Bocatas de calamares por la Plaza Mayor

Tengo que confesaros que a mí que soy madrileña de Lavapiés siempre me ha llamado la atención el día de hoy. Porque hoy 21 de junio  es día de notas finales, o lo que es lo mismo, día de tajadas impresionantes ya sea por aprobar o suspender, es día de llantos, sonrisas, borracheras y bocatas de calamares.
Y es que es increíble la cantidad de gente que hoy va a celebrar las notas a esta preciosa y más que nunca sabrosa plaza.
El año pasado estuve echando cuentas (me llevé una sillita de playa, un cuaderno y un boli Bic verde y me lo pasé pipa, por supuesto, no me faltó la cámara de fotos). Los datos son asombrosos: la noche de hoy se pueden vender unos 100.0000 bocatas, sí han leído bien: 100.000 bocadillos de calamares que a una media de 3 euros son 300.000 euros.

Apenas son las 12 de la mañana y ya comienzan a llegar "niños" y chicas que no sobrepasan los 15 con una pinta desastrosa. Yo, sinceramente, pienso que algunos no van ni a recoger las notas, son tan malas que se van directamente con los 30 euros a por los calimochos y un par de grasientos bocatas. Recuerdo la primera vez que los probé… apenas tenía 8 años y costaban 30 céntimos, sí de pesetas; no, no insistáis porque no voy a deciros mi edad, tan sólo que soy madurita.
Volvemos a lo nuestro, los bocatas, vamos lo calamares eran tan duros que por más vueltas que le daba era imposible comerlos. Iban de una muela a otra en un viaje desesperado a ninguna parte. El día que encontré la fórmula para “saborear” el bocata fui más feliz que el día que los reyes magos me trajeron la Nancy pelirroja (la rubia estaba agotada). Mi truco era el siguiente: sacaba, vamos tiraba, esos aros rebozados sin que mi madre se diera cuenta y me comía tan alegre el pan untado con los restos de la harina y el aceitillo. Vamos una guarrería, lo peor es qeu me encantaba, aún hoy, que odio los calamares duros ¡se me hace la boca agua! 
Recomendaros pues es un placer ir de bocatas por lo alrededores de la Plaza Mayor de Madrid, que los bocatas están mucho mejor que antaño y que merece la pena perderse en esa bella plaza. Que el tapeo que en ella se degusta es un lujo español, y que no os voy a recomendar un lugar porque todos y cada uno de esos bares y baretos tienen su encanto y están genial para una tarde-noche de pasión y…risas viendo como los extranjeros miran con cara de asustados esos pedazos de bocatas dorados. Pero eso lo trataremos otro día.

¿Os gustan los bocatas de calamares? ¿Vais normalmente a la Plaza Mayor?
Publicado jueves, 21 de junio de 2007 13:18 por topgourmet
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Comentarios

# laura

Me gustan los bocatas y ir ala plaza mayor a comer uno siempre es una aventura.
martes, 26 de junio de 2007 14:21 by Anonymous

# malena

No debes de hablar de la misma plaza mayor que yo visité en marzo del año pasado. Hacía años que no iba por Madrid ni por la plaza mayor y la encontré bastante desmejorada con respecto a mis recuerdos. Locales cerrados, cuyas rejas estában pintarrajeadas con grafitis o letruchas sin gracia, bares con aspecto cutre y tapas más cutres aún; resumiendo me llevé una decepción de las gordas. Con los bares, ni en la plaza mayor ni en otros que estuve en el fin de semana, acerté. Comida al por mayor queriendo pasar por casera y un personal muy poco profesional. Ejemplo entro en un bar que parecía mono. Nombre: quitapenas. Total, decidimos tomarnos un vinito. El camarero era árabe y no tenía ni idea de que cojones era un quitapenas por lo que nos plantó un tinto peleón. Para colmo a unos extranjeros que estaban también maltratando su estomago allí, le robaron el bolso en un descuido.
Eché en falta como en tantos otras ciudades, incluida Málaga donde vivo, los camareros de toda la vida. En cambio abunda el personal extranjero que no tiene ni idea de lo que están sirviendo. Pides una manzanilla con aceitunas y te plantan delante una infusjón. Los dueños podían facilitarles un poco de formación antes de ponerlos tras una barra. Vamos digo yo!
En cuanto a los calamares, nunca antes me había comido un bocadillo, y sinceramente no me gustó nada. Duros e insípidos como ellos solos. menuda mierda¡
Como no todo iba a ser malo, me encantó el hotel, de 4 estrellas, bueno, céntrico y a buen precio y el concierto que fui a ver: Alejandro Fernández. No tengo palabras para describir a ese hombre.
miércoles, 27 de junio de 2007 17:36 by Anonymous

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