Guerra en los fogones: Santamaría dispara
Anda que me tienen contenta, y mira que son todos estupendos, Santi Santamaría Santi y su mujer -excelente persona- tienen El Racó de Can Fabes, el hotel y Santceloni en Madrid. Y tienen muchas estrellas de la Guía Michelin.

Santi es un pedazo de señor como la copa un pino: divertido, buen cocinero y lo más importante, buena persona.
A los que ha declarado la guerra en los micrófonos, son igual de estupendos. Amo a Ferran, a Pedro Subijana, a Elena Zarzak y a... TODOS. Aunque realmente hay algunos que son un poco "narcisos".
¿Sabéis cómo ha comenzadao la guerra? Es fácil: Santi ha ganado el Premio de Hoy de ensayo, convocado por la editorial Temas de Hoy, y dotado con 60.000 euros con su libro La cocina al desnudo.
Santi, polémico hasta la médula dijo del peligro que supone para la salud el uso de sustancias químicas en altas dosis, en la 'nueva cocina', criticando sus métodos e ingredientes, así como a los cocineros que "dan de comer a sus clientes platos que ni ellos mismos comerían".
Y se armó la gorda: Los otros se han cabreado, y no les falta razón... Santi también utiliza este tipo de cosillas, con las que juegan se entretienen y nos dejan alucinados. Ayer, por primera vez en la historia de España un periódico catalán publicaba en su portada una receta... sí, una receta de Santi en la que utiliza lo que critica de otros, y es que este Santi a veces es así. 
Santi Santamaría también se metió con Ferran Adrià -persona buena donde las haya-, con quien dijo tiene un "divorcio conceptual y de ideas" que se manifiesta en los ingredientes y en la forma de cocinar, ya que la comida es sinónimo de "convivencia", "compañía y respeto por el mercado y por sus productores".
Santi no necesita ni el premio ni la polémica, pues lo utilizará para mejorar las pautas alimentarias de la sociedad y en la mejora de la alimentación en un sentido amplio.
AYYYY! Estos cocineros ejemplos de trabajo, investigación y buenas personas, que no entren al trapo, cococen a santi, saben que él es así, que a veces le gusta "armarla", lo mejor, hacerse los sordos.