marujeo español, cénit del cutrerío y la caspa más cañí... una gran figura a la antigua usanza, vamos. A la
Campos se lo hacían todo, nadie movía un pelo a su alrededor sin su aprovación, ella mandaba y hasta la audiencia obedecía. Pero cuando cerraron
Lo que inTERESA (otro día hablaremos de ese título, de más estúpidos de la historia de la televisión patria), la
Campos se hundió, y con ella todo el submundo que la rodeaba: su "carismática" hija, los ligues de la hija, las colaboradoras petardas y el sinfín de locas de las que la
Campos se rodeaba (léase
Víctor Sandoval o el insportable
Josemi).

Pero la
Quintana es otra cosa. La
Quintana es la que sabe que es la reina del mundo pero finge no saberlo, la que sienta en su sofá a la arrabalera de la
Esteban y al supuestamente refinado
Lecquio, la que invita a parejas homosexuales que se divorcian y se comporta como una mejor amiga, la que se queda tan pancha tras firmar un libro que no había escrito y además era un plagio, la que tiene los santos ovarios de titular a su programa como
El programa de Ana Rosa y a su revista
A.R. Esta mujer que empezó a ser conocida en
Veredicto con un peinado imposible (como todos los de los ochenta) ha conseguido desbancar a la vaca sagrada matinal de todas las Españas: la
Quintana se ha cargado a la
Campos.
Y es que se trata de cambios, de maneras de hacer. Mientras a la
Campos se lo hacían todo y ella se limitaba a sentarse, la
Quintana se toma su propio café en directo y hasta se lo sirve a la
Esteban. Renovarse o morir.
- La noticia del día: Estados Unidos estrena su propio
Operación Triunfo, convirtiéndose en el primer formato español que se emite en
mainstream en el país de los
Bushes.
- Para llorar un poco: Urdaci graba un programa de cámara oculta para
LaSexta. Lo que hay que ver...
- Evento del día: Mañana, los castings de
OT se desplazan a Santiago de Compostela.
Desde Portalmix seguiremos en directo a toooooodos los que acudáis... ¡no estéis nerviosos!