AMNESIA
Ya había caído una botella entera de Cutty Sark cuando por fin las chicas aparecieron en la fiesta.
El interminable y obscuro pasillo dio a luz a la primera de ellas, una niñita de veintipocos que se pasaría las siguientes dos horas protestando por la música, pidiendo algo de Bisbal, gimoteando porque no se podía fumar en la casa... y despreciando el Matusalén en favor del Bacardi.
La segunda invitada era más madurita, y se pasó las siguientes dos horas mirándome intrigada tratando de recordar de qué coño me conocía.

De vez en cuando me preguntaba si nos habíamos visto en tal o cual bar, etc... “Joer tío, es que me suenas mogollón, yo a ti te conozco fijo”
“El caso es que tú a mí también me suenas, pero no sé decirte de qué...” Mentí.
Uno de los presentes me diría más tarde que ella seguramente se pensaba que nos habríamos liado alguna noche hace tiempo, y que como es (cito textualmente) una folladora compulsiva, a lo mejor ni se acordaba...
...qué más da, el caso es que se fue de la fiesta sin resolver el misterio que le rondaba por la mente.
“Pues no, yo nunca le puse la mano encima”, contesté, si bien la fama de devoradora de hombres ya la conocía... de hecho recordaba bastante bien el relato de las andanzas sexuales de la ilustre invitada, que ya me había contado (con pelos y señales) dos años y pico atrás cierta amiga de la susodicha, en la cama.
Aquella tórrida y absurda noche de verano, tras oír aquel currículum de mujer fatal en boca de su envidiosa amiga, descubrí con enorme fastidio que había errado el objetivo... y recuerdo que pensé, dirigiéndome a un banquillo imaginario: que el delegado saque la tablilla con los dorsales, vamos a hacer un cambio: se retira esta fría elementa... ¡entra la folladora!.
